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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

21 DE octubre DE 2020

Chocolate, alimento de los dioses

Ángel Marqués Ávila. Periodista

Cuando llegan los meses de fríos, en España existe la costumbre de tomar chocolate, normalmente por la tarde, aunque también en algunos hogares se toma a la hora del desayuno .

No fue hasta 1534 cuando el cacao llegó a España y fue en la localidad zaragozana de Nuévalos donde se fabricó chocolate por primera vez en el continente europeo. Fray Jerónimo de Aguilar fue quien envió el primer saco de semillas y la receta del chocolate a Don Antonio de Álvaro, abad del Monasterio de Piedra. En esta congregación supieron emplear el poder calórico del chocolate para superar sus ayunos y tener fuerzas para trabajar. Aunque eso sí, la forma de tomarlo dista mucho de la actualidad, ya que lo preparaban amargo como un brebaje medicinal.

Tras su introducción en España, el chocolate se trasladó a otros usos y costumbres, como es el caso de las mujeres de la aristocracia que incluso lo intentaron incluir dentro de las iglesias para hacer más llevaderos los sermones y combatir el frío en invierno. No obstante, este alimento no se difundió tan rápidamente como se cree por Europa y mientras aquí era considerado un producto selecto y de gran valor, en otros países no era tan valorado. De hecho, tuvieron que pasar varios cientos de años hasta que en el siglo XVI y XIX empezó a popularizarse como remedio digestivo y estimulante.

Incertidumbre 

El próximo año, 2021 se presenta como el año de la incertidumbre y el compromiso del sector. Incertidumbre porque no es posible saber con seguridad cuál será el entorno en el que se moverán las compañías, cómo cerrará 2020, etc. pero sí entendemos que será una fase complicada, con una economía nacional y familiar, en general, muy mermada por la crisis de la pandemia., según nos dice Rubén Moreno, secretario general de PRODULCE.

Y añade, que por otro lado, será el año del compromiso. Compromiso con el consumidor, por seguir ofreciéndole productos seguros, de calidad y que satisfagan sus gustos y necesidades. Compromiso con la economía, por seguir aportando riqueza y empleo al país. Compromiso con la innovación en ámbitos como composición o la oferta de productos. Y también con la sostenibilidad, un ámbito en el que las empresas del dulce están especialmente involucradas y por el que entienden que pasa el futuro, incluso ya presente, del sector.

Caída

Durante el estado de alarma detectamos una caída vertiginosa en el canal impulso producido por el cierre de los pequeños establecimientos, aunque en los supermercados e hipermercados vimos la otra cara de la moneda.

En las semanas de confinamiento, asistimos un crecimiento muy destacado en las ventas de cacao y chocolate en las grandes superficies respecto a ejercicios anteriores, que ha ido muy ligado a esa afición que hemos recuperado por la repostería casera en toda España. Fueron semanas muy complicadas, en las que los productos de indulgencia cobraron especial importancia en los hogares españoles, donde se necesitaba ese momento para la evasión.

En concreto, nos comenta el secretario general de PRODULCE,  el consumo de chocolate se disparó con un crecimiento del 42,10% (respecto a esas mismas fechas de 2019) durante la primera semana de confinamiento (datos de la consultora IRI) y después ese nivel de consumo se fue normalizando, con una media total (5 primeras semanas de estado de alarma) del 20,43% hasta situarse, en el periodo de ‘nueva normalidad’, en cifras más similares a las de otros años. En el caso del cacao, esta categoría tuvo un crecimiento impresionante durante la primera semana de confinamiento (108%) y una media total del 42,58% (5 primeras semanas de estado de alarma).

Por último, durante la desescalada, detectamos ya una normalización en el consumo de este producto.

Más de 100 años

Patricia Fernández Pastor , responsable de calidad de la marca de chocolates leonesa Santocildes, nos comenta  que debido al Covid-19 las grandes empresas chocolateras venden igual o más que antes, pues el cliente sigue comprando en grandes superficies, pero las pequeñas empresas artesanas estamos muy limitados al no poder llegar tan fácilmente a nuestros clientes, por lo que nuestras ventas han bajado sobre un 60% pues no recibimos el mismo número de visitas en nuestro museo y tampoco celebramos tantas ferias artesanas como en años anteriores.

Desde 1916 esta chocolatería familiar y artesana de Hijos de Bernardino Fernández ha transmitido de generación en generación, la esencia de su chocolate. El buen hacer y la sabiduría adquirida durante más de 100 años, se dan la mano con la innovación, sin perder de vista el pilar fundamental de esta empresa familiar, la calidad.
Partiendo de los mejores cacaos del mercado, de los cuales, extraen su oro negro, para convertirlos en sus deliciosos chocolates, de forma natural y sin aditivos, manteniendo una etiqueta limpia. Y es que esta familia lleva el amor por el chocolate en la sangre.

Satisfacción

Para este técnico de la Asociación Española del Dulce, el sector escucha constantemente las necesidades y gustos de la población e intenta adaptar sus productos en la medida de lo posible a los requerimientos más exigentes. Efectivamente, existe una cierta tendencia en la industria chocolatera hacia la categoría premium, ofreciendo características y valores añadidos que permiten impulsar en el consumidor la experiencia y el momento de placer que supone disfrutar de este tipo de productos de alta calidad.

Para todo el sector del dulce, y el de chocolate en particular, la calidad es un aspecto (junto con la seguridad, obviamente) sine qua non en la elaboración de sus productos. Muestra de ello son los más que exigentes controles que realizan las propias compañías para garantizar que su oferta responde a las expectativas del consumidor.

Buenas perspectivas

El consumidor es cada vez más exigente con las empresas del sector y reclama productos seguros y de calidad, pero también que le sorprendan, con alto valor añadido, y que se adapten a sus gustos y hábitos de vida. Por ejemplo, el chocolate con cada vez más porcentaje de pureza o sin azúcares cuentan con una creciente respuesta positiva por parte de la población.

Y es que en este segmento es evidente la preocupación por una alimentación equilibrada, lo que ha hecho que los fabricantes amplíen su gama de referencias permitiendo, así, una mayor capacidad de elección a todos los consumidores y facilitando el consumo de nuestros productos en el marco de una dieta variada y equilibrada.

Igualmente, los cambios en los hábitos y estilo de vida provocados por la Covid-19 han hecho que la oferta tienda a mostrarse cada vez más en formatos más pequeños, portátiles o de consumo individual. 

Además, el consumidor de chocolate es una persona curiosa, a la que le gusta probar nuevas texturas y sabores sorprendentes como la inclusión de cítricos, sal, guindilla, etc. En este sentido, los departamentos de I+D+i y la implementación de nuevas tecnologías aplicadas a la producción resultan claves.

A la hora de elegir un buen chocolate, es fundamental según los profesionales de este sector, tener en cuenta en primer lugar, sin duda, la calidad de sus materias primas. Hay consumidores que valoran por encima de todo la innovación, y que quieren que se les sorprenda con nuevos sabores, texturas, etc. Y nos sugieren que el sabor también es muy importante. Por eso, los consumidores cada vez valoran más el disfrute de las sensaciones producidas por ese momento único. Y es que casi tan importante como el chocolate en sí es la experiencia que lo envuelve: el momento, el lugar, la compañía…

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