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sábado 27 de mayo de 2017

Reportajes

El desafío de la internacionalización

Rocío Antón.  Periodista  @rocio_anton

La industria alimentaria espera que la exportación llegue a representar el 35% de su producción en 2020, desde el 25% actual, lo que supone un reto en un escenario en el que la economía global, según los expertos, encara una senda de crecimiento “mediocre”.

En este contexto económico, la innovación y la diferenciación frente a los competidores deberán constituir el principal puntal del sector, que ha incrementado de forma notable su base exportadora en los últimos años.

En concreto, según datos de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), entre 2010 y 2014 ha habido un incremento acumulado del 23% en el número de empresas exportadoras, hasta un total de 12.401 compañías.

Con esta base, tras sufrir una ralentización de la actividad exterior en 2013 (+1,5%), el sector recuperó el pasado ejercicio la tendencia de crecimiento de años anteriores y elevó sus exportaciones un 5,9%, hasta los 24.018 millones de euros. Así, desde 2007, las ventas al exterior de la industria alimentaria ha registrado un incremento acumulado del 55,3%.

Desde FIAB afirman que las perspectivas para este año son “razonablemente positivas”, aunque existen ciertas “incógnitas difíciles de despejar”, como el posible impacto de la desaceleración de los mercados emergentes.

¿Cuál es el marco económico en el que se moverán las empresas alimentarias este ejercicio?

La “doble cara” de 2015

Sostiene el Real Instituto Elcano que el año 2015 presenta una “doble cara” para España: un marco relativamente favorable a nivel interno, con un crecimiento del PIB que estima en torno al 2,5%, y un contexto europeo e internacional “difícil de navegar”, por lo que las empresas españolas, sobre todo las pymes, tendrán que redoblar sus esfuerzos para internacionalizarse.

En su informe ‘España ante el mundo durante 2015: perspectivas y desafíos’, publicado el pasado febrero, el instituto explica que las ganancias de competitividad-precio logradas en los últimos años gracias a la devaluación interna, la bajada de los precios del petróleo y la “presumible” depreciación del euro seguirán apoyando las exportaciones.

De hecho, según datos del Ministerio de Economía y Competitividad, ya el primer trimestre del año se cerró con récord trimestral de exportaciones españolas, al crecer un 4,4%, hasta 60.972 millones de euros, la cifra más elevada para un primer trimestre desde el inicio de la serie en 1971.

Además del buen comportamiento de las exportaciones, el instituto Elcano señala que la demanda interna se verá estimulada previsiblemente al haber “un clima de negocios más positivo, la percepción exterior de que España es un buen destino para la inversión porque el país ha hecho los deberes y cierto alivio en las políticas de austeridad como es propio en un año de elecciones”.

Viento en contra a nivel internacional

A nivel internacional, sin embargo, “el viento sigue estando de cara” por el estancamiento europeo y la desaceleración de los países emergentes, advierte el instituto en su informe.

En concreto, alude al escaso dinamismo de las economías italiana, francesa y alemana y, si bien indica que Estados Unidos y Reino Unido han crecido con fuerza, apunta que “se mantienen las dudas sobre la robustez de esa recuperación y, sobre todo, la posibilidad de que ello baste para animar la demanda global”.

También alerta de “varios nubarrones en el horizonte”, como una posible crisis bancaria en China o las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y en la zona post-soviética, incluidos los riesgos de una fuerte crisis económica en Rusia.

Precisamente el informe cita los principales mercados de destino de las exportaciones de la industria de alimentación: Francia e Italia, a las que en 2014 se dirigió el 17,1% y el 13,8% de las ventas, respectivamente, así como Reino Unido (6,8%) y Alemania (6,3%), que ocupan el cuarto y quinto puesto, tras Portugal (12,8%). Por su parte, Estados Unidos se posiciona como el sexto país de destino (4,9%), en tanto que China, uno de los mercados con mayor crecimiento, se sitúa en décima posición (2%).

“En general, el lastre del desempleo y la deuda parecen condenar a la economía global a una senda de crecimiento mediocre e incluso de ‘estancamiento secular’”, agrega el estudio del instituto Elcano, que pone de manifiesto que, en este contexto tan difícil, “España deberá ponderar bien los riesgos, pero también las oportunidades estratégicas existentes y sus propias fortalezas para seguir creciendo”.

Lograr mayor valor añadido

Así, el instituto subraya que las empresas españolas, sobre todo las pymes, deberán redoblar sus esfuerzos para internacionalizarse y destaca la importancia de que apuesten por la innovación y la diferenciación para lograr un mayor valor añadido y para insertarse de forma estratégica en las cadenas de suministro globales.

Para la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), las perspectivas para las exportaciones este año son "razonablemente positivas", como reflejan los datos del primer trimestre, con un crecimiento del 6,5% para el sector.

Según indican a Qcom.es en fuentes de la patronal, el favorable tipo de cambio euro/dólar y un mejor comportamiento de las economías europeas que el de años anteriores “son elementos que pueden ayudar”.

Por el contrario, apuntan que la alta volatilidad en las producciones de algunos ‘productos estrella’ de las exportaciones alimentarias, como el vino y el aceite, y el menor crecimiento de algunas economías emergentes “plantean algunas incógnitas difíciles de despejar a fecha de hoy”.

Según el informe 'Retos y perspectivas de la industria de alimentación y bebidas en España', de KPMG y FIAB, un 43% de las empresas del sector señala la competitividad en costes y precios como el factor más importante para competir en un mercado global.

No obstante, dado el liderazgo en costes y precios que poseen países como China, desde el Gobierno y a través de la iniciativa Marca España se apuesta por la calidad del producto y por las exportaciones de marca como estrategia a seguir en los procesos de internacionalización, en línea con las recomendaciones que plasma el Real Instituto Elcano en su estudio.

El problema del tamaño

Antonio Hernández, socio de Estrategia Energética e Internacional de KPMG, advierte además de que, si bien cada vez existen más empresas que han iniciado procesos de internacionalización, son muy pocas las que consiguen mantener una continuidad en sus operaciones exteriores.

Según explica, el tamaño medio de las empresas españolas y la atomización del sector de alimentación y bebidas es una de las principales dificultades que impiden que el proceso de internacionalización de las empresas sea más eficaz.

“Parece evidente que el tamaño empresarial es una debilidad a la hora de abordar nuevos mercados”, subraya Hernández, quien apunta que, en cualquier caso, el sector alimentario español “goza de un relevante prestigio internacional asociado a la calidad de sus productos y marcas”. “Ello debe ser uno de los principales factores en el que las empresas deben seguir apalancándose para continuar con su expansión internacional”, concluye.

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