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sábado 27 de mayo de 2017

Reportajes
05/11/2015

La cerveza en la Dieta Mediterránea

Redacción Qcom.es

La Dieta Mediterránea es el principal ejemplo de una alimentación sana y equilibrada. Aunque, más que un hábito alimenticio, la Dieta Mediterránea es característica de los países de la costa mediterránea (España, Portugal, Francia, Italia, Grecia y Malta). De hecho, la Fundación de la Dieta Mediterránea define esta dieta como “un estilo de vida equilibrada”, basada en una rica herencia cultural, que “recoge recetas, formas de cocinar, celebraciones, costumbres, productos típicos y actividades humanas diversas”.

Tal es la importancia de esta dieta que el Comité Intergubernamental de la UNESCO la declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2010 y se estableció el día 13 de noviembre como el Día Mundial de la Dieta Mediterránea. Este mismo comité de la UNESCO considera que hay determinados ingredientes que son indispensables en una dieta como son el aceite de oliva, los cereales, las frutas y verduras frescas o secas, hortalizas, legumbres, una proporción moderada de carne, pescado y productos lácteos. De este modo, la inscripción del Día Mundial de la Dieta Mediterránea salvaguarda su conservación y transmisión, además de proteger este legado histórico y cultural.

La dieta mediterránea ha dado pie a la inclusión de muchos patrones de alimentación que nos acompañan día a día. Ejemplo de ello es la cerveza, consecuencia de la fermentación de materias primas relacionadas con la dieta, como por ejemplo, los distintos cereales que la componen. De hecho, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) incluye dentro de su Pirámide de la Alimentación Saludable las bebidas fermentadas, entre las que se encuentra la cerveza. Asimismo, la Fundación Dieta Mediterránea incluye el consumo moderado de bebidas fermentadas dentro de las recomendaciones en la Pirámide de la Dieta Mediterránea. Esta bebida de baja graduación alcohólica podría, por tanto, estar dentro de una dieta saludable ya que, posee una serie de nutrientes derivados de ingredientes naturales, como las vitaminas del grupo B, los minerales, la fibra y los polifenoles o antioxidantes naturales, que le confieren su especial interés nutritivo.

Según el estudio “Relación entre el consumo moderado de cerveza, calidad nutricional de la dieta y tipo de hábitos alimentarios”, elaborado por la Dr. Rosa M. Ortega, Catedrática del Departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, y el Dr. Lluís Serra Majem, Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Presidente de la Academia Española de Nutrición, los individuos que durante el estudio consumieron cerveza de forma moderada presentaron mejores hábitos alimentarios, una composición corporal más adecuada, mayores niveles de HDL o colesterol bueno y menores de LDL o colesterol malo que los que no consumieron la bebida.

La Dr. Rosa María Ortega afirma que “a la luz de los resultados del estudio, las bebidas de baja graduación alcohólica como la cerveza pueden estar incluidas dentro de una dieta equilibrada como la mediterránea, siempre y cuando su consumo sea moderado (como referencia, entre dos o tres cañas al día para hombres y una o dos para las mujeres)”.

Además, el Dr. Lluís Serra Majem recuerda que “el aporte calórico de la cerveza es muy inferior al de otras bebidas alcohólicas ya que una caña de 200 ml. aporta sólo 84 kcal. Un consumo de una cerveza diaria supone un porcentaje muy pequeño de la ingesta calórica diaria recomendada, que es de unas 2.000 calorías para las mujeres y 2.500 para los hombres”.

No hay que olvidar que, de algún modo, la dieta también aglutina las relaciones sociales que envuelven el patrón alimentario, el ritmo de las comidas, la forma de preparación y consumo, las formas y horario de trabajo, el tiempo de ocio y la práctica de una vida activa. En definitiva, la cerveza y la Dieta Mediterránea han estado siempre ligadas a una filosofía de vida que define la cultura y nuestra propia identidad geográfica.

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