Comenzar la búsqueda
 

buscar

Búsqueda en los contenidos de la web
El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

12 DE enero DE 2022

'Existe cierta distancia entre los jóvenes con lo que pueden representar sectores tradicionales como el nuestro'

Qcom.es.- ¿Por qué el vino es tan importante en España? ¿Cree que la sociedad está concienciada de dicha importancia?

José Luis Benítez.- Yo creo que la importancia del vino en nuestro país radica en su arraigo histórico, por un lado, y en su papel como vertebrador social y económico en gran parte de nuestro país, por otro. No hay duda de que el vino ha estado presente en la cultura occidental y Mediterránea desde hace miles de años y eso ha trascendido hasta nuestros días, en el que somos uno de los tres principales productores del mundo. Pero además, el hecho de que se produzca vino en mayor o menor medida en casi todo el territorio español afianza ese vínculo e importancia hoy en día. Algunas regiones y zonas de este país no se entenderían sin el vino, cuya producción va más allá de la mera actividad económica para ser un elemento vertebrador y de cohesión y desarrollo social en muchas de ellas.

Creo que de manera intrínseca la sociedad si está concienciada de ese valor del vino en España, pero es cierto que quizás las nuevas generaciones han podido olvidar parte de ese legado e incluso existe cierta distancia entre los jóvenes con lo que pueden representar sectores tradicionales como el nuestro. Nuestro reto es preservar esa tradición a la vez que modernizamos la imagen del producto y nos adaptamos a los deseos e intereses de una sociedad que cambia cada vez más rápido. No es un reto fácil, pero creo que tenemos las herramientas adecuadas y estamos en el buen camino.

Q.- A día de hoy, ¿qué datos tiene del impacto del Covid en las bodegas? ¿Cómo ha repercutido dicho impacto en el sector?

J.L.- Realmente es complicado todavía hacer un balance definitivo en un momento de gran incertidumbre como el que atravesamos ahora mismo por la nueva variante del covid. Si hablamos de 2020, el año de inicio de la pandemia y el de mayor impacto hasta ahora, las cifras nos dejaron una caída promedio del entorno del 20% en la facturación de las bodegas y una situación especialmente negativa en el consumo nacional, donde los cierres y las restricciones de la hostelería y el turismo han hecho que se dejasen de vender 3 millones de hectólitros. En definitiva, un 2020 malo que este 2021 que estamos terminando ha empezado a remontar, sobre todo gracias a los buenos datos en la exportación.

A nivel cualitativo, observamos como la pandemia está provocando cambios de calado tanto en los propios consumidores como en la manera en que las empresas se relacionan con ellos, impulsando nuevas ocasiones de consumo en el hogar y un auge de la comunicación digital y de la venta online, que hasta ahora tenían un papel mucho más reducido.

Q.- ¿Qué pérdidas ha sufrido y qué respuesta han dado las administraciones en este sentido?

J.L.- Como decía antes, las pérdidas económicas a nivel general en 2020 se traducen en una caída de la facturación del entorno del 20%, que evidentemente ha sido mayor en aquellas bodegas que venden más en hostelería y restauración y más suave para aquellas empresas más internacionalizadas, teniendo en cuenta que la caída de las exportaciones en 2020 fue menor de lo esperado, sobre un 5%, y ha permitido a muchas bodegas capear el temporal en cierta medida.

Sobre el papel de las administraciones al respecto, si me gustaría destacar que el diálogo con los Ministerios implicados, especialmente el de Agricultura, ha sido constante y fluido a lo largo de todos estos meses, y sobre todo en los momentos más complicados del principio de la pandemia, lo cual es de agradecer. En 2020, además, se aprobó un paquete de medidas extraordinarias desde Bruselas que, aunque insuficiente en su dotación para un sector con tantas empresas como este, si sirvió para aliviar a algunas bodegas en un momento de crisis coyuntural por las pérdidas que generaban los cierres de la hostelería. En 2021 y a pesar de toda la presión que se hizo desde el sector, no llegaron nuevas medidas de apoyo y es algo que tenemos que lamentar, pero esperamos que la próxima llegada de los fondos Next Generation sirva para compensar de alguna manera esta situación, aunque para ello es fundamental, y no nos cansaremos de repetirlo, que los fondos permeen realmente al tejido empresarial y a las pequeñas y medianas empresas para fomentar una transformación real que garantice su sostenibilidad futura.

Q.- En la actualidad, ¿qué perspectivas existen en el mercado nacional e internacional para esta campaña?

J.L.- El sector afronta esta campaña navideña con relativo optimismo, considerando de dónde venimos, pero también con el lógico temor a la incertidumbre que está provocando la nueva variante de covid y los anuncios de restricciones que se están haciendo ya en algunos países de nuestro entorno y en determinadas comunidades autónomas.

Los datos de los que disponemos en las últimas semanas invitan a ese optimismo y vemos una buena evolución tanto en el mercado interior, que se recupera lentamente, como especialmente en las exportaciones. A nivel de consumo interno, recientemente hemos conocido que se ha vuelto a superar la barrera de los 10 millones de hectólitros, que si bien es una cifra aún inferior a la registrada antes de la pandemia (más de 11 millones de hectólitros a febrero de 2020), está muy por encima de los peores registros durante la pandemia, cuando se llegó a bajar de los 9 millones.   

En cuanto a exportaciones, el mes de septiembre de 2021 ha sido el mejor de la serie histórica en términos de valor y todo hace pensar que este año se podrían batir records y superar los 3.000 millones de euros, cifra que no se ha alcanzado nunca hasta ahora, gracias sobre todo al buen comportamiento de mercados como Reino Unido, Estados Unidos o China, que está experimentando una fuerte recuperación tras varios meses consecutivos con datos muy negativos. 

Con todo, toca ser prudentes y seguir la evolución día a día, tanto por la pandemia como por los problemas de transporte y del encarecimiento de muchos materiales auxiliares como el cartón o el vidrio, que podrían suponer un lastre a esa recuperación tan esperada.

Q.- En su opinión, ¿las medidas propuestas para ayudar al sector por parte de la Unión Europea y las administraciones nacionales han estado suficientemente dotadas económicamente?

J.L.- Pienso que ha faltado algo de ambición tanto a nivel europeo como español. Somos conscientes de que el ministro Planas pidió en el Consejo de Ministros de la UE este año que se estableciera un fondo extraordinario de apoyo al sector que contó con el apoyo de otros países productores, aunque finalmente no salió adelante por la negativa de la propia Comisión. Nosotros teníamos claro que si al final se aprobaba cualquier medida extraordinaria, era vital dotarla con fondos adicionales y en ningún caso se extrajese el dinero del resto de medidas contempladas en el PASVE, como la promoción en países terceros o las inversiones.

Finalmente no han llegado fondos adicionales y aunque no vamos a negar que hubo algo de decepción en su momento, creemos que es el momento de mirar al futuro y estamos centrados en la llegada de los fondos Next Generation y en asegurar su aprovechamiento por parte de las empresas en dos ejes que son fundamentales, la sostenibilidad y la digitalización.

Q.- ¿Qué papel juegan en el futuro del sector la transformación digital, desde la producción a la comercialización? ¿Y la nueva PAC?

J.L.- Ya antes de la pandemia desde la FEV teníamos claro el papel clave que la digitalización del sector va a desempeñar en los próximos años y por eso pusimos en marcha un grupo de trabajo específico, el Hub Digitalización y Vino, que sienta en una misma mesa a bodegas y empresas del sector tecnológico para abordar las necesidades y posibles soluciones en materia de digitalización en el sector del vino, identificar tendencias y buscar sinergias que aceleren la transformación digital del sector, desde la producción a la comercialización.

Desde entonces, hemos celebrado numerosos webinars sobre distintos aspectos de la digitalización para nuestros asociados e incluso una gran jornada en el mes de noviembre que ha servido para constatar el interés real que existe en el sector y que nos motiva a seguir trabajando intensamente en un momento además en el que la llegada de los fondos Next Generation UE, el nuevo marco financiero plurianual y los nuevos objetivos de la PAC configuran el escenario propicio para acelerar el proceso de innovación y digitalización de todo el sector agroalimentario y del vitivinícola en particular.

Sobre la nueva PAC, estamos precisamente en constante comunicación con el Ministerio para que el Plan Estratégico de nuestro país para la aplicación de la PAC, en el que se enmarcan las tradicionales medidas del plan de apoyo al sector (promoción en mercados de terceros países, inversiones, reestructuración y reconversión de viñedos, destilación de subproductos, etc.), recoja los principales intereses del sector. A día de hoy podemos decir que su posición está bastante alineada con la nuestra.

En cualquier caso, estamos satisfechos de que la propia PAC ya ha recogido buena parte de las propuestas que desde el sector hemos impulsado durante meses como la inclusión del desalcoholizado, del etiquetado electrónico o del apoyo decidido a la sostenibilidad.

Q.- Los sectores del vino y las bebidas espirituosas han lanzado una innovadora iniciativa para el etiquetado digital de sus productos. ¿Cómo influirá esta iniciativa en el consumo? ¿Qué ventajas tendrá para los consumidores?

E.R.- El lanzamiento de la plataforma U-Label para el etiquetado electrónico de vino a través de códigos QR es una iniciativa promovida por ambos sectores a nivel europeo que surge para ayudar a las empresas a adaptarse a un cambio en las reglas de etiquetado de las bebidas alcohólicas por el cual desde finales de 2023 las bodegas deberán incluir en sus etiquetas un listado de ingredientes y la información nutricional correspondiente.

Desde nuestra asociación europea y la propia FEV hemos trabajado desde el momento en que estos cambios se anunciaron para conseguir que esta información también se pueda incorporar a través de un etiquetado digital, lo que ha dado origen a la plataforma 'U-Label', que posibilita a las bodegas dar respuesta de manera más sencilla y económica a los nuevos requisitos de información de los consumidores a la vez que profundizar en la transparencia y digitalización del sector vitivinícola.

La plataforma permite que cualquier empresa de vinos o bebidas espirituosas, independientemente de su tamaño, brinde a los consumidores de la UE en su propio idioma información relevante, estandarizada y detallada como el listado de ingredientes, información nutricional, pautas de consumo responsable e información sobre sostenibilidad. No creemos que esto tenga ningún impacto directo en el consumo pero si en cambio una mejora de la imagen de nuestro sector en lo que se refiere a transparencia e innovación, y esto siempre es positivo.

Q.- Por último, uno de los retos de la Federación Española del Vino (FEV) es el impulso del enoturismo. ¿Qué importancia estratégica tiene para el futuro del sector?

E.R.- Efectivamente, el impulso de acciones para promover el enoturismo y la marca enoturística española aparece como una de las líneas de acción recogidas en nuestro Plan Estratégico 2019-24. Inicialmente era un tema más a medio y largo plazo, pero la pandemia ha acelerado este proceso, poniendo de manifiesto la importancia estratégica que el enoturismo tiene para nuestros socios y para el conjunto del sector.

Muchas veces desde el sector hablamos de todos los atributos que hay detrás de una copa de vino a nivel cultural, económico, de desarrollo y vertebración social, de tradición, de innovación o sostenibilidad, pero lo importante es que no son solo palabras o datos sino que se trata una realidad palpable y precisamente el enoturismo nos permite demostrárselo directamente al consumidor mientras disfruta de una experiencia memorable.

Pero además, el hecho de que España sea un polo turístico mundial y de que tengamos bodegas en prácticamente todo el territorio nacional nos permite contribuir a diversificar la oferta y la marca turística española uniendo en torno al vino conceptos como la gastronomía, el turismo rural y de naturaleza, la arquitectura, el patrimonio y la cultura, etc. Esta es una suerte y privilegio que no muchos sectores tienen y que no podemos desaprovechar.

Qcom.es no se responsabiliza ni se identifica necesariamente con las opiniones expresadas por sus colaboradores, limitándose a convertirse en canal transmisor de las mismas