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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

15 DE julio DE 2022

Del optimismo a la incertidumbre en apenas 6 meses

José Luis Benítez. Director general de la FEV

En unos días en los que el sector vitivinícola disfruta en su mayoría de unos días de descanso antes de afrontar la inminente próxima vendimia, es un buen momento para hacer balance de lo que llevamos de 2022, que como viene siendo habitual en los últimos años, está siendo un ejercicio particularmente intenso y en el que los acontecimientos trascendentales que marcan la agenda se suceden unos a otros.

Si a principios de año parecía que ya se veía la luz al final del túnel del periodo pandémico y el optimismo era la tónica generalizada en el sector, la repentina invasión de Rusia a Ucrania y las consecuencias económicas globales que el conflicto bélico ha provocado han transformado ese optimismo en cautela e incertidumbre. A pesar de ello, todo parece indicar que este verano los datos turísticos y de consumo volverán a niveles previos a la pandemia impulsados por el ahorro generado en estos años del Covid y las ganas de disfrutar de la vida acumuladas tras meses de restricciones.

A partir de otoño la historia será otra, eso es seguro, aunque nadie es capaz de prever el alcance de lo que ocurrirá ya que en buena parte depende de la evolución de la guerra en Ucrania que, a día de hoy, sigue siendo imprevisible. Eso sí, el escenario inflacionista no parece que vaya a mejorar en los próximos meses y eso podría acabar lastrando un consumo que, en el caso del vino, experimenta una tendencia positiva en los últimos meses pero que ya empieza a mostrar cierta ralentización en su crecimiento.

Pero más allá de los grandes retos macroeconómicos a los que vamos a tener que hacer frente, el otoño viene también caliente en cuanto a iniciativas políticas que pueden afectar a nuestro sector. Nos preocupan especialmente dos cuestiones que podrían tener un impacto muy importante en la competitividad futura de las bodegas españolas.

Por un lado, hemos conocido recientemente las intenciones de la Comisión Europea de volver a la carga en los próximos meses para tratar de etiquetar a las bebidas alcohólicas (y eso incluye al vino) con alertas sanitarias desproporcionadas y simplistas que establecen una relación causal entre consumo de alcohol y cáncer sin que exista base científica suficiente para ello. Y todo ello pese a que en febrero el Parlamento Europeo descartó esta posibilidad para promover en su lugar mensajes sobre consumo moderado y sobre los riesgos del consumo abusivo de alcohol, algo con lo que desde el sector estamos de acuerdo y en lo que venimos trabajando desde hace años.

En los próximos meses deberá publicarse también el Reglamento de Envases que complementa a la Ley de Residuos y que puede implicar importantes retos para los envasadores en relación al punto verde o a ciertas obligaciones en materia de reutilización que pueden poner en jaque la competitividad del sector si se legisla sin tener en cuenta la realidad sectorial y no se establecen objetivos realistas y progresivos.

El sector del vino ha sido siempre responsable y proactivo en cuestiones medioambientales y ejemplo de ello es la reciente publicación de la primera guía especifica de ecodiseño para bodegas que hemos elaborado junto a Ecovidrio, pero necesitamos también que la Administración por su parte sea sensible y sobre todo realista a la hora de imponer obligaciones y plazos que pueden condicionar seriamente la actividad de las bodegas en un contexto ya de por si complicado a muchos niveles.

Ante todos estos retos de gran calado, desde el sector seguimos trabajando y rearmando nuestra estrategia. A la revisión ‘midterm’ del Plan Estratégico de la FEV que nuestra Comisión Ejecutiva aprobó en el mes de junio se une la presentación en unos días de la ‘Estrategia del sector vitivinícola español’ que ha impulsado la Interprofesional del Vino de España y en la que las organizaciones miembro hemos trabajado durante meses. Y ya en el último trimestre del año está previsto que se apruebe el Plan Estratégico del Comité Europeo de Empresas del Vino (CEEV) que ha impulsado su nuevo presidente (y vicepresidente de la FEV), Mauricio González-Gordon.

Tres hojas de ruta de vital importancia que han de servirnos para reordenar prioridades y reforzarnos no solo ante lo que resta de año sino ante un horizonte a medio plazo en el que la incertidumbre será la tónica dominante y en el que como sector debemos saber reaccionar y adaptarnos a un entorno que cambia cada vez más rápido.

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