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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

8 DE mayo DE 2018

Rusia no se pierde el caldo español...de momento

Este año se cumplen 4 años desde que el presidente de la Federación Rusa Vladimir Putin prohibiera la entrada de productos alimentarios procedentes de la Unión Europea como respuesta a las sanciones interpuestas por la gestión de la crisis de Ucrania.

Desde entonces, el sector no ha dejado de criticar las pérdidas que está suponiendo estas tensiones políticas. Según el ICEX, el Comercio del Instituto Exterior, en 2015 las exportaciones cayeron en 758 millones de euros respecto a 2012. Siendo España, antes del veto, el tercer proveedor de Rusia en fruta, el sexto en carne y, también, el sexto en verduras y hortalizas.

Tras el veto, la Federación Rusa ha jugado al juego de la autosuficiencia alimentaria y buscar otros vendedores en América y África. Sin embargo, uno de los productos a los que le cuesta renunciar es al vino español. No obstante, el conflicto con occidente no es ajeno a los productores vitivinícolas nacionales, y éstos podrían aprovechar esta baza para afianzar sus propios intereses. Incluso, persistía el rumor de que el Ministerio de Agricultura de Rusia podría prohibir, también, la importación de los vinos a granel. En ese caso, España sería el país más perjudicado por la prohibición. De momento no ha llegado la sangre al río, pero bien es cierto que las importaciones de granel se han desplomado este pasado año 2017. Según el Observatorio Español del Mercado del Vino, el caldo a granel y en envases de más de 2 litros cayó un 20% en volumen hasta bajar de los 111 millones de litros. Claro que, hay que tener en cuenta que el consumo en Rusia descendió el año pasado un 2,2%.

No obstante, 2017 ha sido un año bueno para España en cuando exportaciones hacia la Federación Rusa. Las importaciones en el país superaron los 300 millones de litros, esto es un 11,6% más que en 2016. Traducido al bolsillo, significa que España ganó entre enero y septiembre del pasado año 37.570 millones de rublos (494 millones de euros), un 20% más que el año anterior. Y todo pese al varapalo del granel que ha llevado a España a perder cuota como primer proveedor en volumen. Aún así sigue siendo líder.

El escenario, en general, es bueno. Ganan peso los envasados y espumosos. El envasado lidera el crecimiento global al crecer un 46,2% hasta alcanzar los 174 millones de litros. Es, según el Observatorio Español del Mercado del Vino, el 57,5% del total adquirido por Rusia. Por otro lado, las ventas del espumoso aumentaron en un 31% hasta los 17,5 millones de litros.

A nivel global, España lidera la exportación. Está a la cabeza mundial en ventas de vino con 22,1 millones de hectolitros. Pero si en lugar del volumen, se mide el importe de esas exportaciones, Francia e Italia ganan en ingresos. España vende a una media de 1,25 euros el litro a diferencia de los franceses que lo venden a 6 y los italianos, a 2,78.

En Rusia, no obstante, España evolucionó mucho mejor en valor que en volumen y subió bastante de precio tanto por la fortísima caída del granel, como por el excepcional aumento del envasado y del espumoso, vinos con mucho más valor añadido. Estos vinos, en general, han hecho que el precio medio global subiera un 10%.

En este punto cabe destacar cuál es la percepción que tiene nuestro caldo en el país euroasiático. Los profesionales consideran que el vino español es cada vez más interesante comercialmente debido a su buena relación calidad-precio. Esta es, sin duda, una de las razones por las que las importaciones de vino embotellado español han aumentado en Rusia. Sin embargo esta tendencia es nueva, ya que tradicionalmente el consumo de vino en Rusia ha estado reducido a una élite a la que los precios más bien influyen poco. El vino español ha ido entrado en el mercado ruso para satisfacer la demanda de una clase media que exigía unos precios más bajos.

Esta situación ha llevado al caldo español a ser uno de los más populares del país, tanto entre los consumidores como entre los profesionales. Los vinos han llegado a los supermercados rusos a precios reducidos algo que, no precisamente, está ayudando en la imagen de este producto. Una imagen más extendida en grandes ciudades como Moscú o San Petersburgo.

Se considera que España tiene menos variedad estilística que otros países. Esto es cierto en el caso de Francia o Italia, pero no en el resto. Sin embargo, en un sector en que se premia la exclusividad y la personalidad, muchos vinos españoles podrían quedar a la cola. Vinos de La Mancha o Cariñena se venden en Rusia a precios muy económicos. Esta imagen de precios baratos dificulta la entrada de vinos de mayor calidad porque el mercado ruso no está dispuesto a pagar un precio elevado por ellos.

Por otro lado, los vinos españoles no son demasiado fuertes en el canal de restauración debido al estrecho posicionamiento de los vinos de calidad de nuestro país. Italia nos supera. Sin embargo, vende vinos de peor calidad que España y a precios superiores gracias a su fantástica imagen en el mercado.

En resumen, somos el primer proveedor en volumen de vinos y, en muchas ocasiones de mayor calidad que otros, pero cuyo precio es inferior. La imagen de marca tiene un valor insuficiente y esto provoca, a su vez, que los precios de venta en tiendas y restaurantes no se correspondan con el producto. Y esta es la pescadilla que se muerde la cola. La imagen de nuestros vinos dependerá en un futuro de que el precio se adecue a la realidad estimada, algo que debe conseguirse invirtiendo, precisamente, en su imagen de calidad y potenciando la marca del vino español.

Cabe destacar, como factor positivo, que el interés del mercado hacia los vinos de calidad ha ido aumentando en los últimos años, así como el conocimiento de sus variedades, hasta ahora, desconocidas, como la mencía, albariño, godello o las garnachas.

Las regiones preferidas por los distribuidores rusos son La Rioja, Ribera del Duero, Rueda, Vino DO barato (Mancha, Carieña). Y las regiones o variedades que están provocando el interés, aunque, no muy creciente, son el Cava, Mencía/Bierzo, Albariño/Rias Baixas, Godello, Toro, Jerez, Garnachas de zonas elevadas, vinos finos y elegantes.

Los vinos de la Denominación de Origen Calificada Rioja, por ejemplo, conquistan los paladares rusos. De hecho, las exportaciones de caldo embotellado con denominación de origen ha crecido en 2017 un 40 por ciento.

Otro caldo a destacar es el de la Región de Murcia. Según el INFO, el Instituto de Fomento de la Región de Murcia, las exportaciones de vino al mercado ruso se han incrementado casi un 65 por ciento en los últimos cinco años, al pasar de 2,01 millones de euros durante 2013 a los 3,31 el año pasado. De tal forma que Rusia es el tercer destino más importante de los vinos de la región en el mercado asiático, solo por detrás de Japón y de China.

Está claro que la posición de los caldos españoles en Rusia como vinos económicos va a seguir generando oportunidades a corto plazo para las empresas de nuestro país. Aunque esto dependerá, también, de las estrategias de expansión que sigan los productores rusos que cuentan con una ventaja logística importante y mucho mayores por parte de las administraciones. De hecho, los vinos de calidad rusos han aparecido con pujanza en la restauración y en la gran distribución. Estos tienen buena relación calidad-precio y se están poniendo de moda entre los consumidores.

No obstante la producción rusa de vino no es capaz de satisfacer la demanda existente debido a la insuficiencia  de oferta. Rusia dispone de alrededor de unas 90.000 hectáreas de viñedo en explotación y se llegará a las 150.000 en unos años. Y aunque esto no es suficiente para compensar la demandar interna, seguramente el vino ruso ocupe en unos años un lugar privilegiado en la distribución y desplace a otros países competidores en el segmento económico dentro del cual se encuentra España.

Esto hace pensar que España podría sufrir el auge de los productores rusos y por tanto, para afianzar su posición en el mercado ruso, deberá sacar pecho y reforzar la imagen de marca de los caldos españoles frente a los grandes competidores como Francia e Italia.

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