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jueves 20 de julio de 2017

29/05/2017

"El machismo impera en las sociedades, cooperativas y sindicatos del mundo rural"

Manel González. Periodista

Los días 9, 10 y 11 de junio tendrá lugar en Segovia una nueva edición de la Feria Internacional de la Mujer Rural 'Pronatura', que organiza desde hace ya 20 años la Federación de la Mujer Rural (FEMUR). ¿Ha cambiado algo desde entonces la situación de las trabajadoras del campo? ¿Qué dificultades se encuentran en su día a día? Nos lo cuenta su presidenta, Juana Borrego.

Pregunta.- Para poner en contexto a nuestros lectores, ¿cómo nace FEMUR y con qué objetivos?

Respuesta.- La Federación de la Mujer Rural (FEMUR) nació en un pueblecito de la provincia de Segovia como consecuencia de las carencias de todo tipo que venía sufriendo la mujer desde hace mucho tiempo, y más cuando los jóvenes dan un giro radical hacia lo urbano. Y no solo abandonan el campo, sino que se olvidan de las personas que aún lo trabajan y habitan. En el año 83 se formó la primera asociación de la Federación y, desde entonces, trabajo para mejorar la situación de la mujer rural.

P.- ¿Cuál es el diagnóstico que ustedes hacen de la situación actual de esa mujer rural?

R.- La mujer rural tiene una edad media de 40-50 años, está casada y tiene hijos. La mayoría de ellas son amas de casa. Si trabajan fuera de casa es a mayores del trabajo doméstico, bien trabajando en el sector agrario en explotaciones agrarias, en calidad de ayuda familiar. No todas se dedican necesariamente al sector primario, sino también trabajan en otros: son artesanas, en casas rurales, ayuda a domicilio, etcétera.

Los problemas a los que se enfrenta en el medio rural son variados: falta de transporte escolar; en algunos pueblos los centros sanitarios reducen el horario; falta de servicios y equipamientos (guarderías, centros de día, ambulatorios más cercanos); falta de oportunidades laborales; culturales... Son las mujeres las que acaban ocupándose de todos esos servicios que se dejan de prestar. Ellas son las que tienen todas las cargas y las tienen que resolver.

La estructura patriarcal y el machismo imperan en las sociedades, cooperativas y sindicatos. La Ley de Titularidad Compartida no ha resultado como se esperaba.

P.- ¿Qué cambios perciben con respecto a cuando se fundó FEMUR?

R.- En los últimos años aparece un nuevo entorno político, social, tecnológico y económico en el que la sociedad exige nuevas formas de gestión dando más protagonismo al pueblo y a las ONG, que son organizaciones de la sociedad civil. Las mujeres rurales, gracias a las propuestas y necesidades que comunicamos en los foros,  pueden hacer oír su voz, porque es necesario que tengan acceso a los medios de comunicación para que toda la sociedad y los gobiernos sepan que luchan para mejorar su bienestar social y mejorar el mundo rural.

Los cambios han sido muchos. La mujer rural era invisible en su totalidad; ahora es invisible en parte de su trabajo.

Los avances sobre las estructuras de los edificios y servicios del hogar han servido para mejorar las viviendas y tener comodidades, así como los relativos a la maquinaria agrícola y ganadera.

Se han conseguido aumentar los niveles de educación y formación, pero sus contratos temporales con respecto a los del hombre, así como sus pagas, son menores, con menos oportunidades de empleo y de ingresos. En los años 80, su trabajo era aún más duro.

Ahora son propietarias de la tierra heredada y pueden tenerla a su nombre y participar en sociedades y empresas.

Las asociaciones de mujeres han sido de gran apoyo, con el ánimo de fortalecer y mejorar las condiciones de vida de las mujeres rurales en su diversidad, superando los obstáculos de vulnerabilidad y promoviendo la igualdad de género. Se ha mejorado el emprendimiento, los ingresos familiares, el fortalecimiento de la gestión, la mejora de la informática y la comunicación.

P.- Sin oportunidades para ellas, no habrá mujeres en el medio rural, y sin mujeres en el medio rural, no habrá pueblos. ¿El problema es más grave de lo que la gente cree?

R.- No habrá pueblos sin mujeres, porque son las que dan vida al ser humano. Por ello, tienen que facilitarnos oportunidades laborales, con los servicios necesarios para vivir en un mundo que puede desaparecer si no lo evitamos.

Tendrían que realizarse programas específicos para la mujer rural desde Europa y desde los gobiernos que fueran transversales para todos los ministerios y consejerías, y que contuvieran presupuestos para mejorar la población del mundo rural y convertir en protagonistas a las mujeres y a los jóvenes. La mayoría de los agricultores vive en zonas urbanas, por lo que hay que tener en cuenta la diversificación y la multifuncionalidad para que ellas tengan más oportunidades. Los gobiernos tienen que ayudar a crear empresas en las comarcas, facilitar empleos verdes femeninos y dar formación adecuada para ser agricultoras o ganaderas, no por obligación, sino realizando programas de sensibilización garantizando y promoviendo actuaciones para mejorar a las mujeres.

FEMUR forma a las mujeres rurales y a los jóvenes en cursos de formación profesional en la búsqueda de empleo o para crear su propia empresa. 22.000 mujeres están trabajando y 15.000 son emprendedoras.

P.- ¿Qué labores concretas desempeñan ustedes para luchar contra la desigualdad de oportunidades de la mujer rural?

R.- En todos los foros, grupos de trabajo, jornadas y cursos de formación que realizamos en nuestro centro de formación damos información a las personas; conociendo sus necesidades, ayudamos en todos los casos personalizados.

Todas las acciones y servicios que desarrolla FEMUR son para mejorar la calidad de vida de todas las mujeres rurales que viven en el campo, a través de su desarrollo personal y social.

P.- En las hojas de ruta de las administraciones parece que hay hueco para leyes destinadas a paliar esas desigualdades, pero ¿llegan realmente al campo herramientas que hagan cumplirlas?

R.- Estamos cansadas de palabras de las instituciones y gobiernos. Los presupuestos son los más bajos de todos los sectores. Las ONG que trabajamos para paliar los problemas del mundo rural tenemos dificultades para resolverlos y a veces para mantener a las trabajadoras.

Existen varias leyes destinadas a mejorar el bienestar y ayudar a conseguir la igualdad, pero para las instituciones parece que no son preferentes en este sentido las mujeres y menos las mujeres rurales, donde no existe mayoría de votos para los partidos políticos. A través de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, 189 Estados miembros de las Naciones Unidas se comprometieron a tomar medidas sobre los derechos y la igualdad de la mujer. 20 años después, no hemos conseguido la igualdad real.

La última ley fue la de Titularidad Compartida, para hacer visible a las mujeres que trabajan en la actividad agraria, y no ha tenido grandes resultados, por la poca importancia que le han dado las administraciones, que aún no tienen conocimientos, ni suficiente información las personas que están trabajando en las comunidades autónomas. Ni siquiera muchas de estas CC. AA. tienen abierto un registro como indica la Ley. ¡Las leyes existen, pero tienen que cumplirlas!

P.- Como ha mencionado, las mujeres rurales se encuentran con muchas otras dificultades en su día a día: cierre de entidades bancarias en los pueblos, acceso limitado a internet…

R.- En los pueblos pequeños apenas tenemos servicios. No existen tiendas, ni panaderías, ni consulta médica todos los días, ni farmacia, ni comunicación, ni transporte. Es difícil tener oficina bancaria, o taxi, o Correos. Aún existen más de 6.000 pueblos sin Internet y, en muchos, lo tienen con acceso limitado. En otros, la mayoría, no funciona.

Por eso, la FEMUR reconoce el trabajo de la mujer dentro y fuera del hogar.

En el centro de formación, homologado por la Junta de Castilla y León, realiza cursos de formación, facilitando a las mujeres y hombres del mundo rural la incorporación al mundo laboral, dando asesoramiento a las emprendedoras para la creación de empresas, ayudando a nuestros mayores y discapacitados en la necesidad sanitaria de asistencia y foros y talleres de información.

P.- Desde FEMUR promueven la organización de la Feria Internacional de la Mujer Rural. ¿Cuál es el secreto del éxito de esta celebración, que alcanza este año su 20 edición?

R.- Una de las grandes y mayores dificultades es promocionar los productos naturales y artesanales de mujeres rurales y, por ello, FEMUR organiza desde hace 20 años la Feria Internacional de la Mujer Rural “Pronatura”, completando el camino del emprendimiento con las mujeres del campo.

La mayoría de los productos artesanales que elaboran están hechos según las antiguas recetas de sus madres y abuelas y que sirven para acrecentar la sabiduría de las mujeres rurales. Una herencia que no debemos olvidar. Nuestra intención es divulgar esos productos, dar a conocerlos, pues son parte fundamental de la economía agraria, superando el trabajo de las mujeres rurales en todo su concepto.

Este año se realizará en Segovia los días 9, 10 y 11 de junio. Desde aquí me gustaría invitar a todas las personas que quieran ayudar a las mujeres rurales a conocer a FEMUR, la única ONG que organiza de manera diferente una feria con prestigio y consolidada desde hace 20 años.

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