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jueves 22 de junio de 2017

Reportajes
18/01/2017

Una visión de la economía internacional en el 2017

Ignacio Temiño. Profesor doctor y especialista en análisis estratégico y económico-financiero (UFV)

Si hay algo que hemos aprendido del estudio tanto los economistas, como analistas y, en general, las personas interesadas por el desenvolvimiento de las economías en cualquier zona o área geográfica, es su carácter cíclico. Quiere esto decir que su comportamiento, aunque está afectado por múltiples factores tanto internos (propios de su propio dinamismo) como externos (las variaciones del entorno), se puede decir que en general tiene un comportamiento procíclico aunque no necesariamente su comportamiento macro de los citados ciclos: depresión, recesión, estancamiento, expansión, crecimiento, etc., se comportan en términos de duración del mismo modo y con similar intensidad.

Para entender algo mejor lo anterior vamos a hacer dos aportaciones, a saber: un repaso por las crisis económicas más significativas de la historia económica, y un apunte de la visión del autor sobre el desenvolvimiento de las tres economías de mayor interés; USA, Europa y España para el 2017.

Veamos las principales crisis económicas:

La Revolución Francesa, 1789: Fue una crisis de la economía real, motivada porque la monarquía amasó una gran cantidad de dinero empobreciendo al pueblo. Desencadenó un incremento de la deuda pública y del déficit.

La Gran Depresión norteamericana, 1929: Fue una crisis financiera por la introducción de productos financieros novedosos que hizo subir de forma artificial el mercado bursátil un 400%. Nacieron nuevos ricos por ello hasta el llamado martes negro y supuso la pérdida de 10.000 millones de dólares de la época.

La Crisis del Petróleo, 1973: Fue una crisis económica ocasionada por una súbita subida de los precios del petróleo, coincidiendo con una reducción de la producción del mismo en EE. UU. y Holanda. Los países de la OPEP se hicieron enormemente poderosos. El resultado colateral es que surgió una industria del automóvil japonés (vehículos pequeños y con un consumo de gasolina reducido) y originó un cambio sustancial del mercado del automóvil en EE. UU. y resto del mundo.

El lunes negro en Nueva York, 1987: Fue una crisis nuevamente bursátil en NY, y contagió de manera “simpática” a las bolsas de Australia, Canadá, UK y Hong Kong. Según los analistas técnicos de la época, fue una crisis de trading por el juego de los soportes y resistencias a través de sofisticados programas informáticos, que durante un periodo de tiempos durante sucesivas sesiones en el mercado se hicieron dueños del mercado.

El efecto Tequila (El tequilazo), México, 1994: Fue una crisis económica de naturaleza institucional debido a la falta de reservas internacionales del país que garantizaba la devolución de sus compromisos con los acreedores internacionales. Se produjo una devaluación del peso mexicano respecto al dólar y por tanto supuso una subordinación de la economía nacional a la americana.

La crisis argentina (El Corralito), 2002: Fue una crisis económica de naturaleza institucional y real. Se motivó porque ya desde los años 80 y siguientes el país entró en un escenario imposible: hiperinflación, guerra de las Malvinas, corrupción institucional. Todo lo anterior supuso un incremento desmedido del volumen de deuda pública. Los inversores perdieron la confianza en el país y el Gobierno tuvo que congelar las cuentas bancarias de los ciudadanos y aplicar una convertibilidad peso-dólar muy desfavorable para los ciudadanos que tenían cuentas, depósitos, hipotecas denominadas en peso y en un periodo corto de tiempo en horas/días pasaron a que sus posiciones estuvieran en dólares con un efecto deflacionario de un 40%.

La crisis económico-financiero internacional, 2008: Sin lugar a dudas la debemos calificar de crisis global con diferentes razones para explicarla aunque vamos a intentar realizar una aproximación a las fundamentales de la misma. Las políticas expansivas en EE. UU. (efecto Greenspan) está en la raíz del problema, toda vez que con el fin de estimular la economía americana mantuvo durante los años anteriores a la fecha aquí indicada un nivel de tipos de interés excesivamente bajos, favoreciendo un desaforado desarrollo del mercado hipotecario en EE. UU. (este asunto daría para una tesis doctoral) mediante la oxigenación de hipotecas (subprime) fondeadas con la emisión masiva de los RMBS (bonos hipotecarios) y la connivencia de las principales agencias de rating. Es conocido que en alguna ocasión le dijeron a Greenspan que con su política de tipos bajos podría originarse una burbuja, a lo que el respondía: "Cuando se haya creado la misma ya me ocuparé de pincharla".

El mecanismo de financiación hipotecaria ha sido largamente utilizado en EE. UU. a través de las agencias hipotecarias de naturaleza pública Fannie Mae y Freddie Mac desde finales de los años 30 y como resultas de las necesidades de atraer liquidez al mercado hipotecario después de la gran depresión. Hay que decir que el mecanismo anteriormente descrito estaba aderezado con diferentes productos financieros de naturaleza sintética coMo son además de los derivados financieros más conocidos (call y put) también los CDO y CDS. Hay que llamar la atención de que se construyó un mercado hipotecario tóxico desde el origen toda vez que la originación de hipotecas subprime estaba pensada para crear volumen aunque estaba descontado por algunos que iba a suponer un crecimiento de la morosidad dado que los compradores de las viviendas y por tanto prestatarios hipotecarios eran desde un primer momento incapaces de atender sus compromisos financieros porque en si mismos eran insolventes tanto desde la perspectiva de generación de ingresos como patrimonialmente (No Income, No Job, No Asset).En definitiva, la creación de un mercado financiero  perverso en donde quedó de manifiesto que la cuestión no eran los aspectos regulatorios que eran claramente mejorables sino que lo más interesantes es la falta de supervisión a todos los niveles desde la oxigenación de un mercado al desarrollo posterior de uno secundario así como al proceso de securitización (en España lo denominamos titulización).

Pues bien, de lo anterior podemos concluir que posiblemente estemos en puertas de un nuevo ciclo económico, muy interesante y que debería suponer enormes oportunidades tanto a los ciudadanos como a las empresas. La digitalización, la globalización, así como nuevas formas de competir debe suponer el nacimiento de nuevas ocupaciones y trabajos que hoy día todavía no alcanzamos a visionar. Las empresas y los países deberían revisar sus políticas de offshoring, outsourcing, diversificación y la incorporación dentro de sus estrategias de la inteligencia artificial soportado en el big data.

Veamos un apunte de cómo considera el autor que se van a desenvolver las tres economías de mayor interés, a saber: EE. UU., Europa y España.

1. La economía americana: Se va a desenvolver muy bien porque el modelo de crecimiento económico está basado en la innovación y la tecnología. Con la llegada del nuevo presidente Donald Trump se introducirán cambios interesantes que afectarán tanto a la economía nacional como a sus relaciones internacionales con un replanteamiento al comercio exterior y sus relaciones de los tratados de libre comercio; un cierto proteccionismo económico nacional; fortalecimiento de la moneda y políticas fiscales y monetarias más agresivas; políticas de inmigración más dura, entre otras. Un cambio importante se puede producir por la decisión de las grandes compañías americanas que los últimos años estaban deslocalizadas para conseguir ahorro de costes fundamentalmente laborales y de producción. Pues bien, las ideas del nuevo presidente van por el fortalecimiento de la industria Nacional como un elemento de creación de riqueza y de reasignación de recursos vía empleo a las zonas del interior del país. Todo lo anterior se está diseñando a partir de políticas fiscales de desgravación a la producción y al empleo.

Por otra parte, la Reserva Federal liderada por Janet Yellen ha subido recientemente los tipos de interés en 25 puntos básicos, en dciembre 2016, y se espera que durante los primeros 9 meses del año 2017 subirá los mismos 200 puntos básicos adicionales en tres sucesivas subidas coincidiendo con el final de cada trimestre natural. En este sentido, es previsible que el tipo de intervención a finales del 2017 este próximo al 3% (se llama la atención de que a diciembre 2016 se situó en 0,75%). El reto de variables económicas importantes como son el desempleo se situara entrono al 4,50% (pleno empleo técnico en EE. UU.) y la inflación será menor del 1,5%.

Para finalizar, cabe esperar que el dólar vuelva a ser una moneda fuerte y de referencia y siendo muy posible que durante el segundo semestre del año 2017 rompa la paridad y se sitúe un valor por encima del euro (se llama la atención de que a diciembre 2016, 1,04 dólares es equivalente a 1 euro).

2. La economía europea: Tiene algunos elementos que distorsionan de forma considerable su desenvolvimiento, a saber:

El fortalecimiento intenso de la economía americana no es una buena noticia para la UE y supondrá un retroceso para la europea. El crecimiento medio esperado para las principales economías europeas (todas ellas excepto GB pertenecientes a la Eurozona) se espera que sea muy débil entorno a un 1,5% de su PIB. La inflación media se situara en torno al 1,4% y la tasa de desempleo se mantendrá en el 9,7% así como el déficit público se situará en el 1,5% del PIB.

Además de todo lo anterior, en los 9 primeros meses del año 2017 hay procesos electorales muy preocupantes en Italia, Alemania y Francia que podrían llevar a cambios en la política económica del conjunto del área. En este sentido sería recomendable que el Banco Central Europeo anunciara lo antes posible la finalización de sus políticas expansivas de Qe (quantitative easing), que viene realizando mediante la compra de deuda corporativa de aproximadamente 60.000 millones de euros/mes. Sería muy interesante ir preparando la economía europea para subidas suaves del tipo de interés de intervención bancaria de forma “simpática” con la Reserva Federal de los Estados Unidos, subiendo 50 puntos básicos el tipo de referencia (se llama a la atención de que a diciembre de 2016 estaban al 0%). El tipo Eonia y el Euribor, a diferentes plazos, están en el momento actual en tasas negativas lo que puede estar suponiendo una cierta perversión en los mercados financieros/bancarios locales, así como la alimentación de una nueva burbuja económica e inmobiliaria.

Por otra parte, no cabe duda de que para el conjunto de la Unión Europea, el efecto del Brexit será muy importante y negativo (se estima que para GB el crecimiento pasara del 2,3% en el PIB en 2016 a un 0,8% del PIB). El Banco de Inglaterra ha rebajado los tipos de interés hasta situarlos en el 0,25%.

3. La economía española: Las perspectivas económicas para nuestra economía para el año 2017 son excelentes como así coinciden tanto analistas nacionales, internacionales, Banco Mundial, OCDE y FMI. Los aspectos más destacables serían el crecimiento económico, que será intenso de aproximadamente el 2,50% del PIB; la tasa de desempleo se situará en torno al 17,7% con una creación neta de empleo de unos 250.000 empleos; el déficit público será de un 4% del PIB; la inflación repuntará algo respecto al 2016 y se situará en la banda del 0,9%-1%; la balanza comercial continuará su buen desempeño consiguiéndose nuevamente superávits de la balanza comercial al igual que en el 2016.

Para finalizar, será un año en donde las pymes y las empresas familiares españolas deberán continuar con el proceso de internacionalización que comenzó en el segundo trimestre del 2016, como un elemento estratégico y de expansión de sus negocios.

Por contra, los nubarrones más importantes que tenemos a nivel global serían el precio del crudo, tensiones geopolíticas, la evolución económica de China y los países emergentes (LATAM con materias primas) y el sistema cambiario internacional con movimientos de devaluaciones del yuan.

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