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miércoles 24 de mayo de 2017

Reportajes
29/04/2016

Acor, motor agroalimentario en Castilla y León

  • Objetivo de la cooperativa es asegurar el futuro remolachero a partir de 2017
  • La diversificación constituye el eje en su política en la actividad agrícola e industrial

Vidal Maté. @trigolimpio_VM

Con una facturación media en los últimos años de 150 millones de euros con importantes oscilaciones en función de los grandes cambios en los precios del azúcar y una inversión en el mismo periodo de 155 millones de euros, un total de 550 empleos directos y más de 1.500 indirectos, la Sociedad Cooperativa General Agropecuaria Acor es uno de los motores de la actividad económica en la comunidad autónoma de Castilla y León.

Nacida y desarrollada especialmente en el sector de la remolacha y la producción de azúcar, en los últimos años la diversificación ha constituido uno de los ejes de la política del grupo, con la mirada puesta en buscar alternativas a la actividad de sus agricultores afiliados en diferentes provincias de la comunidad autónoma. Hoy, la remolacha se mantiene como centro de su actividad, pero día a día ganan peso otras producciones donde la cooperativa apuesta por la rentabilidad de los agricultores garantizando a los mismos unos precios mínimos rentables para mantener su actividad.

Acor no ha sido una excepción en relación con los efectos provocados por la reforma de la Organización Común de Mercado del Azúcar de 2006, cuya entrada en vigor se produjo en 2008 y tampoco lo será por la decisión comunitaria de eliminar las cuotas desde 2017. En principio, la reforma supuso para el grupo la asignación de solamente una cuota de producción de 120.000 toneladas de azúcar, lo que se tradujo en un ajuste, tanto en la actividad en el campo de sus afiliados como en la parte industrial que obligó al cierre de una planta y a la necesidad de centrar toda su actividad en la planta de Olmedo, con capacidad hoy para la producción de más de 180.000 toneladas de azúcar. En la última campaña, la producción de azúcar superó ligeramente su cuota hasta las 123.885 toneladas, a las que se deben sumar otras 47.455 toneladas de azúcar reportado de la campaña anterior, lo que ofrece unas disponibilidades superiores a la 171.000 toneladas, de las que, al menos se quieren exportar unas 14.000 toneladas, pero que, en todo caso, suponen la necesidad de reportar para el siguiente ejercicio otras 36.000 toneladas.

De cara a la eliminación de las cuotas en 2017, la cooperativa mantiene su apuesta por el sector azucarero con la esperanza de que haya además un cambio en la tendencia de los precios mundiales de este producto que en el último ejercicio sufrió una grave caída dando un vuelco a las cuentas de todas las empresas del sector. En este nuevo escenario, la cooperativa desarrolla una política en una doble dirección. En la parte industrial, manteniendo las inversiones en su planta de Olmedo con un volumen de 50 millones desde la aplicación de la reforma de la OCM en 2006 para lograr la máxima eficiencia, con posibilidad para obtener hasta más de 180.000 toneladas de azúcar.

En lo que se refiere al mismo objetivo en la parte de la producción en el campo, la cooperativa se ha centrado en lograr un ahorro de costes, tener la máxima eficiencia en los rendimientos para lograr una media de 100 toneladas de remolacha por hectárea con la mejora de los sistemas de energía para los riegos, vía solar y los paneles fotovoltaicos.

Finalmente, en el mismo sector azucarero, la cooperativa destaca su alianza con la cooperativa francesa Tereos con la constitución de la sociedad Acor & Tereos Iberia para disponer más disponibilidades de azúcar, en este caso francés, para operar en el mercado del azúcar en toda la península.

En la actividad azucarera, para lograr el mantenimiento de la mayor parte posible de la superficie de cultivo en el campo, más de 8.000 hectáreas, la cooperativa ha contemplado desde la aplicación de la reforma, la necesidad de asegurar a los cultivadores un ingreso mínimo de 42 euros por tonelada que obligó a la sociedad a disponer de fondos propios para lograr ese objetivo. En la actualidad, en la formación del precio de la remolacha a percibir por los cultivadores, se parte de un precio base de 26,29 euros, al que se aplica un descuento oficial de 0,81 euros, lo que resulta un precio base real de 25,48 euros. A esa cifra se suma una ayuda por hectárea de 5,25 euros procedente de la Administración central y otra de 3,50 euros tonelada aportada por la Junta de Castilla y León, siempre a partir de una producción por hectárea de 100 toneladas de azúcar, lo que ofrece un precio final de 34,19 euros. A esta cifra Acor añade 7,81 euros para llegar a un ingreso final percibido por los cultivadores de 42 euros por tonelada, una cantidad inferior a la que se percibía antes de la reforma, pero que se estima suficiente para mantener una cierta rentabilidad al cultivo.

Junto a la actividad y a la apuesta por el futuro en el azúcar, Acor mantiene en los últimos años una decidida estrategia de diversificación, tanto en la actividad industrial como en el campo, algo a lo que ha destinado en los últimos años 105 millones de euros de los 155 millones invertidos por la sociedad. En esta línea se halla la Refinería de Olmedo ampliada tras la compra de la mercantil Comasucar por parte de Refinería Olmedo y la reconducción de la planta de biodiesel, donde no se cumplieron las expectativas. Con el objetivo de entrar en segmentos más especializados de la alimentación animal, en 2014 se constituyó la sociedad Iberlíquidos, al 50% con EDF&Man para elaborar y comercializar melazas. En paralelo, en sociedad con la aceitera portuguesa Sovena se creó la empresa Agroproducciones Oleaginosas para el tratamiento y transformación de semillas oleaginosas y para la comercialización de aceite.

Esta diversificación en la industria se complementa con otra política similar en la parte agrícola ofreciendo alternativas o nuevas salidas a sus socios apoyando el cultivo de producciones como colza, girasol y trigo duro, en este último casi vía un acuerdo con la cooperativa aragonesa Arento. Para el desarrollo de la actividad agraria, la cooperativa aplica una política de cotizaciones mínimas para dar estabilidad y seguridad a los cultivadores con unos precios en la campaña anterior de 354 euros tonelada para la colza, de 400 euros para el girasol y de 430 para el girasol alto oleico.

En todo caso, el gran reto sigue siendo asegurar el futuro de la remolacha y del azúcar más allá de 2017.

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