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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

26 DE octubre DE 2022

El sector del huevo, en momentos de incertidumbre

Mar Fernández, directora de Inprovo (Organización Interprofesional del Huevo y sus Productos)

Son tiempos difíciles para el sector avícola español. La gran inestabilidad que los mercados arrastran desde el inicio de la pandemia se ha agravado desde el mes de febrero de este año por la guerra en Ucrania, incidiendo en la carestía de la energía y de las materias primas, que ha colocado en una situación sin precedentes a un gran número de granjas en nuestro país.

Pese a las enormes dificultades, el sector del huevo español alcanzó en 2021 una facturación de 1.035 millones de euros[1], un 2,2% inferior a la de 2020, un año atípico en los hogares españoles, con el consumo de huevos disparado hasta un 46% en los momentos más duros del confinamiento (marzo, abril y mayo) respecto al año anterior.

Sin embargo, en comparación con 2019, la producción de huevos aumentó un 3,8%, y la facturación lo hizo en un 6,2%. Así que podemos afirmar que el consumo de huevos mantiene una tendencia al alza respecto a la situación previa a la pandemia.

En 2021 se produjeron en España 1.128 millones de docenas de huevos, consolidando a nuestro país entre los principales productores a nivel europeo, el tercero, por detrás de Francia y Alemania, con un 16% de la producción total.

El huevo es uno de los alimentos más completos, nutritivos y saludables de nuestra dieta, y su consumo en este último año ha ganado presencia tanto dentro como fuera de los hogares españoles. En el año pasado el huevo estaba presente en el 96,4% de los hogares y su consumo per cápita ascendió a 140 huevos/año, casi 3 huevos a la semana, que representa un 5% más de lo consumido en 2019. El consumo de huevos supuso el 1,37% del volumen de alimentos y bebidas consumidos por las familias en 2021, y el 1,32% de su gasto.

Pero no todo son datos positivos. La avicultura de puesta está en estos momentos ante una tormenta perfecta, con los productores afrontando importantes amenazas a la continuidad y viabilidad de un sector que es el 5% de la producción final ganadera, y el 2% de la agraria.

Por un lado, el incremento continuado de los costes de producción, en especial por los altos precios de las materias primas que componen la alimentación de las aves, está provocando una importante pérdida de márgenes comerciales desde su inicio, en septiembre de 2020. El precio de los piensos se ha disparado un 37% en este último año, y un 83% desde 2019.  

[1] Según datos del informe “El Sector de la Avicultura de Puesta en Cifras” publicado por el  Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en septiembre de 2022.

A esto hay que sumarle los fuertes aumentos soportados en otros insumos esenciales para el sector, como es  la energía (que ha subido un 39,9% en los últimos 12 meses); el gasóleo (que supone un 19,2% más), y los envases (con subidas que suman un 50%).

Otra de las grandes amenazas para el sector es la incidencia y persistencia del virus de la influenza aviar esta temporada en la Unión Europea y en España. Desde octubre de 2021 está diezmando la cabaña avícola en toda la UE, con más de 2.400 casos, especialmente en Francia, Italia, Holanda o Hungría. España ha declarado 36 brotes en granjas de distinto tipo y preocupa que la persistencia del virus en verano anuncie que la influenza se haya convertido en endémica en el territorio europeo. Cómo hacer frente a este problema sanitario sin que suponga un riesgo grave para la supervivencia de los productores afectados es una incógnita aún.

Todo ello sin olvidar que el sector del huevo está inmerso en un proceso de reconversión hacia sistemas de producción sin jaulas, que le obliga a hacer unas inversiones extraordinariamente elevadas, estimadas en unos 1.000 millones de euros, es decir, el equivalente a la facturación de todo el año, y sin que se tengan hasta la fecha garantías de obtener las ayudas anunciadas por la Comisión y el Parlamento europeos para la transición a sistemas sin jaula.

Los productores han acometido importantes inversiones en los últimos años para adaptar sus instalaciones a las nuevas tendencias de consumo y atender a las demandas del mercado. Entre otras, reduciendo el número de gallinas en jaula casi un 6% en el último año, a favor de los sistemas alternativos (gallinas criadas en suelo, camperas y ecológicas).

Producir sin jaula supone un incremento del 18-20% en los costes de producción para el sistema alternativo menos caro, el de suelo. Es imprescindible que los mayores costes se trasladen al resto de la cadena en los precios de venta en origen, y que se garantice que no hay competencia desleal con huevos de países terceros que no cumplen las exigencias del Modelo Europeo.

A pesar de la difícil situación descrita, la avicultura de puesta en España está demostrando ser una de las más modernas, dinámicas y exigentes del mundo. Su apuesta por la innovación, la calidad, la seguridad y la sostenibilidad de los productores españoles se traduce en la adaptación y la profesionalidad de todos los operadores de la cadena, desde las granjas a los centros de embalaje e industrias de ovoproductos.

El de la producción de huevos es un ejemplo de resiliencia, que coloca a España en estos últimos años como un referente a nivel mundial. La vertebración del sector, representada en INPROVO y sus socios, y su papel de coordinación y desarrollo de acciones de interés común (mejora de la imagen, apoyo a la investigación y al conocimiento del sector, del huevo y de su mercado), gracias a contar con la extensión de norma como herramienta para financiarlas, abre caminos de gran interés para afrontar los enormes retos que esperan al sector en los próximos meses.     

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