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sábado 27 de mayo de 2017

Reportajes

Deoleo, mira de nuevo a los mercados

Vidal Maté. Periodista

Con una facturación cercana a los 800 millones de euros y un volumen de casi 300.000 toneladas de ventas, Deoleo (Carbonell-Koipe) se mantiene como empresa de referencia en el sector del aceite de oliva. Aupada al liderazgo mundial en los primeros años de la  pasada década a golpe de talón y con un endeudamiento que la llevó al borde de su desaparición.

En la actualidad, tras un duro proceso de ajuste laboral y de reordenación de actividades y de la deuda, con el fondo de inversión CVC como nuevo accionista mayoritario, ha vuelto a funcionar a velocidad de crucero. Con unos resultados muy ligados a la evolución de los mercados y todavía tapando los agujeros y lastrada por el pasado, el grupo ha vuelto a poner la mirada simplemente en las ventas, manteniendo su peso en el mercado interior, pero, sobre todo, apostando por los mercados exteriores donde, por volumen y, fundamentalmente, por precios y beneficios, destaca Estados Unidos. España, por el peso de la marca blanca de la distribución, más del 62% de las ventas y los precios de oferta a los que se ve sometido permanentemente el aceite, sería en la hoy el peor mercado para las industrias marquistas.

Talones y compras italianas

La situación actual de Deoleo no se  puede explicar si además de analizar  la situación del mercado del aceite, no se vuelve la mirada a los primeros de la pasada década cuando en 2001 el grupo Sos Arana, propiedad de los hermanos Salazar, adquieren la firma Koipe y creen haber descubierto un filón no visto antes por nadie en el negocio del aceite de oliva. Con esos planteamientos, en 2003 proceden a colocar las primeras piedras de ese gran grupo  mundial con la fusión de Sos y de Koipe y pone en marcha una política de expansión a base de compras con un desembolso total de más de 900 millones de euros golpe de talón. Los Salazar tenían como objetivo en el mundo del aceite estar a tope en el mercado mundial, pero, sobre todo en el norteamericano. Esa entrada la intentaron con su red de distribución de arroz, Sos. Pero pronto constataron que la mejor vía para ello era la compra de grupos con marca italiana ya ubicados en ese mercado. Y se pusieron a la tarea.

A precios por encima del mercado adquirieron en 2004 la firma Minerva, en 2005 la marca Sasso y Carapelli, en 2007 la firma Friol y en 2008 Bertolli, la más costosa por 630 millones. En total, 900 millones que llevaron al grupo a un endeudamiento de casi 1.500 millones de euros y que ponía a la empresa al borde de la desaparición.

Los Salazar habían logrado colocar al grupo a la cabeza del mundo mundial del aceite, pero las deudas amenazaban por llevarse por delante al mismo. Una situación de crisis a la que se sumó, la huida hacia delante de  la familia con una desviación de fondos estimada en unos240 millones de euros que está previsto se vea en los juzgados en 2016 donde la empresa reclama a los Salazar 211 millones y el juez les puso una fianza de 360 millones de euros.

Crisis, ajuste y CVC

Los accionistas pusieron fuera del grupo a la familia Salazar. Caja Madrid, como uno de los accionistas más afectados, tomó las riendas de la gestión para pasar la misma en 2011 a Jaime Carbó como consejero delegado, puesto en el cargo por Ebro Foods. A Jaime Carbó le tocó el trabajo de recomponer la empresa desde la perspectiva financiera para funcionar con un endeudamiento de 1.500 millones de euros. Ello supuso un ajuste a la baja en las ventas desde una 370.000 a menos de 300.000 toneladas, una mayor selección de mercados, reducción o eliminación de ventas de granes  y limitarse a las marcas propias, ventas de algunos activos para hacer caja, así como a un ajuste de plantilla desde más de 2000 a unos 800 trabajadores.

En 2014, hechos los ajustes más importantes en el grupo, la empresa cotizada en Bolsa buscó una nueva redistribución del accionariado. Tras un debate político sobre la necesidad o no de que la misma pasara a manos de un grupo español, la única oferta la presentaba Dcoop que ya se hallaba en el accionariado con una participación de casi el 10% a cambio de haber cedido la marca Hojiblanca y una planta de envasado.

La cooperativa dirigida por Antonio Luque no tuvo los apoyos suficientes a nivel público y privado. El fondo de inversión CVC se hizo inicialmente con el 29,9% del grupo con la compra de las participaciones del 16,5% de Bankia, el 4,85% de Mare Nostrum y del 8,6% de Dccop, para llegar al actual 50,01% con compras Bolsa. En el accionariado siguen presentes Caixa Bank con el 5,28%, Unicaja con el 10%,y Kutxa Bank con el 4,2% y Daniel Klein con un 3%.

CVC aportó una financiación de 600 millones de euros a poner  sobre la mesa en tres tramos, en  función de los compromisos de pago de la deuda, lo que impidió el ahogo del grupo y puso entre sus consejeros a Pedro Barato, presidente de Asaja. En 2015 Jaime Carbó cedió su puesto como consejero delgado a Manuel Arroyo,  que había desempeñado cargos de responsabilidad en varias multinacional como Coca Cola.

Los mercados como eje

Hoy, el grupo Deoleo tuvo en el último ejercicio una facturación de 773 millones de euros en base fundamentalmente a la venta marquista, habiendo abandonado prácticamente la venta de graneles por falta de rentabilidad con un  volumen por debajo de las 300.000 toneladas. El endeudamiento se ha reducido a unos 480 millones de euros.

De la actividad del grupo, el 75% corresponde a los mercados exteriores donde destace Estados Unidos con una facturación de 150 millones de euros y una  cuota de mercado del 17%. En el último año aumentó en 13.000 los puntos de venta. En Italia las ventas alcanzaron los 273  millones, con una cuota de mercado del 23% y España tiene una cuota de mercado del 19% con unas ventas de 164 millones de euros. Objetivo prioritario de los nuevos gestores del grupo es el desarrollo de los mercados allí donde haya mayor capacidad de crecimiento y rentabilidad.

En esa meta, el mercado interior no es el principal atractivo especialmente por el peso de la marca blanca barata por los precios de ofertas y la banalización del producto por parte de la gran distribución y donde los márgenes son muy escasos, por no decir con pérdidas. Por el contrario, Estados Unidos supone ventas y márgenes elevados al igual que en terceros países emergentes, Asia, y en los países del norte de Europa.

Los resultados finales del grupo con pérdidas de 74 millones de euros en 2014, sigue todavía marcadas por hace frente a los agujeros financiero del pasado, a los que sumaron el desarrollo de una campaña olivarera anterior baja con precios muy elevados y un cambio en los niveles impositivos de sociedades que subieron al 28% en 2015. No obstante, el ebitda o resultado bruto de explotación se situó en 81 millones de euros.

Con el coste del pasado a las espaldas, Deoleo vuelve a  pensar solo en los mercados.

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14/05/2014

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