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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

24 DE julio DE 2018

Pascual, asalto al pasado

Vidal Maté. @trigo_limpioVM

Durante las últimas décadas del pasado siglo, Pascual mantuvo con holgura el liderazgo en el mercado de la leche. La empresa arandina era además una de las patas fijas a la hora de todo proceso que se manejaba en aquellos años de cara la constitución de un gran grupo lácteo en España con Puleva o Central Lechera Asturiana como compañeros de viaje. No fue así y cada cual siguió su camino, mientras los franceses de Lactalis se convertían en el grupo más importante con la compra de Puleva y la cooperativa asturiana crecía por medio de la Corporación Alimentaria Peñasanta donde es socio mayoritario.

En el caso de Pascual, el comportamiento de la gran distribución con su apuesta por las leches baratas y marca propia; el avance de otras marcas de fabricante y las estrategias de diversificación del propio grupo, hicieron que la leche perdiera parte de su peso en la firma burgalesa, que bajara su presencia en los lineales y su cuota de mercado.

Hoy, el grupo Calidad Pascual pretende pasar esa página, dar un vuelco a su situación actual, volver al pasado con el relanzamiento de Leche Pascual con el objetivo de posicionar nuevamente el producto a la cabeza del mercado, que el consumidor vuelva a  asociar Pascual con leche a  través de una estrategia que, como en el pasado, parte de la calidad en origen desde el bienestar animal en las granjas hasta los lineales y en precio en un política de sostenibilidad en toda la cadena alimentaria desde el campo a la mesa.

El nacimiento y la evolución de Pascual no se pueden entender sin la presencia en la misma del grupo fabricante de briks Tetra Pak.

Eran los años sesenta cuando a los hermanos Pascual, hijos de un tendero de coloniales en Aranda, la Caja de Ahorros Municipal de Burgos les ofreció la compra de una pequeña cooperativa láctea en dificultades a la que denominaron Industrias Lácteas PascuaI. Unos años más tarde, en 1971, de la mano de Tetra Pack, Tomás Pascual, hombre preocupado por la innovación, ya en solitario, lanzaba en España los primeros briks de leche pasterizada de larga duración. Ello le supuso, como empresa, crecer de forma imparable hasta liderar  el mercado, a la vez que cambiaba el panorama del sector de la leche en España, posiblemente para siempre, aupando la cultura del producto de larga duración, frente a la leche fresca del día que hasta entonces dominaba el consumo.

En el sector de la leche, la firma arandina logró el liderazgo del mercado con una cuota superior al 15% en el segmento alto de precios y llegó a una recogida superior a los 900 millones de litros de leche con plantas en Galicia, Cantabria, Cataluña y Burgos. Los buenos resultados cosechados por el grupo en la leche, animados por la capacidad  de iniciativa y de interés por la innovación del presidente, dieron lugar a una amplia política de  diversificación en otros sectores alimentarios que fueron desde varios manantiales de aguas  a los zumos, pasando por tortillas, cereales, yogures pasteurizados u ovoproductos. Esta estrategia supuso para el grupo llegar a una facturación en 2007 de casi 1.000 millones de euros, pero a la vez un fuerte endeudamiento que se situó en los 300 millones, hoy ya reducido a 192 y la necesidad de competir en algunos sectores con líderes mundiales, lo que obligó al grupo a la salida total o parcial de los mismos.

En el caso de la leche fresca, al margen de la política de diversificación del grupo, la división se vio afectada, de entrada, por la reducción de la demanda general que bajó de una media de 100 litros por persona y año en 2000 a los actuales 70 litros. Leche Pascual, colocada en el segmento de imagen y calidad a precio elevado bajo su marca propia, sufrió además el dominio de la venta de leches baratas de las marcas de la distribución o de segundas marcas baratas de los fabricantes. Pascual operó durante un tiempo con su segunda marca PMI.

Todo ello dio lugar en los últimos años a que la recogida cayera a 412 millones de litros y que la cuota de mercado lo hiciera al 9,6%, una cifra igual a Puleva, hoy en manos de la multinacional francesa Lactalis y lejos del 14% de Central Lechera Asturiana.

En este punto de llegada, sin renunciar a una política discreta de diversificación con Bezoya en aguas, café Mocay, Biofrutas, Vivesoy, yogures, ovoproductos y Diversia en la distribución, Pascual acomete hoy una nueva estrategia en la leche desde el campo a la mesa.”Tenemos un portfolio bastante equilibrado y diversificado donde todas nuestras marcas tiene su liderazgo en las categorías donde están” señala Tomás Pascual. En definitiva, es cierto que estamos más centrados y focalizados que hace unos años y nuestro éxito depende del equilibrio de todas nuestras marcas.”

Este plan no supone estrictamente volver a la leche de la que nunca se fueron, pero sí retrotraerse a los orígenes reforzando la misma como eje de su actividad, volver a posicionarse más visualmente ante el consumidor como un producto de calidad, no banalizado, con la pretensión de tener un crecimiento en el segmento de lácteos superior al crecimiento medio del mercado y con ello recuperar progresivamente la cuota.

En origen, se parte de la posibilidad de disponer de una oferta de calidad muy controlada en base a la producción de las 348 granjas de ganaderos proveedores con quienes el grupo mantiene relaciones desde hace años cuyas explotaciones tiene el Certificado de Bienestar Animal al cumplir la cuatro exigencia requeridas para lograr esa calificación: buena alimentación, buen alojamiento, una buena sanidad y un trato adecuado a las necesidades de cada especie. Las granjas certificadas para su aprovisionamiento se hallan en el entorno de las plantas y albergan a 90.000 vacas sobre un censo estatal de 850.00O cabezas. Con la mirada puesta en la sostenibilidad del sector productor, desde 2000 el grupo mantiene el Programa de Eficiencia Productiva por el que se busca también la rentabilidad de las explotaciones.

Ello ha supuesto que las granjas pertenecientes a Calidad Pascual tengan una producción media de 1.040 toneladas y que las ubicadas en el Programa de Eficiencia Productiva lleguen a una media de 1.312 toneladas, frente a una media  estatal de  470 toneladas. La producción por animal en las granjas del Programa llega a los 10.972 litros frente a una media nacional de 8.178 litros. La alimentación es uno de los cuatro principios básicos del bienestar animal y ello pasa por una nutrición equilibrada a base de forrajes, unos 50 kilos al día, junto a concentrados, básicamente de maiz, trigo, cebada, soja, colza o girasol y la disponibilidad de  unos 100 litros de agua por animal.

En materia de medio ambiente ya desde 2008 las granjas operaban sobre todo en el uso del agua con esos criterios desde la utilización a la gestión de residuos, a la reducción vía alimentación de la emisión de gases de efecto invernadero, todo ello a partir de explotaciones lo más cerca posible de las plantas de transformación de la materia prima.

En el envasado se utilizarán unos briks más argonómicos y manejables, con tapón de cierre de un solo paso, con diferentes capacidades en función de los puntos de venta, la gran distribución o la hostelería. Con la mirada también en el medio ambiente, se plantean nuevos desarrollos para con el uso de material reciclado o con la sustitución del retráctil por una caja con el fin de proteger mejor los envases cuando llegan al consumidor.

La empresa arandina mantendrá y ampliará la oferta de leches en función de la demanda y las necesidades de los consumidores, entera, desnatadas, semidesnatadas, sin lactosa con semillas que actualmente crece en un 27%. Pascual no se apea de sus principios en lo que se refiere a los precios de venta considerando que la calidad y la sostenibilidad de toda la cadena tienen un coste. El grupo no entrará en las leches de oferta ni en la venta de leches frescas no pasteurizadas siguiendo su vieja política de productos que no requieran frío para su conservación.  

En esa línea, los productos lácteos se mantendrán  en un segmento alto  con una cifra de 0,89 euros litro para la leche clásica y de 1,23 euros para la botella de litro y medio; leche sin lactosa a 1,39 euros litro y a 1,65 litro y medio en botella y leche calcio a 1,43 euros brik. El grupo seguirá si elaborar leches de marca blanca.

Todo ello, apoyado en una potente campaña de publicidad, como en el pasado.

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