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miércoles 24 de mayo de 2017

Opinión
14/02/2017

Retos para el vino español en 2017

Ignacio Ríder y Rafael del Rey. Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV)

Atrás ha quedado la histórica cosecha de 2013, cuando la gran cantidad de vino disponible disparó las exportaciones de vino español… a precios más bajos. Salieron grandes cantidades sobre todo de graneles, lo que nos llevó a unos precios medios para el global que incluso estuvieron a punto de bajar del euro por litro, lejos del registrado por el resto de principales productores mundiales, lo que nos situó como primer proveedor de vino del mundo en litros, superando a Italia, pero muy por debajo de la facturación obtenida por franceses e italianos.

Tras unas vendimias más “normales”, esperábamos un frenazo –o incluso caída– del volumen vendido en el mercado exterior en 2015 y 2016. Pero hemos observado, sin embargo, que se ha mantenido un buen ritmo de crecimiento, con una mejora ya del valor de nuestros vinos aunque a precios todavía económicos. Pero esta tendencia está cambiando. Y para bien.

Más euros en exportación

Los últimos datos disponibles analizados desde el OeMv y correspondientes a los once primeros meses del pasado año muestran un descenso del 7% en el volumen de vino español exportado, pero un leve aumento del 0,4% en términos de valor. 154 millones menos de litros de vino exportados respecto al mismo periodo de 2015, que generaron sin embargo 10,3 millones de euros más de ingresos.

Habida cuenta de que la cosecha ha sido más equilibrada y la demanda, sobre todo en países terceros, parece que se mantiene firme, uno de los principales objetivos para los vinos españoles en 2017 consiste en aguantar los precios medios más elevados en el exterior, mejorando la comercialización de vinos envasados y creciendo en graneles varietales, como ya ha ocurrido en 2016: entre enero y noviembre, los vinos con denominación de origen envasados, productos con gran valor añadido, aumentaron su valor en 32,7 millones de euros (+3%) hasta rozar los 1.130 millones, casi el 50% de la fac-turación total. Su precio medio, en ligero ascenso, alcanzó los 3,35 euros por litro. En términos de volumen, el descenso global lo marcó en gran medida el vino a granel sin indicación, categoría en la que perdemos más de 160 millones de litros para una caída global de 154 millones. Es el vino español más económico en exportación con 36 céntimos/litro, aunque lleva varios meses subiendo. La caída de este vino queda en parte compensada por el gran desarrollo de los graneles varietales, cuyas ventas suben un 20% en volumen y más del 25% en valor y esperamos que continúen esta marcha en los próximos meses.

Los vinos con DOP siguen pisando fuerte en el comercio exterior, lo que unido a la mejor evolución de los graneles más caros y a precios que suben, propicia que el precio medio del total de vino español se sitúe en los 1,18 euros por litro, que si bien sigue siendo inferior al de nuestros competidores, ya queda lejos de aquel euro por litro registrado tiempo atrás. Buena noticia pero que no puede llamarnos a engaño: si en vendimias futuras se repitiera una gran cosecha –lo que puede ocurrir– de nuevo nos veríamos obligados a sacar mucho vino, muy rápido y, seguramente, a precios que descenderían sensiblemente.

Fomentar el consumo interno

Otro de los retos que se nos presentan para 2017 queda dentro de nuestras fronteras y es mantener e impulsar el mayor crecimiento del consumo interno, particularmente en restauración y en nuevas vías de venta directa. En lo que va de siglo, el consumo de vino en España ha caído notablemente, lo que nos ha llevado a buscar nuevos clientes, de ahí el extraordinario desarrollo de las exportaciones.

La estructura de nuestras ventas ha cambiado sustancialmente: con menos venta en Horeca coincidiendo con el inicio de la crisis económica de 2008 y con la instauración del carnet por puntos, entre otros aspectos, aunque parece que empieza a recuperarse; consumo más o menos estable en alimentación (suben DOP y espumosos y caen vinos sin DOP); y ventas mucho mayores de forma directa.

Algunas claves que pueden llevar a lograr este objetivo son la colaboración con la distribución, una mejor formación en el sector de la restauración y seguir invirtiendo en la venta directa, que está creciendo a muy buen ritmo en los últimos años. En este último aspecto, el enoturismo está de moda en nuestro país, siendo una actividad con muchas posibilidades de futuro y que ayuda al mejor conocimiento de la cultura del vino y, por tanto, a un mayor aumento de su consumo. Bodegas y marcas prestan cada vez más atención a las actividades de promoción, marketing y redes sociales, con el objetivo de acercar el vino a todos los públicos y quitar ese “miedo” que, aunque cada vez menos, aún existe a la hora de tomar vino, sobre todo entre los más jóvenes.

En resumen, los vinos españoles están generando más valor en el mercado exterior gracias a la mejor evolución sobre todo de los vinos con denominación de origen. Menos volumen comercializado pero mayores ingresos por precios al alza, lo que contribuye a mejorar la imagen de nuestros vinos en el mundo, acompañada de un enorme esfuerzo comercial que están realizando nuestras bodegas.

En 2017 no solo se debe mantener sino intentar mejorar esta tendencia, apostando por los vinos con mayor valor añadido y por el crecimiento de los graneles varietales. Sin olvidar la promoción del consumo interior en sus diversos canales, invirtiendo cada vez más en actividades de promoción y e-commerce para lograr que los excelentes vinos españoles estén de moda no solo fuera de nuestras fronteras, sino entre todos nosotros.

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