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jueves 22 de junio de 2017

Reportajes
04/03/2016

El vino vino para quedarse

  • Las producciones medias ya no bajan de los 43 millones de hectolitros frente a una demanda de solo 10 millones
  • España bate todos los récords en exportación según los datos del OEMV, pero por graneles y precios bajos

Vidal Maté. @trigolimpio_VM

Volumen o precios. Calidad barata o calidad cara. Producir mucho para vender barato o producir mucho y de calidad. Exportar masivamente graneles para evitar excedentes, aunque sea a precios bajos para mantener la superficies de viñedos. Mejorar la demanda interna y la política exportadora.

Estas son algunas de las cuestiones que flotan en medios del sector al hilo de los datos contenidos en el balance elaborado por el Observatorio Español de los Mercados del Vino, donde España bate récords de ventas en volumen y en ingresos pero a unos precios cada vez inferiores y escandalosamente bajos para los graneles que colocamos a los países competidores como Francia o Italia.

Hace menos de una década, las producciones españolas de vino se situaban en una media de unos 36 millones de hectolitros sobre una superficie de 1,15 millones de hectáreas. En la actualidad, con una superficie de solo 950.000 hectáreas, las producciones se sitúan en una media de unos 43 millones de hectolitros, con picos por encima de los 50 millones, frente a una demanda interior a la baja de solo unos 10 millones de hectolitros.

Este nuevo escenario en el sector de la producción de vino tiene casualmente su origen en los esfuerzos de Bruselas para evitar un aumento del potencial productivo en el sector del vino desde hace una década y evitar excedentes y gastos para las arcas comunitarias en las viejas políticas de destilación. Pero a la Comisión le salió el tiro por la culata. España fue el país que más se apuntó a las políticas de arranque subvencionado, así como a la demanda de ayudas para acometer el proceso de reconversión de estructuras en los viñedos, con nuevas plantaciones y la introducción de variedades más productivas. Esta política supuso para el sector del vino español actuar sobre unas 300.000 hectáreas con ayudas de unos 1.700 millones de euros. Sin embargo, el resultado fue un aumento de las producciones en muchos casos, con una apuesta descarada o el volumen frente a la calidad, lo que ha supuesto agravar los problemas en los mercados.

Estos datos suponen que las mayores producciones de vinos, y con ello los riesgos de elevados excedentes y bajos precios desde el inicio de la cadena en el campo, han llegado para quedarse. Por este motivo es indispensable buscar salidas para evitar el derrumbe de los mercados e incitar nuevamente a los viticultores al arranque sin ayudas comunitarias. En los últimos años, el sector ha hecho importantes esfuerzos para tratar de cambiar esta situación. Sin embargo, se trata de un problema viejo cuya solución supondría dar un vuelco a toda la política que domina el sector desde la producción a su comercialización y al consumo.

Desde la producción, es fundamental saber qué es lo que se quiere producir, en volumen y en precios. Si una determinada parte del sector apuesta por el volumen en detrimento de una mayor calidad debería asumir igualmente unos precios más bajos en los mercados para el vino y para la uva. Actualmente hay una parte del sector que apuesta por esa estrategia, fundamentalmente en las grades zonas de producción, mientras en otras, especialmente en las denominaciones de origen con prestigio, se defiende la política de mantenimiento de superficies y producciones para defender calidad, prestigio y precio.

Bajo la perspectiva de mantener ese nivel alto de producción, la salida a la situación del sector la marca la demanda.

En el mercado interior, el nivel de consumo se halla en línea de caída hasta solamente unos 10 millones de hectolitros sin que el sector haya dado con la tecla para su incremento frente a lo que han logrado los fabricantes cerveza por los palos en las ruedas que han supuesto las campañas anti alcohol donde se habla más del vino que de las bebidas alcohólicas.

La otra salida sería la exportación en volumen y sobre todo con precios dignos desde la calidad y el prestigio de los vinos envasados, que ya tienen, y también de los graneles a los que les falta.

Según los datos elaborados por el Observatorio Español de los Mercados del Vino, en 2015 España batió el record en las exportaciones de vino con casi 24 millones de hectolitros que suponen un incremento del 7,5% sobre la campaña anterior, mientras en el mismo periodo también se logró un record en valor hasta los 2.638 millones de euros, pero con un incremento de solamente el 4,4%. Aunque el sector ha seguido haciendo esfuerzos para aumentar y dar un mayor valor a las ventas de los envasados, con algún tipo de denominación de origen o variedad, la realidad es que se ha seguido imponiendo el peso de los graneles y, sobre todo, de los más baratos. Todo ello se ha traducido en un precio medio para las ventas de todos los vinos de 1,10 euros/litro con un descenso del 2,9%. En 2014 ese precio medio fue de 1,44 euros litro, con unas ventas de solo 18 millones de hectolitros.

Para Rafael del Rey, responsable del Observatorio, es indispensable seguir avanzando en el camino de abrir mercados con vinos envasados y de dar un mayor valor también a los graneles de calidad, proceso que debería iniciarse en el propio viñedo con las políticas de producciones basadas, más en la calidad que en el volumen.

Los vinos envasados exportados ascendieron a 7,9 millones de hectolitros, lo que supone un incremento del 6,7%, mientras en valor ascendieron a 1.611 millones de hectolitros con un incremento del 5,7%. El precio medio de todos los vinos envasados ascendió a 2,03 euros litro y el mismo solo experimentó una bajada del 1%, consecuencia de las ventas a la baja de los vinos envasados sin ninguna denominación. Sin embargo, es un dato positivo que en el caso de todos los vinos envasados con una denominación de origen o varietal se produjo un incremento de los precios de venta desde un 6% hasta un 15%

En el caso de los graneles, las exportaciones totales ascendieron a 13,9 millones de hectolitros, lo que supone un incremento del 9,6% en volumen, mientras en valor solamente llegaron a los 503 millones de euros, con un incremento de solo un 0,2%. El precio de los graneles sigue siendo la gran asignatura pendiente al elevarse solo a una media de 0,36 euros por litro, con cifras inferiores en las ventas importantes a los grandes países compradores como Francia o Italia con precios de solo 0,32 o 0,33 euros litro.

Los vinos envasados supusieron el 33% en volumen de todas las exportaciones y el 61% en valor, mientras los graneles solo significaron el 20% en valor con el 58% del volumen.

Por países compradores, Francia se consolida como el principal mercado del vino español con 6,5 millones de hectolitros, el 25% del total exportado, pero de ese volumen más de cinco millones corresponden a graneles baratos a los que el país vecino mete valor añadido. Alemania, Italia, Portugal y Reino Unido son los siguientes mercados en volumen, y los norteamericanos, suizos y países del norte de Europa los que mejor lo pagan. Asia o México son mercados con futuro.

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