feria meat
Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria
  • facebook (en nueva ventana)
  • twitter (en nueva ventana)
  • Google plus (en nueva ventana)
  • RSS Avisos
Búsqueda en los contenidos de la web

martes 23 de mayo de 2017

Reportajes

El Corte Inglés se atraganta con Hipercor

Teresa Sánchez

"Se abre ante todo el sector de la distribución un horizonte complejo". Cuando Isidoro Álvarez, presidente de El Corte Inglés hasta su fallecimiento hace un año, pronunció esta frase en la junta de accionistas de 2008, apenas se podía imaginar el golpe tan duro que iba a sufrir su empresa.

Las ventas del otror líder de la distribución en España no han parado de caer hasta el último ejercicio -su facturación ha pasado de 17.898 millones de euros en 2007 a 14.592 millones al cierre del último año, lo que representa un 18,4 por ciento menos- pero lo peor es que su beneficio neto se ha dividido por seis.

La compañía que preside ahora Dimas Gimeno, sobrino de Álvarez, ha pasado de ganar de 747,6 millones a obtener unas ganancias de tan sólo 118 millones, quedándose así en el mismo nivel que tenía en el año 1988. El problema de fondo así es que su margen de rentabilidad, el ratio de beneficios sobre ventas, se ha desplomado desde el 4,1 por ciento que tenía antes del inicio de la crisis económica, hasta el 0,8 por ciento, lo que le deja prácticamente a la cola del sector no sólo entre los gigantes mundiales del comercio sino también, y lo que es más importante, entre sus principales competidores en España.

Gran parte de la responsabilidad de este fuerte desplome en la facturación y los resultados del grupo corresponde a la división de alimentación, después de verse superado en todos los aspectos por Mercadona y, en menor medida también, por el resto de operadores, como Carrefour, Dia o Alcampo. El hundimiento, de hecho, ha sido especialmente acentuado en Hipercor, la filial de hipermercados, centrada en este mercado.

Su cifra de negocios no ha parado de caer desde el año 2006, cuando alcanzó una facturación récord de 3.427 millones de euros y sus ventas han quedado reducidas ahora a 1.570 millones. Es un 54 por ciento menos y lo que es peor es que el grupo sigue sin saber cómo poner fin a la sangría.

Ni las continúas bajadas de precios para intentar ser mínimamente competitivos frente a su competidor valenciano -lo que ha hundido los márgenes y dejado un beneficio en la cadena de apenas 5,2 millones- ni la limitación de la oferta para centrarla en alimentación han conseguido enderezar el rumbo. Hipercor, que en 2007 representaba el 18 por ciento del negocio total del gigante del comercio, ahora apenas supone ya el 10 por ciento y todo indica que la tendencia seguirá además a la baja, al menos, en los próximos meses. La dependencia así de los grandes almacenes es cada vez mayor y la imposibilidad de seguir desarrollando el formato en España se ha convertido es un obstáculo muy duro de cara al futuro.

Y la situación no es mucho mejor en los supermercados del grupo. En 2008 Supercor batió su propio récord de ventas con una facturación de 407 millones y aunque en 2014 alcanzó los 591 millones -es un 4 por ciento menos que un año  antes-, pero esa cifra solo ha sido posible tras la integración de las antiguas tiendas de Opencor, que acabaron cerrando tras un cambio de la ley que dejó sin sentido el desarrollo de las denominadas tiendas de conveniencia ante la liberalización de horarios.

La empresa insiste mientras tanto en la reordenación de su oferta, en la que lleva inmersa siete años, al igual que sucede con Hipercor. "Esta reconversión, que ha afectado especialmente a las tiendas de Opencor, ha permitido también una mayor adecuación de la oferta comercial, donde la alimentación ha ganado protagonismo. Se han potenciado los frescos y en algunos establecimientos de Supercor Exprés se han introducido mostradores de carnicería y charcutería", explica El Corte Inglés.

El frenazo en todos los formatos es, en cualquier caso, evidente. El Corte Inglés, que llegó a invertir 3.346 millones de euros en la apertura de nuevas tiendas entre 2006 y 2007, ha reducido ahora el dinero que destina a su expansión a poco más de 400 millones, fiando su futuro a una expansión internacional que sigue siendo incierta.

Consciente de la saturación comercial en España, la empresa empezó planteándose abrir en Roma (Italia) antes de que empezara la crisis y el consiguiente parón del consumo. Luego se fijó en Milán, también en Italia llegando incluso a un principio de acuerdo con el Ayuntamiento para la apertura en un nuevo desarrollo urbanístico en la capital del Piamonte, en Sesto San Giovanni, pero también fracaso y el proyecto quedó en el olvido. Y finalmente examinó, también sin éxito, posibles desarrollos en el Este de Europa, en países como Polonia.

La empresa asegura ahora que su objetivo es Latinoamérica y que en menos de un año habrá cerrado un acuerdo para su desembarco en la región, pero de momento no hay nada seguro.

La empresa ha vendido un 10 por ciento de su autocartera al jeque de de Qatar Hamad bin Yasim bin Jaber al Zani, a cambio de un préstamo de 1.000 millones, con el objetivo de poder desarrollarse fuera. El nuevo inversor, que acabará tomando el 12,25 por ciento al cabo de tres al cobrarse los intereses, podría impulsar además la salida a bolsa. Pero el futuro de El Corte Inglés, esperando una demanda judicial y a la espera de la impugnación de la junta por uno de sus principales accionistas, la Corporación Ceslar, contrario a la operación, parece sin embargo, menos claro que nunca.

<< volver

Noticias
16/05/2017
Noticias
17/05/2017
14/05/2014

MÁS EN Reportajes

16/05/2017