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miércoles 24 de mayo de 2017

Reportajes

Mercado Único en la UE, pero con reparos

Ricardo Migueláñez. Ingeniero Agrónomo. @rmiguelanez

La existencia y vigencia del Mercado Único en la Unión Europea, desde su creación en 1993, no ha supuesto, en contra de lo que podría creerse, una eliminación total de las fronteras para que los bienes viajen con la misma libertad por todos los Estados miembros, como lo hacen por el interior de un mismo país. Eso lo saben muy bien las empresas, especialmente las pequeñas y medianas (pymes). Uno de los sectores más afectados por un mayor número de obstáculos comerciales al libre tránsito de mercancías es precisamente el agroalimentario.

La Secretaría de Estado de Comercio del Ministerio de Economía y Competitividad (Mineco), el Instituto de Comercio Exterior (ICEX) y la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) continúan llevando a cabo desde entonces el proyecto Línea Abierta, puesto ya en marcha en 1993 y que está en su fase XIII (con más de 900 empresas entrevistadas), para detectar los problemas con los que se encuentra la empresa española en sus expediciones de mercancías (también de servicios) a la Unión Europea.

Este proyecto persigue dos objetivos fundamentales: 1) recoger información sobre los principales problemas que, pese a la realización del Mercado Único, obstaculizan la actividad de las empresas españolas, y 2) buscar la solución a estos problemas en colaboración con las autoridades competentes de las Administraciones nacional y comunitaria.

No hay que olvidar, como recuerda el Mineco, que el Mercado Único en la UE, a pesar de todos los beneficios que conlleva,  con cerca de 500 millones de consumidores y más de 20 millones de empresas, es una realidad inconclusa, que todavía encuentra barreras a la libre circulación de muy diferente índole. Y ello a pesar de que el principio de libre circulación de mercancías ha sido y es un elemento clave en la creación y desarrollo de ese Mercado Único, como viene contemplado en referencia a una de las libertadas económicas en los artículos 34 a 36 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE).

La paulatina ampliación del Mercado Único Europeo, con la entrada en la UE de nuevos Estados miembros en los últimos años, podría hacer pensar que es la causa de que persistan los obstáculos o barreras al libre comercio, ya que estos países deben adaptar y aplicar el acervo comunitario, las políticas que lo acompañan y también la política comercial exterior de la Unión Europea. Sin embargo, no son precisamente estos nuevos socios, sino los más “antiguos” del club comunitario, hacia donde nuestro país destina la mayor parte de sus productos, los que mantienen más trabas a la libertad de tránsito comercial.

En las conclusiones de este último estudio se señala que, aunque los problemas han disminuido en comparación con la fase XII de proyecto Línea Abierta, todavía una de cada ocho empresas tiene problemas (1 de cada 7 en la fase anterior) y una de cada 11 empresas detecta obstáculos comerciales dentro del Mercado Único.

Normas técnicas y retrasos de pago

Los que más inconvenientes crean a las empresas españolas son los relativos a las normas técnicas, con un aumento del 40% de todos los problemas detectados, destacando aquellos que se refieren a la falta de armonización de los productos y los debidos a la ausencia de reconocimiento de los certificados u homologaciones obtenidos en España.  Esto obliga a las empresas a tener que cumplir con las normas de cada Estado miembro al que se dirija el producto.

Para evitar este último tipo de trabas, apunta el informe, los Estados deben de aplicar el principio de reconocimiento mutuo, transmitiendo a sus empresas la confianza necesaria en los procedimientos que se llevan a cabo en otros Estados miembros.

Según el Mineco, las regulaciones técnicas nacionales se usan en exceso, limitando la accesibilidad del mercado y resultando incompatibles con el principio citado. Además, los estándares nacionales obstaculizan de hecho también la libre circulación de mercancías, al pedirse especificaciones o pruebas que un producto no puede cumplir, con lo que en la práctica supone bloquear la entrada de un producto en esos mercados.

En segundo lugar, con casi un 34% del total, se señalan los referidos a los retrasos en los pagos, que provocan un efecto negativo sobre la liquidez de las empresas, en especial las pymes y que supone la financiación de los clientes a costa de los proveedores. La morosidad es económicamente provechosa para los deudores, a causa de los bajos intereses aplicados en caso de mora, sin contar los numerosos casos en los que la pyme prefiere no perder al cliente que exigirle dichos intereses. Sin embargo, esta situación provoca que disminuya la motivación de los deudores por pagar en plazo.

Para solventar este problema están los seguros de crédito, que reducen la incertidumbre de los ingresos, sí, pero que, al contrario, pueden absorber una parte importante del margen de beneficios, sobre todo en el caso de las pymes. Se trata, en cualquier caso, de una de las principales causas de insolvencia de las empresas y una amenaza para su propia supervivencia, especialmente en periodos de crisis económica, en los que es mucho más difícil obtener financiación.

Decir, no obstante, respecto a las excesivas demoras de pago, que España es un “alumno aventajado” en el club comunitario al que pertenece y que, por supuesto, no es quien para intentar dar lecciones en este sentido a ningún otro Estado miembro de la Unión Europea.

En tercer lugar, se encuentran los obstáculos relacionados con las trabas administrativas y fiscales, sobre todo las referidas a los retrasos en la recuperación del IVA soportado en otros Estado miembro y la obligación de registrar de nuevo los productos en el mercado de destino.

Por último, existen también dificultades para el libre tránsito de bienes en las exigencias de clientes en cuanto a envases y embalajes, y reciclado de éstos; en la búsqueda de representantes comerciales en otros Estados miembro y las diferencias en su contratación; impagos y sistemas de pago (aunque han disminuido por la entrada del SEPA, como Zona Única de Pagos en Euros), y el transporte de las mercancías.

Obstáculos comerciales

Tras el de bienes de equipo, que concentra un 20,63% de los problemas detectados al libre tránsito en el Mercado Único, el de Productos Transformados y Bebidas (14,38% del total) es el segundo con mayor número de obstáculos comerciales, y el Agrícola el cuarto (8,13%), tras el de Construcción (13,13%), por delante del sector de Electrónica (8,13%). Estos cinco sectores de actividad concentran el 64,4% de todos los obstáculos comerciales.

Posiblemente porque son los Estados hacia los que se dirigen la mayor parte de los productos españoles, los obstáculos relacionados con el funcionamiento del Mercado Único están concentrados sobre todo en países como Francia (32,50%), Alemania (15,63%), Italia (13,13%), Reino Unido (10%) y Portugal (8,75%). Los cinco suman el 80% de todas las trabas comerciales detectadas dentro de la Unión Europea.

En bienes de equipo, existen problemas para cumplir con una serie  de normas técnicas (un 70% del total) que, en relación con el sector agroalimentario, se dan en la maquinaría agrícola de preparación de suelo (Francia); en la maquinaria para la industria alimentaria (Francia); en la circulación por carreteras de la maquinaria agrícola (Francia y Grecia); en las pruebas de pulverizadores (Alemania); normas de seguridad en máquinas de arrastre (Francia) y en los remolcadores agrícolas (Italia).

En las operaciones comerciales, se dan retrasos en los pagos, una vez cumplido el plazo acordado, en frutas y hortalizas, cítricos, fruta de hueso en varios países (Alemania, Polonia, República Checa, Italia, Francia).

A las frutas de hueso y de pepita, y a los cítricos se les exige en Reino Unido cumplir con requisitos medioambientales propios del país.

En el sector químico y farmacéutico existen trabas administrativas en algunos medicamentos veterinarios (insecticidas en aerosoles), donde no aceptan el registro español de las vacunas veterinarias y deben volver a registrarse (Reino Unido, Francia, Portugal).

En el sector animal, los obstáculos comerciales tienen relación con las trabajas administrativas al pescado grande (Malta) y al mejillón vivo envasado en atmósfera protectora (Francia); con el retraso en los pagos en pota, pulpo, pescado congelado (Italia). Y también existen dificultades con las exigencias de los clientes de la certificación MSC, que acredita la sostenibilidad de la pesca, y las relacionadas con el transporte del producto.

En el sector de transformados y bebidas, con 114 empresas con problemas relacionados con los envases y embalajes, los retrasos en los pagos, medio ambiente y normas técnicas, como son los casos de exigencias de cumplimiento de una serie de normas técnicas en conservas y marisco (Francia), mermeladas y conservas vegetales (Alemania), mermeladas (Francia); de trabas administrativas por falta de armonización fiscal en brandy, vino, ginebra, ron, licores (Reino Unido y Holanda); en materia de envases y embalajes en vino (Polonia), cervezas (Francia), frutos secos y snacks (Alemania), conservas vegetales y mermeladas (Francia), conservas de marisco y pescado (Francia); en operaciones comerciales en elaborados cárnicos, conservas vegetales, solubles para máquinas automáticas de bebidas calientes (Portugal, Francia); en mercados público, en vino con el sistema de monopolio estatal de autorización para poder entrar en el país (Finlandia, Suecia); en medio ambiente en cavas y vinos ecológicos, con exigencia de certificaciones orgánicas y auditorías (Suecia, Finlandia).

En el sector agrícola, con 114 empresas con problemas, con obstáculos relacionados con las normas técnicas a las frutas de hueso y de pepita, cítricos, tomates y judías, no aceptándose los certificados de análisis de pesticidas obtenidos en España y, además, las grandes cadenas de distribución solo aceptan en Alemania dos tipos de fitosanitarios. A su vez, Reino Unido y Austria exigen a las frutas de hueso y de pepita, cítricos, cebollas, ajos y espárragos verdes cumplir con los protocolos de calidad propios de su Estado.

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