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jueves 20 de julio de 2017

Reportajes

La guerra de precios hunde la rentabilidad de la distribución

Teresa Sánchez

Las continuas guerras de precios en el sector de la distribución española están pasando una factura muy alta a las empresas. Conscientes de la necesidad de mantener su cuota de mercado frente a los rivales en un entorno económico todavía muy complicado, la mayor parte de las cadenas de hipermercados y supermercados que operan en España han reducido en los dos últimos años al máximo sus márgenes de beneficios, con rentabilidades que en muchos casos apenas llegan al 1 por ciento. Y eso entre las que ganan dinero, porque tampoco han faltado los números rojos.

Aunque no todas las empresas han presentado ya las cuentas del año pasado, la radiografía del sector analizando los balances de 2013 y 2014 resulta así dramática. La empresa más rentable, con gran diferencia sobre el resto, es Dia, una compañía especializada precisamente en el sector del descuento, que tiene un margen del 3,3 por ciento. Su beneficio en 2014 fue de 267,3 millones de euros si se excluyen los ingresos extraordinarios derivados de la venta de su negocio en Francia.

En la misma línea también, Mercadona, otra cadena que mantiene una apuesta constante por los precios bajos, tiene un margen del 2,69 por ciento, de acuerdo con los resultados de 2014,una décima más que un año antes. En el último ejercicio facturó 20.161 millones y obtuvo un beneficio de 543 millones. La empresa valenciana es una de las pocas que logra enderezar mínimamente su rentabilidad, aunque que haya sido a costa de sus proveedores.

Pero es que a partir de ahí, tras Mercadona y Dia, la situación financiera de la distribución comercial española en el mercado alimentario se vuelve realmente dramática. Lidl y Alcampo empatan con una rentabilidad del 1,7 por ciento pero ganando cada vez menos dinero a costa de mantener la confianza de sus clientes; Carrefour, que sufrió pérdidas en 2012 volvió al año siguiente a ganar dinero, pero tiene un margen de tan sólo el 0,6 por ciento; Hipercor aumentó sus ganancias un 62,5 por ciento tras un severo plan de reestructuración y modificación de la estrategia comercial, pero su rentabilidad sobre ventas es del 0,4 por ciento; y Eroski sigue en pérdidas, con unos números rojos en 2013 de 102 millones de euros.

El consejero delegado de Dia, Ricardo Curras, no ocultaba en este sentido durante la presentación de resultados de la compañía el pasado 23 de febrero que el "último ejercicio ha sido uno de los peores años para la distribución española en mucho tiempo".

Según decía Curras, "hay dos razones que lo explican: la primera es la pérdida de población, con lo que se reduce el consumo, y la segunda que hemos vivido el peor entorno de deflación en los últimos 20 años". Es decir, que la guerra de precios, constante en el mercado desde que se inició la crisis en 2008, se ha agudizado. Es cierto que las previsiones ahora son algo más optimistas, pero es que las empresas son conscientes también de que no queda mucho más espacio para seguir reduciendo los precios.

Lo que pase en los próximos meses dependerá en cualquier caso mucho de la estrategia que vayan marcando los dos grandes gigantes del low-cost: Dia, y sobre todo, Mercadona. La cadena valenciana sigue de momento apretando las tuercas a sus proveedores con el objetivo de mantener la batalla por los precios, pero la cuestión está en si los demás serán capaces de seguir esta estrategia.

Ante su ofensiva, El Corte Inglés se vio obligado por ejemplo a reducir los precios en alimentación un 20 por ciento en más de 5.000 referencias -un año después se bajó otro 5 por ciento- y mantener además una revisión constante de los mismos. Aunque para el consumidor se trata sin duda de una buena noticia, eso dejó a sus filiales Hipercor o Supercor con unas ganancias mínimas.

En la misma línea también, Alcampo redujo sus beneficios prácticamente a la mitad, pasando de ganar 95,8 millones de euros en España a tan sólo 54 millones en 2013. Y es que ni siquiera Lidl, una empresa especializada también en el segmento más bajo de precios, puede ya así plantar batalla, con una reducción de sus beneficios en su último ejercicio fiscal, cerrado en febrero de 2014, del 31 por ciento.

Lo que si que están consiguiendo las guerras de precios es atraer a compañías internacionales especializadas en estrategias comerciales muy agresivas. Es el caso, por ejemplo, de la alemana Aldi, de la francesa E.Leclerc, o de la norteamericana Costco, que han apostado por invertir y reforzarse en España, aumentando así la competencia en el mercado.

Aldi, que tiene ya 250 tiendas en nuestro país, ha anunciado en este sentido que su objetivo es abrir entre 15 y 20 supermercados más este año, apostando fundamentalmente por las zonas centro, fundamentalmente en Madrid, y norte. Del mismo modo también, E. Leclerc, que dio un impulso a su crecimiento ya en 2011 con la compra de los siete hipermercados de Eroski en Madrid, mantiene el reto de abrir una media de tres centros nuevos al año al menos hasta 2020. Y queda por ver también cuál será el desarrollo de Cotsco, que opera como un club de compras, y que de momento ha desembarcado con precios muy bajos en Sevilla y Madrid.

Pase lo que pase, en el sector se da por hecho que si la deflación y caída continuada de los precios persiste durante mucho más tiempo, se acelerará un proceso de concentración en el mercado. Y es que las pequeñas cadenas regionales tendrán cada vez más difícil poder competir ante los grandes gigantes del descuento.

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