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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

2 DE octubre DE 2018

El aceite para  la caída y recupera la demanda

Vidal Maté. @trigo_limpioVM

El pasado uno de octubre se inició oficialmente la campaña de aceite de oliva que se prevé estará marcada por los interrogantes ante los datos de diferente signo que confluyen en el mercado.

En la parte negativa se podrían colocar las existencias, esas 486.000 toneladas al uno de septiembre de que habla la Administración, un 14% más que la media de las últimas cuatro campañas por la reducción de ventas en el último año. Sin embargo, a una media de salidas totales mensuales de unas 112.000 toneladas, la realidad es que el stock real de empalme de campaña al mes de diciembre hasta la salida al mercado de los nuevos aceites no llegaría a las 150.000.

Negativa, desde la perspectiva de la producción, es también la actual situación de los precios en origen con unas cotizaciones medias que van desde los 2,5 euros para un tipo de aceite lampante, a los 2,7 euros para un virgen extra frente a los 3,7 a 3,9 euros que tenía hace poco más de un año consecuencia de la baja cosecha.

Un dato igualmente negativo ha sido el descenso de la exportación con una caída en los once meses de campaña del 10% sobre la campaña anterior y del 8% sobre la media de las cuatro campañas precedentes con una media mensual de 72.000 toneladas, globalmente muy lejos de la cifra record de 1,1 millones de toneladas en 2013. Un descenso ligado a la subida de los precios que también se ha notado fuera.  

En la parte positiva se halla una previsión de cosecha al alza de 1,5 millones de toneladas frente a una campaña pasada lejos de la media con solo 1.256.000 toneladas. Dicen en el campo que de lo mucho nunca sobra. Este incremento de la producción no debe ser un problema para el normal desarrollo de los mercados si se tiene en cuenta que se trata de una cifra cercana a las producciones medias, muy lejos de las cifras record por encima de 1,8 millones de toneladas, pero años luz de las perspectivas de producciones que se pueden lograr a medio plazo con la al entrada en producción de nuevas plantaciones de altos rendimientos y con las que deberá convivir el sector. Hace más de una década la producción media no llegaba al millón de toneladas, se montaban interrogantes sobre el futuro cuando las producciones medias fueran de de 1,5 millones de toneladas y ahora, aquellas cosechas no serían suficientes para exportar. Pero como parece no pueden existir momentos de optimismo en el sector, en materia de producciones, sin entrar a recolectar la  campaña actual, en medios agrarios ya preocupa la larga sequía y los efectos que pueda tener la misma sobre la cosecha siguiente.

A efectos de sector del aceite, en este inicio de campaña, la nota más importante a destacar y a analizar, sería sin embargo, el comportamiento y la evolución de las ventas. La recuperación de terreno perdido por los precios, causas y salidas.

Aunque los datos de las industrias envasadoras enfocadas básicamente al consumo en los hogares y en la restauración son diferentes  a los aportados por el Ministerio de Agricultura computadas todas las salidas, hay un punto muy importante de coincidencias: el aceite de oliva ha parado la caída de ventas registrada en el último año y, además ha iniciado una ligera recuperación de la demanda consecuencia de la bajada de los precios en origen y al consumidor. No obstante ese avance, el girasol se mantiene como líder en la venta de grasas con sus precios más bajos como bandera y el desprestigio en este mercado de otras grasas como la palma o la soja. Todo indica que esta situación va a seguir si se tiene en cuenta  la  estrategia de las empresas extractoras esta campaña pagando la pipa a poco más de 0,30 euros kilo, dos céntimos más de los 0,28 euros que pagaban la pipa en 2005. A la política en el mercado interior, se añades, entonces como ahora, los puertos abiertos a la entrada de aceite y pipa procedente de países del este, muy especialmente desde Ucrania, mientras aquí los agricultores van poco a poco renunciando a su siembra por falta de rentabilidad de un cultivo alternativo importante.

De acuerdo con los datos de Agricultura, la comercialización total en los once primero meses de campaña fue de 1.226.000  toneladas, lo que supuso un descenso del 6% sobre la campaña anterior y del 8% sobre las cuatro últimas campañas. De ese volumen, el mercado interior absorbió en el mismo periodo 433.000 toneladas, lo que significa un descenso del 7% sobre la media de las cuatro campañas precedentes. Pero, un dato positivo: un incremento ya del 1% sobre la campaña pasada.

El fenómeno se repite si se analizan los datos manejados por los industriales envasadores y cuyos socios se considera representan aproximadamente el 80% de este tipo de ventas.

El pasado ejercicio, con los precios en origen disparados hasta cifras record de casi los cuatro euros kilo para un virgen extra y 3,7 para un tipo lampante, con precios al consumo de entre los cinco y los seis euros como media, la demanda de aceite de oliva se resintió hasta unas cifras medias de caída en el mercado interior en el entorno del 10%, aunque el comportamiento fue muy diferente, otro dato en positivo, según segmentos de calidad. Los aceites virgen y los aceites de oliva registraban picos con caídas de hasta  20%, mientras  subían las ventas de los aceites de mayor calidad, virgen extra, a pesar de los precios. Las ventas de aceite de girasol en el mismo periodo llegaron a superar incrementos del 20%.

Hoy, los datos señalan que la caída en la demanda de aceite de oliva envasado, no solo se ha parado, sino que el sector ha experimentado ya una recuperación en la demanda consecuencia de la bajada de los precios, aunque su repercusión al consumidor final ha sido lenta.

En los ocho primeros meses del año, las ventas totales de aceite de oliva, con datos de los industriales envasadores, ya han dejado los números rojos con un incremento del 1,12% sobre el mismo periodo de la campaña anterior, aunque en un cómputo anual móvil entre agosto de 2017 y agosto pasado, se mantiene un descenso del 3,2%. Junto a esta recuperación del aceite de oliva, el aceite de girasol limitaba su crecimiento a solo un 2,8% en los ocho primeros meses de este año y a un 3,6% en cómputo interanual al mes de agosto. A pesar de ello, en las ventas controladas por los envasadores, el girasol mantiene su liderazgo con un volumen de 307.000 toneladas frente a las 299.000 toneladas del aceite de oliva. A estas cifras se sumarían la ventas de aceites graneles donde destacan unas 100.000 toneladas para la industria conservera de las que, en condiciones normales, el girasol supone el 70% por el 30% del aceite de oliva, porcentaje que se podría haber modificado por la subida de los precios en 2017.

En este escenario, buscar el equilibrio entre precios buenos y rentables en el campo y precios finales asumibles para el consumidor para evitar caídas de ventas como las habidas en el último año, sigue siendo uno de los retos de quienes manejan los hilos de este mercado. Y, ahí está, desde una mayor comunicación de la imagen de un producto único de calidad que tiene un precio, a la calidad real del contenido de las botellas, evitando situaciones de desconfianza en la demanda sobre el producto, a la imagen que del mismo den los  grandes grupos de la distribución como producto de oferta barato.

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