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lunes 25 de septiembre de 2017

Reportajes
06/10/2016

Sequía y calores, protagonistas de la vendimia

  • Los precios de la uva se han ido incrementando en una media del 20% sobre la campaña anterior a medida que la recolección confirmaba las menores expectativas de cosecha en las grandes zonas productoras
  • En Ribera del Duero o Rioja, producciones y precios también estables en el entorno del euro

Vidal Maté. @trigolimpio_VM

Generalizada la recolección en las principales zonas productoras en volumen y a punto de iniciarse en otras más al norte, la sequía de los últimos meses, los fuertes calores del verano, producciones a la baja y precios escalonadamente al alza se han convertido en los principales protagonistas de la vendimia 2016. Salvo en zonas muy concretas donde las lluvias de primavera provocaron diferentes plagas, en conjunto la calidad de la vendimia es buena y, con ello, la posibilidad de una calificación superior en denominaciones de origen como Rioja o Ribera del Duero.

Frente a unas elevadas previsiones de cosecha la primavera pasada cuando se barajaba la posibilidad de cifras por encima de los 50 millones de hectolitros, los datos se han ido recortando en los últimos meses hasta unas cifras que desde Cooperativas Agro-alimentarias se sitúan en solo 40,5 millones de hectolitros, un 7% por debajo de los 43 millones de hectolitros de la campaña anterior. Este descenso será importante en las comunidades autónomas con las mayores producciones, como es el caso de Castilla-La Mancha, donde se hace un aforo de 21,5 millones de hectolitros, 2,4 millones menos que en la campaña anterior y que supone una reducción en el entorno del 10%, a pesar de que ya existe un elevado volumen de superficies de viñedo con sistema de riegos. Este descenso es superior en otras de las principales zonas más productoras en volumen como Extremadura o la Comunidad Valenciana donde la reducción la estima el sector en más del 20%. Por el contario, en zonas como Ribera del Duero o Rioja, las previsiones apuntan a una estabilidad en volumen, con uva de una gran calidad y la posibilidad de una cosecha excelente. En la DO del cava las previsiones apuntan a un recorte de la producción superior al 20% o casi del 10% en Ribeiro, mientras sigue subiendo la producción en la Denominación de Origen de Rueda hasta superar los 100 millones de kilos consecuencia del gran impulso logrado en sus ventas en los últimos años.

La tónica general es de ajustes. “Los racimos”, señalan representantes del sector agrario en Castilla-La Mancha, “presentaban un buen estado en volumen y una buena presencia. Pero, a la hora de cortar, se ha puesto de manifiesto que los mismos están teniendo un peso inferior al esperado, lo que se traduce en una menor cosecha, de buena calidad”.

Esta situación de una vendimia a la baja, inferior a unas medias entre 42 y 43 millones de hectolitros, a pesar de la reducción de la superficie de viñedo en la última década de 1,1 millones a 950.000 hectáreas, se complementa con un inicio de campaña con un stock por debajo igualmente de la media de los últimos cuatro ejercicios y que se situaba en 30,5 millones de hectolitros, 2,5 millones menos que en la misma fecha en 2015, de los que 29,2 millones de hectolitros correspondían al vino y 1,3 millones a mosto sin concentrar.

En conjunto, en relación con la campaña anterior, se puede hablar de cinco millones menos de disponibilidades, 2,5 por la menor cosecha y una cifra similar por la reducción de los excedentes frente a una demanda interior con una muy ligera tendencia al alza y unas ventas en el exterior que se mantienen estabilizadas en la parte alta entre los 23 y 24 millones de hectolitros, de los que más de la mitad corresponden a vinos a granel procedentes en su mayor parte de las zonas productoras más importantes.

A la menor oferta de vino y mosto en el mercado interior se suman igualmente las previsiones también a la baja en otros principales países productores de vino. En el marco comunitario, las previsiones apuntan a un descenso medio superior al 4% con 165 millones de hectolitros, algo más de siete por debajo de la vendimia anterior. En Italia habría una cosecha estabilizada entre los 49 y los 50 millones de hectolitros, si bien no se da excesivo valor a sus estadísticas, como sucede con el aceite. En el caso de Francia, la cosecha caería por diferentes factores como heladas en primavera y la sequía en verano, de casi 48 a menos de 43 millones de hectolitros. Y fuera de la Unión Europea, entre los principales países competidores de España en los mercados mundiales, en el hemisferio sur, las estimaciones apuntan también a un recorte del 15%, con ocho millones menos de hectolitros.

Con todas estas cifras por delante y, a medida que se iba palpando sobre el terreno los resultados de la vendimia en peso, lo normal era que los precios en las principales zonas productoras tuvieran el comportamiento que se ha producido. Frente a un inicio de las entregas a unos precios similares a los de la campaña anterior, los mismos han ido subiendo semana tras semana hasta situarse en esas zonas en un incremento medio superior al 20%. Para el productor, esta sería la principal novedad respecto a la campaña anterior. Para la viabilidad del sector, otro dato importante a destacar sería que lentamente se va imponiendo la política de los pagos de la uva por calidad o variedades y que el viticultor decida qué tipo de uva ,en volumen y calidad, quiere tener por hectárea para su destino a la producción de vino, mosto o simplemente para hacer alcohol.

De acuerdo con esta situación, los precios para la uva en las principales zonas productoras en volumen, se podría decir que en función de su calidad y variedades se habrían situado en una media de 0,22 euros kilo para blancas tipo airén y más de 0,36 euros kilo para variedades tintas como la tempranillo.

En zonas de menos volumen, donde tradicionalmente ya se ha pagado la uva por su calidad, los precios se sitúan en el entorno del euro. En Ribera del Duero donde se espera una cosecha estable en el entorno de los 100 millones de kilos de uva con precios también estables, ligeramente por encima del euro. Una situación similar es la de Rioja donde la producción esperada es de unos 440 millones de kilos, ligeramente por debajo de 2015 y con precios que se espera suban algo hasta una media de los 0,90 euros kilo.

No hay dudas entre sector productor y entre los bodegueros o analistas de los mercados sobre las razones de este comportamiento alcista de los precios a lo largo de la campaña, lo que se interpreta como un ejercicio de transparencia de los mercados, no sin la presión de las organizaciones agrarias. Desde J. García Carrión, primer grupo bodeguero en el marco comunitario y cuarta bodega del mundo con presencia en ocho denominaciones de origen y uno de los mayores operadores del mercado, se entiende que la subida de precios responde claramente a una reducción de la cosecha provocada por la falta de lluvia, los calores junto a una reducción de existencias que podían poner en peligro el sostenimiento de los compromisos de venta en el exterior. Desde la bodega se insiste en la necesidad de que los precios de la uva se fijen en función de la calidad de la misma. Félix Solís, la otra gran bodega que opera en las zonas productoras más importantes, se sumó igualmente a las subidas escalonadas de los precios en función de los resultados que iban viendo en el día a día de la vendimia con pagos con efecto retroactivo de las subidas para todas las entregas.

Cabe recordar que en aplicación de la Ley de la Cadena Alimentaria, las bodegas están obligadas a formalizar contratos con los viticultores con precios incluidos. Desde la Agencia para la Información y el Control de la Cadena Alimentaria (AICA) ya se dejó claro la campaña pasada que, a efectos de precios, se debían entender los que figurasen en las tablillas des cada bodega.

Desde el Observatorio Español de los Mercados del Vino, Rafael del Rey explica la evolución y situación de la vendimia, simplemente en función de los datos sobre oferta y demanda. En el mercado interior estima que la demanda se halla prácticamente estabilizada, si acaso, con un ligero repunte. En lo que afecta al mercado exterior, se mantiene también la situación de la campaña anterior, con unas ventas entre los 23 y los 24 millones de hectolitros que se podían situar en los 30 millones si se contempla el equivalente de mosto concentrado. Entiende que es un dato a favor, no muy significativo, la posibilidad de seguir vendiendo en Francia por su menor cosecha, pero no clave por los precios de venta tan bajos con los que se opera en ese mercado de graneles, así como las ventas en otros mercados comunitarios como Italia y otros extracomunitarios como los asiáticos y especialmente China.

La subida registrada de los precios de la uva, dados los bajos niveles de los que se partía, no se considera será un hándicap para mantener las posiciones exportadoras en los mercados. Y desde el Observatorio se mantiene la misma filosofía. No importa bajar algo el volumen, especialmente de los graneles sin ninguna indicación, si lo que se vende es calidad y a precios más elevados.

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