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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

19 DE diciembre DE 2022

Cambio climático y la sostenibilidad en el viñedo

Ángel Marqués Ávila. Periodista

En España, el sector vitivinícola es una parte muy importante no solo de nuestra economía, sino también de nuestra sociedad y nuestra cultura.

Contamos con una amplia red de figuras de calidad reconocidas con 97 Denominaciones de Origen Protegidas entre las que se incluyen denominaciones de origen, denominaciones de origen calificadas, vinos de pago y vinos de calidad. Y, encabezamos la lista como líderes en viñedo ecológico con 122.000 hectáreas, que producen más de 400 mil toneladas de uva de vinificación. En España hay cerca de 150 variedades autóctonas de uva plantadas. Las más cultivadas son la blanca airen, tinta tempranillo, bobal, que es una variedad de uva tinta de cepa muy austera, resistente a las inclemencias climáticas y plagas, y muy productiva, y la garnacha tinta.

El vino contribuye a nuestra imagen país y es un polo de atracción de visitantes y turistas. Tenemos un sector responsable y sostenible, con su entorno y con las personas que nos rodean, es motor de desarrollo en muchos pueblos y ciudades pequeñas de nuestra geografía, vertebra el territorio y ofrece empleo de calidad. Además, es símbolo de tradición pero también es puntero en innovación e investigación, reflejo del buen de hacer de miles de empresas y viticultores en todo el país. En definitiva, el sector del vino es mucho más que sus cifras, este producto forma parte de la Dieta Mediterránea y puede tener efectos beneficiosos para la salud consumiéndolo con moderación y en el contexto de una dieta equilibrada.

INVESTIGACIÓN

Desde el Consejo Regulador de vinos de Jerez y Manzanilla nos declaran que "evidentemente la viticultura seguirá marcada por las modificaciones generales en el clima, no sólo por el gradual calentamiento del planeta, sino también por la influencia cada vez más frecuente de circunstancias meteorológicas extremas: oscilaciones térmicas muy marcadas, episodios de lluvias torrenciales, etc. El cultivo de la vid deberá de considerar estas circunstancias y adaptarse en la medida de lo posible. Por lo que, nos añaden, que se trata de estudiar qué variedades, clones, prácticas culturales, etc. pueden ayudarnos a contrarrestar los efectos del cambio climático, para seguir produciendo las calidades deseadas. Muy probablemente a costa de menores producciones. En definitiva, necesitamos más investigación y todo esto está generando  "vendimias más tempranas, ciclos más cortos y episodios cada vez más frecuentes de fenómenos meteorológico extremos".

La vendimia 2022 en Jerez ha sido extremadamente corta y temprana, si bien con un notable grado de sanidad y una calidad más que aceptable. Los cuatro años de sequía continuada y un prolongado episodio de calor extremo durante el mes de julio adelantaron las labores de vendimia a fechas récord, llegándose a cosechar algunos pagos del interior incluso en el mes de julio. Las previsiones para 2023 dependerán enormemente de si se mantiene la sequía o volvemos a tener una pluviosidad normal.

ALTERACIÓN

El Consejo Regulador Denominación de Origen La Mancha nos señala que "es aún pronto para establecer análisis y conclusiones ciertas. Pero la realidad es que la alteración climática puede variar las cualidades de los vinos y el potencial productivo si la sequía se intensifica. Es importante determinar hasta qué punto las temperaturas serán incluso más extremas en invierno y verano, con ciclos de sequía más largos.

Y nos comentan que" afecta en amplios aspectos. Desde la alteración del propio ciclo fenológico, hasta la propia maduración, con vendimias que puede que se adelanten más en el tiempo. Hay que trabajar por ver cómo responde la vid antes periodos largos de sequía y saber si los parámetros de calidad sufren modificaciones sustanciales (acidez, grado, etc) que luego impliquen descompensaciones que afecten a la calidad final del vino. Es trabajo de todos: desde el viticultor en viñedo, más vigilante a la propia bodega, donde la enología deberá supervisar mucho más los vinos.

Las elaboraciones son ya muy cuidadas, lo que es una garantía para obtener calidad en los vinos, y las bodegas manchegas cuentan desde hace años con tecnología de vanguardia, que se actualiza cada año porque siempre se trata de mejorar. Por ello, la clave puede estar en el campo, en conseguir la máxima calidad desde la cepa. Desde el Consejo Regulador existe un pliego de condiciones que limita la producción para las parcelas de aquellos viticultores acogidos a la Denominación de Origen La Mancha. Unos rendimientos que, en La Mancha, no son tan altos, rondando los 7.000 Kg/ha de media. No obstante, también es importante garantizar la producción en aquellos viñedos de secano, que en años de sequía tan duros como éste, puedan subsistir. 

Parecía una campaña corta en producción y tiempo de recogida, pero luego la reducción de cosecha no ha sido tan alta como se preveía por la sequía y la campaña ha sido más larga que en un año normal, porque la recolección ha sido más lenta debido a que se ha esperado a que cada variedad tuviera la graduación y acidez adecuada.

Es cierto que algunas variedades de ciclo temprano se adelantaron en una semana, pero después para el resto de variedades la recogida fue más escalonada. Por volumen, ha habido provincias donde la merma no ha sido tanta como se había vaticinado (quizás un 10 %). La calidad, eso sí, ha sido muy buena tal y como pudieron comprobar cuando se cataron los primeros vinos jóvenes del año recientemente en Madrid.

RETO

Pablo Franco, director técnico del Consejo Regulador de la D.O. Ca RIOJA, nos dice que el cambio climático afecta al vino y a la forma de trabajar de los viticultores, y es una realidad tan latente que tanto viticultores como bodegueros, conscientes del reto, están aplicando medidas. Y nos apunta que afecta en el aumento de las temperaturas y también la falta de lluvias puede producir un desacople entre la maduración alcohólica y fenólica de la uva. La pronta maduración alcohólica produce un "decalaje" con la fenólica y esto puede provocar una aromática distinta. Y señala que es factible decir que, manteniendo la forma de cultivo, hay variedades que pudieran tener una mejor adaptación a una serie de condiciones derivadas del cambio climático, como el graciano y el mazuelo, pero considero que la estrategia para hacer frente a este reto no va a ser una estrategia basada únicamente en variedades. La variedad va a ser un pilar más, será el conjunto de acciones que se adopten en el cultivo del viñedo las que van a definir el producto.

Rioja, gracias también en parte a la gran diversidad que tiene (de suelos, de climas, de variedades, etc.), es una región fuerte ante el cambio climático y que, además, cuenta con las herramientas necesarias para minimizar su impacto, estamos preparados.

Uno de los mayores retos que nos arroja el cambio climático es conseguir que el producto no cambie, o que cambie lo más mínimo posible. Por ello, es muy importante todo el conocimiento que se tiene del cultivo del viñedo en Rioja, de los perfiles de vino y, por supuesto, de la técnica del ensamblaje, la cual juega un papel importante en nuestros actuales vinos y en los futuros.

VIÑEDO

Agustín Lago, director técnico de la D.O. RÍAS BAIXAS, es de la opinión de que el  futuro pasa por utilizar todas las técnicas de cultivo necesarias en cada momento en función de las condiciones climatológicas que se produzcan. Por ejemplo,  usar el riego para mejorar el estado hídrico de la planta en momentos puntuales de sequía. También influirá modificar la localización del viñedo para una mejor producción y, por supuesto, un uso más racional de los productos fitosanitarios.

Y, añade que el trabajo empieza en el viñedo. Por eso, como ya he dicho anteriormente a medida que vayan cambiado las condiciones hay que adaptarse a ellas y utilizar las técnicas necesarias para cada situación concreta, pues la vid es un ser vivo y cambiante. No somos una Denominación de Origen en la que de momento tengamos muchos problemas con el cambio climático, aunque sí que observamos que hay unos periodos mayores de sequía y algo de adelanto de la vendimia.

Sobre cómo hay ido la campaña del 2022, nos comenta que "estamos muy satisfechos con el resultado y el desarrollo de la vendimia, que hasta la fecha es la tercera de mayor cantidad en la Denominación de Origen de Rías Baixas.  Se prolongó durante 51 días, comenzando el 25 de agosto con la uva destinada a la elaboración de espumosos y finalizando el 14 de octubre. En cuanto a la fecha de inicio está dentro de las habituales  de los últimos años, que es a finales de agosto, quizás con un cierto adelanto sobre lo que antes se consideraba normal. Las expectativas para los vinos de la añada 2022 en cuanto a calidad son muy buenas".

CICLO

Para el director técnico DFO Alejandro González Jiménez, de la DO RIBERA DUERO, la incidencia del cambio climático en la viticultura está sobradamente comprobada desde hace años en los que se ha visto cómo ha variado el desarrollo del ciclo vegetativo de la vid; las condiciones climáticas bajo las que se suceden especialmente los ciclos de maduración de la uva son muy duras, como por ejemplo se ha podido comprobar en el actual 2022 en el que las condiciones de sequía y falta de humedad han condicionado de manera directa el desarrollo de la vendimia en la Ribera del Duero. Los productores están buscando la mejor manera de adaptarse a estos cambios para intentar minimizar este impacto manteniendo la calidad de la uva y unos datos de producción que sigan haciendo que estas explotaciones agrarias sean rentables.

La tendencia es que dicha influencia climática sobre el viñedo continúe así y que las condiciones de calor extremo sean habituales a partir de ahora, por lo que las diferencias existentes entre las maduraciones fenólica y alcohólica de la uva se digan separando en el tiempo, alcanzándose antes la alcohólica debido a este exceso de calor. El objetivo será minimizar este impacto mediante diferentes factores como puede ser por ejemplo un manejo de la superficie foliar y vegetal diferente al habitual, adelanto en la fecha de vendimia o la búsqueda o plantación de viñedos en altura.

Y nos apunta que  "la producción de vinos continuará la evolución lógica que marque el mercado sin atender especialmente a la incidencia del cambio climático, es decir, no son hechos que vayan unidos de manera directa siempre y cuando se mantenga la calidad. La cuestión es poder llegar a mantener dichos niveles de calidad en los que cada denominación de origen ha posicionado sus vinos en dichos mercados a lo largo de los años ya que la pérdida de calidad sí que puede motivar la caída de las ventas en determinados mercados.

La adaptación de los productores a este nuevo escenario de cambio climático será clave para mantener los niveles de calidad y que no se vean afectadas las ventas. Para ello se deberá trabajar y adaptar el viñedo y quizás las condiciones de elaboración de los vinos.

REGENERATIVA

La DO Penedés entiende que el cambio climático al cultivo de la vid la afecta con una menos producción, con maduraciones más tempranas y difíciles. Para poder seguir cultivando la vid en su hábitat propia como es el arco mediterráneo, y concretamente en el Penedés, nos debemos adaptar al incremento de las temperaturas y a tener menos lluvias. Es importante mantener las variedades propias de la zona, ya que están más adaptadas y también pensar en plantar con marcos de plantación más anchos y seguramente obtener menos producción. Con las variedades actuales se obtienen vinos de mucha calidad. En el futuro y con el cambio climático hace falta mantener el nivel cualitativo. Es muy importante mantener la acidez para tener vinos con más vida y seguramente adaptarnos a la producción de vinos con menos graduación alcohólica. Es muy importante que  tengamos que apostar por la ecología, la regenerativa y la sostenibilidad con el medio ambiente.

La vendimia 2022 se ha producido durante los meses de Agosto y septiembre, 15 días antes que en los últimos años y casi 30 días antes que hace 25-30 años. La uva ha tenido muy buena sanidad, con acidez buena y buena maduración. La cantidad ha sido un 20 % inferior a un año normal. Sobre la vendimia 2023 tendremos que esperar a primavera para poder hacer previsiones.

CALIDAD

En la Confederación Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas ( CECRV), a través de su coordinador general,  Jesús Mora Cayetano, “ el futuro de nuestro cultivo pasa por la autenticidad y por la calidad, aspectos que confieren y emanan de la vinculación a un origen certificado por una denominación de origen. La producción al amparo de las DDOO ha sido y van a seguir siendo una fuente de diferenciación y prestigio para el producto en el futuro, así como una vía a través de la cual se genera, por un lado, valor para los diferentes eslabones de la cadena, pero también, por otro, un valor añadido para el consumidor en forma de garantías extra sobre el producto. Nunca se podrá entender el vino de este país sin las DDOO, estructuras vertebradoras del sector, que conectan un saber hacer local con aspectos de equidad, eficiencia y competencia en el mercado para todos los operadores que forman parte de una denominación de origen.

Las DDOO tienen muy clara la importancia de conocer el pasado para entender el presente y construir el mejor futuro posible. Y en momentos como el actual, con un clima cambiante e imprevisible, que está alterando patrones de producción y de producto que hasta hace poco se consideraban habituales, las DDOO se centran y valoran más que nunca lo autóctono, para buscar las mejores condiciones de adaptación a factores climáticos y medioambientales que no son previsibles. En este sentido, aspectos como la optimización del uso del agua o la búsqueda de latitudes lo más elevadas posibles dentro del territorio geográfico delimitado por una D.O., por citar solo algunos, son elementos que han ganado importancia para adaptarse al cambio climático.  La capacidad de la viticultura para adaptarse a los cambios en los factores naturales (clima y suelo) es esencial para mantener y seguir mejorando la calidad y la autenticidad del producto.

Como ya ocurrió el año pasado, tanto a nivel nacional, como a nivel de nuestros principales competidores (el resto de grandes países productores europeos), contamos con cosechas algo más cortas de “lo habitual” y con niveles de calidad altos en términos generales. Esta cosecha ha constatado, además, una de las consecuencias apreciables del cambio climático: el adelanto de las vendimias. Este año, en algunas zonas, han iniciado la vendimia en fechas más adelantada que nunca. Lo que no parece que se mantenga respecto al año pasado es el aumento de la demanda con el que sí comenzó la campaña pasada. Hoy, la ralentización de la demanda es ya un hecho a nivel interno. Y en mercados internacionales, solo el valor parece crecer y no por estrategias planificadas o consolidadas, sino por coyuntura, por el aumento del precio de los insumos y de la energía.

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