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martes 23 de mayo de 2017

Reportajes

Estandartes de las exportaciones españolas

M. Josefa García Grande

El sector agroalimentario, entendiendo por tal la suma de Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca y Alimentos, Bebidas y Tabaco, es, junto con la Construcción, el  sector productor de bienes que mayor aportación realiza al PIB y al empleo nacional. Es, además, una de las actividades económicas con más proyección internacional, no sólo por su contribución al comercio exterior y a la exportación de mercancías, sólo  superada por la automoción, sino porque España ocupa una posición muy destacada en el ranking internacional de exportadores agroalimentarios, concretamente es la séptima potencia, manteniendo, en las dos últimas décadas, su cuota en el mercado exterior a pesar de la creciente competencia, mientras actores protagonistas en ese mercado como Alemania, Francia, Holanda o Italia, dentro de la Unión Europea, o Estados Unidos, fuera del espacio comunitario, han cedido posiciones en favor de los grandes productores mundiales y países emergentes, como Brasil o China.

Los estandartes de la exportación nacional son las Frutas, Legumbres y Hortalizas, Carne, Grasas y aceites y Bebidas; estos capítulos suponen casi los dos tercios de las ventas españolas a mercados foráneos, y en todos ellos, España es una gran potencia mundial: la segunda, por detrás de Estados Unidos, en Frutas, con una cuota en el mercado internacional del 10%;  la tercera en Legumbres y hortalizas, por detrás de Holanda y China,  con un cupo también cercano al 10%; la quinta en Grasas y aceites, por detrás de Indonesia, Malasia, Holanda y Argentina, países que colocan en el mercado un producto muy distinto al español que cuenta con una alta participación del aceite de oliva; la sexta en Carne y la séptima de Bebidas.

Desde que se iniciara, en 2007, la crisis económica que ha afectado a los países más desarrollados del planeta, la dinámica exportadora del sector agroalimentario ha sido cambiante. En los primeros años de la crisis, las exportaciones españolas crecieron por debajo de las exportaciones mundiales, produciéndose, en consecuencia, una pérdida de cuota internacional; sin embargo, desde 2011 las ventas foráneas nacionales avanzan más que las del resto del mundo, con lo que se han recuperado posiciones. Especialmente destacable es la evolución de Carne y Bebidas, cuyas exportaciones crecen muy por encima de sus homólogas internacionales, con lo que ambos sectores han aumentado su cupo en el comercio global. Las otras tres actividades destacadas de la exportación nacional, muestran un peor comportamiento, especialmente los dos capítulos productores de bienes frescos, Frutas y Hortalizas, que ceden, a terceros países, parte de su porción en la tarta total.

El diferente comportamiento de unos y otros sectores, además de responder a factores relacionados con la competitividad de cada uno de ellos y con la competencia que encuentran en los mercados de destino, tiene que ver el grado de diversificación de su clientela, pues cuanto más concentradas estén las ventas exteriores en un país o área económica, más vulnerable es el sector y más le afectan los shocks asimétricos que pueda sufrir esa región. 

En este sentido, el hecho de que el 90% de las exportaciones españolas de Frutas y Hortalizas tengan como destino la Unión Europea, un porcentaje que no se ha alterado prácticamenteen los últimos veinte años, explican, en cierta medida, esa pérdida de cupo internacional. El mercado europeo ofrece indudables ventajas para los productores españoles de productos frescos: proximidad, consumidores con elevado nivel de vida, regularidad de su demanda, pero también presenta riesgos, pues es un mercado muy competitivo, en el que, en Frutas, Hortalizas y Grasas hay que competir con otros productores ribereños del mediterráneo, algunos de ellos, con indudables ventajas comparativasy con calendarios de producción muy similares a España.

En el resto de sectores mencionados, el grado de dependencia del club europeo es menor; el sector cárnico destina al mercado europeo el 75% de sus exportaciones, Bebidas el 60% y Grasas el 65% y con una tendencia, en los últimos años, a diversificar clientes, especialmente el sector cárnico que está accediendo a países asiáticos, con un potencial de crecimiento de su demanda muy importante; tal vez esta diversificación, unida a otros factores competitivos relacionados con la calidad de las producciones exportadas, expliquen las ganancias de cuota en el mercado mundial, que para este sector superan el 10%.

De cara al futuro, es preciso avanzar tanto en la multiplicación de clientes, aumentando la penetración de los productos nacionales en países como Estados Unidos, Japón, China, Rusia u otros mercados emergentes no saturados con indudable potencial de crecimiento, como en la diversificación y diferenciación de la oferta exportable, ya sea aumentando la venta de bienes con poca presencia todavía en la exportación nacional, ya sea buscando nuevos productos en la agricultura o en la industria que se adapten a las cambiantes demandas de los consumidores y resistan el transporte a mercados lejanos, una de las debilidades de nuestra especialización exportadora actual. Para todo ello, la investigación, la innovación son inexcusables y avances en este terreno contribuirán decisivamente a consolidar y mejorar la situación conquistada en los últimos tiempos.

Al mismo tiempo, es preciso mejorar los canales de distribución, sobre todo, en productos como el aceite, el vino o el porcino, haciendo visibles y potenciando la imagen de nuestros bienes en el exterior, destacando las calidades y las cualidades de los productos y sus beneficios para la salud; hacer de la trazabilidad bandera, pues el país cumplen con rigurosas normas de producción y comercialización de sus productos, sometidos a permanentes y rigurosos controles sanitarios que garantizan la salubridad y calidad de los mismos, una ventaja competitiva fundamental para acceder a mercados en los que las barreras no arancelarias (normas fitosanitarias) son muy importantes.

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