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jueves 20 de julio de 2017

Reportajes

Eroski aún no ha firmado la refinanciación de su deuda

Teresa Sánchez. Periodista

Ricardo Miguelañez. Ingeniero Agrónomo. @rmiguelanez

Eroski anunció el pasado 1 de agosto que había llegado a un principio acuerdo con ocho de sus principales bancos acreedores, que representan el 85 por ciento de su pasivo, para cerrar la refinanciación de su deuda financiera, por un importe total de 2.605 millones de euros, hasta el año 2019.

Sin embargo, fuentes de Eroski han informado que el acuerdo está pendiente de los últimos flecos y que se firmará este mes, a pesar de que tenía que haberse concretado antes del pasado 17 de noviembre.

En el momento en el que se alcanzó el preacuerdo, en pleno verano, la empresa de distribución vasca, que preside Agustín Markaide, se comprometió a vender activos propios por valor de 300 millones de euros y eso es de hecho lo que ha sucedido tras el traspaso de 160 tiendas al grupo Dia por 146 millones de euros. Parece así que los compromisos se estarían cumpliendo, al menos en principio y a la espera de poder materializar la firma del nuevo contrato con la banca.

De este modo, tras varios meses de negociaciones, en los que ha habido muchas dudas sobre la reestructuración del grupo, la compañía estaría a un paso tan sólo de asegurar su viabilidad tras lograr alargar el vencimiento de su pasivo, despejando así su horizonte financiero durante los próximos cinco años.

El nuevo plan de reestructuración de Eroski se divide en cuatro tramos fundamentales en función del origen de la deuda y del beneficio operativo de la compañía, el cual se sitúa en torno a los 250 y 300 millones de euros.

El primer tramo de la reestructuración, correspondiente a su deuda senior -la que está sujeta a unas mayores condiciones de pago-  se eleva a un importe de 800 millones de euros, tendrá un periodo de vencimiento de cinco años y sus intereses oscilarán entre el 2,5 por ciento y el 5 por ciento en función de la generación de caja de la firma. Asimismo, Eroski ha acordado en principio con las entidades bancarias un segundo tramo de 300 millones de euros con una carencia de seis meses. Para cumplir con esta parte, el grupo ha comprometido el plan de desinversiones de activos no estratégicos, que abandonó en 2011.

El grueso de la deuda quedará constituido, no obstante, en un tramo de 942 millones de euros ligados al beneficio operativo y al cumplimiento del plan de negocio acordado. Por ello, la amortización será bullet, es decir, única y total al vencimiento, a cinco años con un tipo de interés medio del 3,75 por ciento y una carencia de un año. Por último, el grupo de distribución ha fijado un tramo de deuda inmobiliaria por 563 millones euros, la cual estará supeditada al desarrollo, promoción y venta de centros comerciales.

Adicionalmente, las entidades financieras le han otorgado una línea de circulante de 375 millones de euros que la compañía utiliza para su actividad ordinaria.

El principal problema para el grupo es que sigue teniendo números rojos. De hecho, cerró el primer semestre con unas pérdidas atribuidas de 35,12 millones, lo que supone, a pesar de todo, un descenso del 32,2 por ciento sobre el mismo periodo del año anterior. Esta contención de los números rojos se ha debido principalmente a la estrategia continuada de control de costes tanto operativos (suministros, arrendamientos y personal) como financieros.

La buena noticia además es que la mejora de los costes ha permitido que tanto la sociedad matriz como el grupo obtengan resultados de explotación positivos, de 38,59 millones y 28,25 millones de euros, respectivamente.

Eso sí, para reducir los costes, la empresa ha reducido el número de trabajadores hasta 36.662 al cierre del primer semestre del ejercicio el pasado 31 de julio, lo que supone 1.007 menos respecto al inicio del periodo el 31 de enero. Desde 2007, justo antes de la crisis, Eroski no ha parado de hecho de destruir empleo y suma un recorte total de 16.043 puestos de trabajo, respecto a los 52.705 que tenía entonces, el 30 por ciento de su personal. Hay que tener en cuenta, no obstante, que no todo han sido despidos y que parte de la plantilla se ha integrado en otras empresas con la venta de activos.

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