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viernes 28 de julio de 2017

Reportajes
10/03/2016

Ribera y Rueda, las dos caras de Protos

  • La bodega opera con más de siete millones de botellas en todos los segmentos

Vidal Maté. @trigolimpio_VM

Protos es una de las bodegas promotoras y pioneras en la constitución de la Denominación de Origen Ribera del Duero. El suyo propio va ligado al nacimiento de esta denominación cuando, allá por los años ochenta, sus responsables cedieron el nombre de la bodega Ribera del Duero al Consejo para adoptar el de Protos, ‘la primera’ en griego.

En la actualidad, la bodega ubicada en la localidad vallisoletana de Peñafiel es una de las de mayor prestigio en la propia Denominación de Origen, ha desarrollado un proceso de cambios manteniendo la tradición, con un crecimiento anual superior a los dos dígitos desde la calidad, con presencia en casi un centenar de países en base, especialmente, a vinos reserva y gran reserva y donde crecer en Asia es uno de los objetivos a medio plazo, según señala su director gerente, Carlos Villar.

La denominación de la actual bodega ha tenido un largo recorrido. Protos, con noventa años de existencia, es el resultado de la iniciativa de 11 viticultores de la zona que en 1927 decidían la constitución de la Sociedad Cooperativa de Peñafiel. Unos años más tarde, en 1931, pasaban a denominarse Sindicato Agrícola Bodegas Ribera del Duero para recuperar a finales de los cuarenta la denominación Cooperativa Bodega Ribera del Duero con medio centenar de socios. En 1990 pasó a como Sociedad Anónima y cooperativa. En 1995, como Sociedad Limitada y cooperativa, para pasar a ser solamente Sociedad Limitada desde al año 2000. Actualmente cuenta con casi 200 socios.

Ubicada a los pies del castillo de Peñafiel, la bodega se adentra en las entrañas de la montaña con casi dos kilómetros de cuevas probablemente construidas por monjes cistercienses en el siglo XV y recuperadas por la empresa en los años setenta. Actualmente, la bodega mantiene la actividad para el almacenamiento de barricas y botellas y en las cuevas, pero también ha incorporado a su actividad en 2010 una nueva bodega con un coste de 36 millones de euros, diseñada por el arquitecto Richard Rogers, autor entre otras obras de la T4 de Barajas donde, bajo cinco estructuras a modo de grandes tejas, se descubre una bodega llena de luz frente a la oscuridad de las cuevas cavadas en la montaña, sin renunciar a la calidad del pasado.

La bodega inicial de Protos ha desarrollado en las últimas décadas un proceso de expansión que se concretó en la compra de otra bodega en la localidad burgalesa de Anguix, también en la misma denominación de Ribera del Duero, así como en la construcción de otra bodega en la Denominación de Rueda, en la localidad de La Seca en 2006 donde en los últimos años se han realizado nuevas inversiones por dos millones de euros. Carlos Villar señala que no existen por el momento nuevos proyectos de bodegas y que el objetivo es crecer donde ya se hallan ubicadas las mismas con especial dedicación a los mercados exteriores en base a calidad y precios.

Protos opera con una superficie propia de unas 150 hectáreas, a las que se suman más de 400 hectáreas de los socio de la bodega y otras más de 700 hectáreas de agricultores a quienes se les adquieren las uvas y sobre cuyos viñedos hay tareas de vigilancia y control para asegurar la calidad de la materia prima. La bodega ha sido siempre partidaria de limitar las producciones de uva por hectárea a unos 5.000 kilos frente a las cantidades que pueda autorizar el propio Consejo Regulador. Una gran parte de los viñedos son explotaciones viejas. Las principales variedades utilizadas en la bodega se concretan en el Tinto fino en Ribera del Duero y el Verdejo en Rueda.

En base a esas producciones, la bodega maneja anualmente casi siete millones de botellas, unos cinco millones en Ribera del Duero y otros dos millones en Rueda, y cuenta con más de 14.000 barricas donde se conjuga el roble francés y el americano.

La bodega opera en todos los segmento del vino. Los jóvenes suponen, en conjunto, casi un 50%, sobre todo por el peso de Rueda, mientras los crianzas serían un 30% y el resto los reservas, los grandes reservas y los vinos gran selección con Finca El Grajo Viejo.

En el mercado interior, la bodega se halla muy enfocada a la venta en los establecimientos Horeca. En el exterior, la firma vallisoletana opera en casi un centenar de países donde obtiene más del 20% de una facturación que en 2015 ascendió a más de 31 millones de euros. Para Protos, los mercados más importantes se hallan en el resto de los países europeos como Alemania, Suiza y países nórdicos, así como al continente americano desde Estados Unidos a otros sudamericanos y en la zona de Caribe. El reto actual para los responsables de la bodega es consolidar algunos mercados del este y consolidar y abrir nuevos mercados en Asia.

Con los más de dos kilómetros de cuevas cavadas en la montaña y la nueva bodega, el enoturismo y las catas constituyen otra de las actividades de la bodega como parte de las ventas a para la promoción. Esta actividad ha supuesto la visita media anual de más de 30.000 personas.

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