feria meat
Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria
  • facebook (en nueva ventana)
  • twitter (en nueva ventana)
  • Google plus (en nueva ventana)
  • RSS Avisos
Búsqueda en los contenidos de la web

sábado 27 de mayo de 2017

Reportajes
12/05/2016

La Interprofesional de la Patata de Castilla y León, ¿una provocación?

Ignacio Falces. Periodista

Espero que el titular haya logrado atraer la mirada del lector hasta estas pocas líneas en las que se trata de dar una opinión sobre la reciente constitución de la Interprofesional de la Patata en Castilla y León que, para muchos, entre ellos el que firma este texto, por encima de todo es una “provocación”, pero no en el sentido más negativo de la expresión sino en el positivo, en la acepción de que se intenta, con esta iniciativa, dar el primer paso para tratar de regular un sector que si por algo se ha caracterizado es probablemente por ser en el que la “desorganización” ha sido casi perfecta, basta con echar un simple vistazo a los bandazos que han dado tanto los precios, como las superficies, en las últimas décadas. Cualquier gráfica sobre este cultivo es el mejor ejemplo de una perfecta sierra con sus picos y valles, siempre oscilando en virtud del precio del mismo.

Esta iniciativa, que lleva casi dos años mascándose en Castilla y León y también en Madrid, aunque allí las dificultades han sido todavía mucho mayores, nace con el objetivo, desde luego muy ambicioso, de tratar de poner orden en un sector en el que, por ejemplo, la firma de contratos ha sido una rara avis, pero más todavía el cumplimiento de los mismos por parte de los agricultores cuando el precio de campaña es muy superior al acordado o por la industria cuando la situación es la contraria. Es sorprendente, por ejemplo, cómo quienes se dedican a este cultivo son tan reacios a la firma de contratos, aunque ya en los últimos años se ha evolucionado y mejorado, prefieren jugársela a la “bolsa” que supone siempre la evolución de la campaña mientras no tienen ningún problema en suscribir ese documento para otros productos que sí que cuentan con esa “tradición”, como son por ejemplo la remolacha o más recientemente otros como los guisantes, la colza o el girasol.

En ese objetivo de ordenar el sector es indudable que el fin definitivo es lograr cerrar (ya distintas industrias han iniciado esa labor ofreciendo producto español de calidad y con mayor continuidad en el tiempo cada año que pasa) la ventana que existe de producción nacional entre noviembre y abril, lo que obliga a buscar patatas a las empresas y a la distribución más allá de la fronteras patrias, encontrándolas tradicionalmente en el mercado francés, siempre con tubérculo que ofrecer gracias a la mejor organización interna, una capacidad de almacenamiento en frío mucho más alto, etc., aunque la calidad sea inferior a la patata fresca española. El dominio de la patata gala es tan importante en ese periodo que de las 627.391 que se importaron en 2014, 488.044 procedían de ese país, que tiene la capacidad de vender fuera de sus fronteras 1,7 millones de toneladas, mientras solo importan 271.604, sin lugar a dudas respaldados por una pujante distribución que siempre apuesta por los productos de su país.

El cierre de esa ventana sin producción española solo se puede lograr con un organismo, una institución, en este caso una interprofesional que sea capaz de concienciar a todas las partes de la necesidad de organizar y escalonar tanto siembras como arranques, con compromisos por parte de todos de cumplir lo acordado para lograr que la rentabilidad del cultivo se pueda distribuir, a partes iguales, entre el conjunto de las partes que integran la cadena de valor de la patata.

Para este ambicioso proyecto, la constitución de la Interprofesional de la Patata de Castilla y León debe entenderse como ese primer paso, esa provocación con la que arrancaba este pequeño artículo. Es cierto que de los campos castellanoleoneses salen más del 40% de la producción nacional, con lo que el peso en el sector es fundamental para ser el motor de arranque del proyecto pero no se puede negar que la complejidad del mismo hace ser cauteloso, sobre todo cuando se conoce la propia idiosincrasia del sector, tan poco dado a organizarse y a trabajar en común.

Todo parece indicar que, para empezar, esta campaña la superficie dedicada a la patata en Castilla y León se va a elevar hasta las 20.000 hectáreas desde las 18.827, como consecuencia de los precios aceptables que se vivieron en el año anterior. Además, las lluvias caídas abundantemente en el mes de abril han contribuido a realizar de forma natural el escalonamiento de las siembras que tantas veces se ha reclamado para evitar solapamientos con otras zonas que siempre tienen como consecuencia el descenso de precios que han arrancado en el campo de Cartagena con cierta alegría al estar pagándose en este momento a 0,45/0,50 euros.

Quizás estas perspectivas interesantes puedan ser la mejor coyuntura para la constitución de esta Interprofesional que trabaje en la promoción del consumo de patata, en continuado descenso en los últimos años; la búsqueda de variedades que permitan cerrar ese espacio sin patata española en los lineales; el tema del etiquetado del origen del producto es otro aspecto en el que la mejora es obligatoria, e incluso, por qué no, el fomento de la producción de patata, pues no se puede olvidar que a pesar de alcanzar datos para el conjunto del país de más de 2,5 millones de toneladas producidas todavía es necesario importar esas 627.391 toneladas que antes se comentaban y que perfectamente podrían producirse en territorio español.

Un primer paso valiente, el que se ha dado en Castilla y León, que otros están mirando con escepticismo, con dudas, pues no se puede olvidar que una parte básica de la cadena de valor, la distribución, no participa de la misma, pero a la espera de conocer los resultados para dar ese paso que debe ser la creación de una Interprofesional para el conjunto del país que contribuya a dar el impulso de futuro necesario para un sector como el patatero, de amplia tradición en España.

DATOS DEL SECTOR

Agricultores que se dedican a la patata en Castilla y León: 3.300 (10.000 en España)

Operadores en origen en Castilla y León: 60

Consumo per cápita en los hogares de patata: 21,75 kilos por año 2015 (24,48 kilos en 2005)

Exportaciones España en 2014: 244.225 toneladas

Importaciones España en 2014: 627.391 toneladas

Asociaciones: ASOCIAFRUIT (Asociación de Empresas Productoras y Exportadoras de Frutas y Hortalizas de Andalucía), 83 empresas; ASONAL (Asociación Nacional de Producción y Comercio de Frutos y Patatas), 34 empresas; y ASOPOCYL (Asociación de Operadores de Patata en Origen de Castilla y León), 27 empresas

<< volver

14/05/2014

MÁS EN Reportajes

26/05/2017