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miércoles 24 de mayo de 2017

Reportajes
27/02/2017

Canadá y la UE: "Sí, quiero"

  • Canadá, un destino discreto pero con potencial para nuestros alimentos y bebidas

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

La aprobación mayoritaria el pasado 15 de febrero por el Pleno del Parlamento Europeo del Acuerdo de Libre Comercio (“Comprehensive Economic and Trade Agreement”-CETA) entre la Unión Europea y Canadá, tras siete años de negociaciones, abrirá en breve un nuevo capítulo en las relaciones comerciales entre ambas partes, en las que el sector agroalimentario español no debería permanecer al margen.

La firma del CETA se plasmó ya el 30 de octubre de 2016 y tras la ratificación por la Eurocámara por 480 votos a favor, 254 en contra y 33 abstenciones, entrará en vigor en las próximas semanas de manera parcial y provisional, aunque sí casi de pleno en la parte comercial, a la espera de la ratificación definitiva de los 38 parlamentos nacionales y regionales de los Estados miembros de la UE, cuyo resultado se prevé largo y todavía incierto.

Más incluso por lo que supone de liberalización de los intercambios comerciales de bienes entre la UE y Canadá, el CETA tiene su importancia porque Bruselas lo pone como ejemplo o modelo de lo que quiere que sean los próximos acuerdos bilaterales que llegue a negociar, incluso en el caso del Reino Unido, si este país sale finalmente de la UE. Supone una entrada en vigor gradual para reducir hasta cero los contingentes de importación y las tasas arancelarias, contempla una serie de productos agroalimentarios “sensibles” al comercio entre ambas partes e incluye una lista, ampliable en el futuro, de 143 indicaciones geográficas (IGs) europeas, reconociendo el sistema europeo de protección de los alimentos y bebidas de calidad amparados por un origen.

Canadá representa actualmente un destino comercial intermedio para la exportación agroalimentaria española, muy alejado de lo que son, como parece lógico, sus vecinos comunitarios o de otros países terceros, como Estados Unidos (14,9% de cuota exportadora agroalimentaria en 2015), China (9,5%), Japón (6,2%) o Suiza (4,9%). Entre los destino a mercados de países terceros ocupaba en valor el lugar 13 en 2015. Eso le da, en cambio, un importante potencial de crecimiento en los próximos años, si se saben aprovechar las ventajas del acuerdo CETA para aumentar la presencia de la diversidad de alimentos y bebidas en el país norteamericano.

Aunque el comercio exterior agroalimentario de España con Canadá ha sido tradicionalmente deficitario, al importarse más de lo que se exportaba, ya en 2015 –el último año completo analizado- nuestras exportaciones crecieron un 13% en valor respecto al año anterior, mientras que lo compramos a ese país disminuyó un 22%, provocando un saldo positivo de la balanza comercial de 38,85 millones de euros.

Cabe señalar que en ese año las exportaciones agroalimentarias españolas a Canadá representaron apenas el 0,6% del total y el mismo 0,6% en el caso de las importaciones, mientras que se elevaron al 2,2% de las realizadas por nuestro país hacia países terceros y al 1,3% de los bienes agroalimentarios que importamos desde fuera de la UE.

Es obvio que el país norteamericano mantiene una discreta cuota como destino de los principales productos agroalimentarios españoles exportados, siendo el vino la primera mercancía exportada. En 2015 representó más de una tercera parte -33,9%- de todas las ventas agroalimentarias españolas a Canadá, pero en el global para España este país representó solo un 3% del valor total del vino español exportado en ese año.

En 2016, Canadá fue el 14º destino de los vinos españoles en volumen, con 30,4 millones de litros y un descenso del 12,5% sobre el año anterior, con una cuota de mercado de apenas el 1,1% del total. En valor se colocó algo mejor, en un 9º lugar, con una facturación superior a los 87 millones de euros y un aumento del 1,9% sobre 2015, que le sitúa con un 3% del valor total  exportado. Como dato positivo destacar que el precio medio de venta de los vinos españoles hacia ese país, donde la competencia con los vinos de Francia (en la parte francófona), Italia Estados Unidos, Chile y Australia es muy fuerte, fue el pasado año uno de los más altos. Se situó en cuarto lugar, con 2,86 €/litro, solo por detrás de Suiza, Estados Unidos y Noruega.

Desde el lado canadiense, España es el origen del 5,1% del vino que importa ese país y el 5º proveedor. Las exportaciones han evolucionado en estos últimos años. Si desde 2010 lo que predominaban eran las ventas de granel, frente al embotellado, desde el 2013 el embotellado prevalece sobre el vino a granel, que ha tenido una tendencia descendente. La relación en 2016 fue del 55% embotellado y el 38% a granel.

En 2016, de los 30,41 millones de litros de vino español importados por Canadá, prácticamente 14,7 millones fueron vinos con denominación de origen (DOP), por 64,6 millones de euros de valor y un precio medio de 4,41 €/litro; otros 9,11 millones, vinos a granel sin DOP, por importe de casi 4 millones de euros y un precio medio de 0,42 €/litro; casi 1,97 millones, vinos espumosos, con una factura de 8,82 millones de euros y una media de 4,48 €/litro; unos 1,56 millones más, vinos sin DOP envasados, por valor de 4,22 millones, a 2,71 €/litro, y casi 2,75 millones, otros vinos, por 5,36 millones de euros y 1,95 €/l de precio medio, según los últimos datos analizados por la Fundación Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv).

Para las frutas y hortalizas en conserva españolas, Canadá como supuso como destino en 2015 el 2,3% de las exportaciones de este sector agroalimentario, con 20,6 millones de euros, siendo el tercer producto más exportado, tras los cítricos que, por su parte, apenas representaron el 1,2% de los envíos totales al exterior para este sector por importe de unos 38,05 millones de euros. El país norteamericano absorbió, además, el 0,5% de las exportaciones españolas de otras hortalizas frescas, por importe de 8,95 millones de euros, y también el 0,5% de las de carne de porcino, con 7,86 millones de euros facturados.

Según el Ministerio de Agricultura, con el acuerdo CETA, el vino embotellado puede ser el producto alimentario que más se beneficie, al liberarse de barreras comerciales y contar con el reconocimiento de las Indicaciones Geográficas para ser valorado por su calidad específica.

Escasa dependencia

Entre los orígenes de productos agroalimentarios con destino al mercado canadiense, España ocupaba en 2015 el lugar 16, con una cuota de apenas un 1,3% del total. Estados Unidos lideraba el mercado agroalimentario de ese país vecino, con una cuota del 12,4%, seguido de México, con un 10,9%, en ambos casos gracias al acuerdo de libre comercio –NAFTA - existente los tres países norteamericanos; China, tenía el 7,3% de esa cuota; Italia, contaba con un 6,5% y Brasil, con un 5,8%.

El producto agroalimentario español más afianzado en el mercado canadiense fue el de los cítricos, dado que el 7,8% de las importaciones de Canadá de este producto tuvieron como procedencia España. Las hortalizas en conserva y el vino de origen español por su parte, mantuvieron a lo largo del periodo 2013-2015 porcentajes similares, siendo la dependencia de estos productos por parte de Canadá no muy alta. En el caso de las hortalizas, del 6,7% del total en 2015 y en el del vino del 5,1%.

Las exportaciones de carne de porcino español hacia el país norteamericano aumentaron en los dos últimos años, hasta llegar a suponer una cuota del 2% del total de este producto, mientras que la cuota de las de hortalizas frescas españolas solo representa el 1,3% del total importado, en ambos casos con cuotas reducidas, pero con tendencia al alza.                                                                      

De la misma forma, las importaciones realizadas por nuestro país de productos agroalimentarios canadienses también son bastante moderadas. El trigo, tras un crecimiento del 95,3% en 2015 sobre al año anterior, se convirtió en el producto más adquirido del país norteamericano, representando el 18% del total, por importe de 43,37 millones de euros. Aún así, la cuota que supone Canadá como origen de las compras de trigo foráneas por parte de España solo fue del 4% en ese año.

Donde España tiene más dependencia de este país tercero es en la pasta semiquímica de madera, ya que el 77% de las importaciones que se realizaron de este producto tuvo origen canadiense, con una factura de 13,27 millones de euros en 2015.  También nuestro país presenta cierta dependencia de las legumbres secas desvanaidas de Canadá, ya que en 2015 un 25% del total tuvo ese origen por importe de 38,28 millones de euros. En habas de soja, la cuota fue del 1,8%, con 22,81 millones de euros, y la de crustáceos, del 1,5%, con 16,43 millones facturados.

De los cinco productos más importados por España con origen Canadá, se observa que este país no tiene dependencia del nuestro como mercado de destino, dado que incluso la cuota ha venido descendiendo en estos últimos años. La más elevada se dio en 2014 con las habas de soja, pues en ese año el 3,6% de las exportaciones canadienses de este producto se destinaron a nuestro país.

En las exportaciones de pasta semiquímica de madera, España solo representa para Canadá un 1,6% de sus exportaciones totales, mientras que en el trigo incluso se queda a la mitad, siendo esta dependencia del 0,8%, es decir, los envíos canadienses de este cereal (trigo duro, sobre todo y algo de blando) al mercado español solo representaron el 0,8% del total de los realizados por este país al exterior.

Comercio agroalimentario UE-Canadá

La Unión Europea es exportador neto de mercancías agroalimentarias a Canadá, con un saldo excedentario en valor de unos 1.250 millones de euros en 2016. Las exportaciones comunitarias de estas mercancías alcanzaron el pasado año una factura de 3.438 millones de euros, con un aumento del 0,6% sobre 2015, mientras que las importaciones de productos del país norteamericano reflejaron un valor de 2.192 millones de euros, con un descenso del 2% sobre el año anterior.

En los últimos años han venido creciendo las ventas europea hacia ese destino, mientras que las importaciones de productos agroalimentarios canadienses, que alcanzaron un máximo en el año 2011, empezaron a disminuir en su nivel en los últimos años.

La estructura de  las exportaciones de la UE es bastante diferente de la estructura de las importaciones de la UE desde Canadá. Principalmente, la Unión Europea  exporta productos procesados con valor añadido, como preparados alimenticios y bebidas, sobre todo vino (24% del total por importe de 837 millones de euros), espirituosos (9% por importe de 316 millones de euros) y cerveza (6% por 209 M€), así como pastelería y galletería (8% y 260 millones y 5% y 187 millones, respectivamente). De Canadá, en cambio, llegan materias primas y productos de primera transformación, como cereales y oleaginosas, así como ciertas hortalizas frescas, congeladas y desecadas al mercado comunitario.

Productos sensibles

El CETA incluye una serie de productos sensibles tanto para la Unión Europea, como para Canadá. Desde el lado comunitario, los contingentes de importación abiertos a favor del país norteamericano para estos productos son: en carne de vacuno, se pasaría de 7.640 a 45.850 tm equivalente en canal en 10 años, además de 3.000 tm de carne de bisonte y 4.162 tm ya concedidas a Canadá a modo de compensación por el conflicto sobre el uso de hormonas en la alimentación de bovinos. Destaca que solo podrá importarse en la UE carne sin hormonas.

En carne de porcino, sin “ractopamina”, se abrirá también por el lado comunitario contingentes de importación de 12.500 a 75.000 tm en diez años, más el contingente OMC de 4.625 tm ya existente; en trigo de calidad baja y media, la apertura supondrá abrir el mercado UE desde 38.853 tm a 100.000 tm en siete años del contingente OMC actual, y en maíz dulce, de 1.333 a 8.000 tm en diez años.

Por su parte, Canadá abrirá a favor de la UE un contingente de importación de productos sensibles, como los quesos, de 17.700 tm (16.000 tm de alta calidad y 1.700 tm para uso industrial), más 8.000 tm de quesos de alta calidad de ajuste técnico del contingente de la OMC.

No están previstas concesiones mutuas para las aves y los huevos.

Desde el COPA-Cogeca, que agrupa a las organizaciones y cooperativas agrícolas de la UE, se mostró su satisfacción por el voto positivo del Parlamento Europea, al considerar que el CETA abre oportunidades para el sector agroalimentario de ambas partes, siempre y cuando los intercambios, sobre todo los contingentes arancelarios de importación, se gestionen adecuadamente para evitar perturbaciones del mercado.

Estas organizaciones acogen favorablemente, en particular, el mejor acceso de los productos lácteos y del vino de la UE al mercado canadiense, aunque seguirán vigilantes, en especial, al aumento del acceso al mercado comunitario del vacuno y el porcino canadiense.

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