El emprendimiento rural en España está experimentando un cambio de perfil en los últimos años. Aunque la imagen del sector primario entre los jóvenes sigue siendo en parte negativa, cada vez más deciden desarrollar sus proyectos profesionales fuera de las grandes ciudades, apostando por el entorno rural como espacio de oportunidad y crecimiento.
Según el informe Global Entrepreneurship Monitor, el 30% de los nuevos emprendedores en zonas rurales tiene menos de 35 años, un dato que refleja el progresivo rejuvenecimiento del tejido empresarial en estos territorios.
Este cambio responde a una nueva forma de entender el trabajo y la calidad de vida. La búsqueda de entornos más sostenibles, el interés por la tecnología y la preferencia por modelos económicos con impacto social están impulsando a una nueva generación a replantearse dónde y cómo emprender.
Además, el emprendimiento rural contribuye a dinamizar zonas afectadas por la despoblación, generando empleo, fijando población y reactivando economías locales. Sectores como la agroalimentación, el turismo sostenible o los servicios digitales están ganando protagonismo entre estos nuevos perfiles emprendedores.
“Estamos viendo cómo cada vez más jóvenes apuestan por emprender en el entorno rural no solo como una alternativa profesional, sino como un proyecto de vida alineado con sus valores”, explica Lucía Medina, directora de la Fundación Nantik Lum. “Este cambio generacional contribuye a construir comunidades más resilientes y sostenibles a largo plazo”.
Desde la Fundación Nantik Lum destacan cinco aspectos esenciales para quienes quieran poner en marcha un proyecto en zonas rurales:
- Identificar oportunidades locales: detectar necesidades del entorno y nichos de mercado vinculados al territorio.
- Apostar por la sostenibilidad: integrar criterios sociales y medioambientales en el modelo de negocio.
- Formarse y apoyarse en redes: contar con formación y acompañamiento especializado.
- Adaptarse a los recursos disponibles: aprovechar los recursos locales para construir proyectos más eficientes.
- Pensar a largo plazo: mantener una visión estratégica y capacidad de adaptación.
Con motivo del Día Mundial del Emprendimiento, la Fundación Nantik Lum destaca la importancia de apoyar a las nuevas generaciones y potenciar el entorno rural como motor de innovación y desarrollo.
La entidad impulsa iniciativas como la lanzadera InnovAcción del Programa Avanza, con formación y acompañamiento gratuito para emprendedores, además de una nueva edición de su plataforma e-learning PEM, orientada al emprendimiento en entornos rurales.
El emprendimiento rural en España está experimentando un cambio de perfil en los últimos años. Aunque la imagen del sector primario entre los jóvenes sigue siendo en parte negativa, cada vez más deciden desarrollar sus proyectos profesionales fuera de las grandes ciudades, apostando por el entorno rural como espacio de oportunidad y crecimiento.
Según el informe Global Entrepreneurship Monitor, el 30% de los nuevos emprendedores en zonas rurales tiene menos de 35 años, un dato que refleja el progresivo rejuvenecimiento del tejido empresarial en estos territorios.
Este cambio responde a una nueva forma de entender el trabajo y la calidad de vida. La búsqueda de entornos más sostenibles, el interés por la tecnología y la preferencia por modelos económicos con impacto social están impulsando a una nueva generación a replantearse dónde y cómo emprender.
Además, el emprendimiento rural contribuye a dinamizar zonas afectadas por la despoblación, generando empleo, fijando población y reactivando economías locales. Sectores como la agroalimentación, el turismo sostenible o los servicios digitales están ganando protagonismo entre estos nuevos perfiles emprendedores.
“Estamos viendo cómo cada vez más jóvenes apuestan por emprender en el entorno rural no solo como una alternativa profesional, sino como un proyecto de vida alineado con sus valores”, explica Lucía Medina, directora de la Fundación Nantik Lum. “Este cambio generacional contribuye a construir comunidades más resilientes y sostenibles a largo plazo”.
Desde la Fundación Nantik Lum destacan cinco aspectos esenciales para quienes quieran poner en marcha un proyecto en zonas rurales:
- Identificar oportunidades locales: detectar necesidades del entorno y nichos de mercado vinculados al territorio.
- Apostar por la sostenibilidad: integrar criterios sociales y medioambientales en el modelo de negocio.
- Formarse y apoyarse en redes: contar con formación y acompañamiento especializado.
- Adaptarse a los recursos disponibles: aprovechar los recursos locales para construir proyectos más eficientes.
- Pensar a largo plazo: mantener una visión estratégica y capacidad de adaptación.
Con motivo del Día Mundial del Emprendimiento, la Fundación Nantik Lum destaca la importancia de apoyar a las nuevas generaciones y potenciar el entorno rural como motor de innovación y desarrollo.
La entidad impulsa iniciativas como la lanzadera InnovAcción del Programa Avanza, con formación y acompañamiento gratuito para emprendedores, además de una nueva edición de su plataforma e-learning PEM, orientada al emprendimiento en entornos rurales.
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