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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

13 DE octubre DE 2021

El Desarrollo Rural (de la PAC) que viene

Ricardo Migueláñez. @Rmiguelanez

En comparación con las fuertes discusiones que han tenido y están teniendo lugar aún sobre las ayudas directas y medidas sectoriales y de mercado del primer pilar de la Política Agraria Común (PAC) para el periodo 2023-2027, los debates y la negociación sobre el segundo pilar (Desarrollo Rural) han discurrido, por el momento, de manera menos polémica y menos mediática también.

Los actuales Programas regionales (PDR) y del Plan Nacional de Desarrollo Rural tendrán todavía hasta 2023 incluido para poder ejecutar los fondos de la programación del periodo 2014-2020, gracias a la regla “n+3”, que permite estirar el gasto real hasta esa fecha para que no quede sobre presupuesto o para que lo que reste sea lo mínimo posible.

Como las ayudas directas del primer pilar, el Desarrollo Rural tendrá que aplicar también el “new delivery model”, el nuevo modelo de gestión que pone el foco en el cumplimiento de los objetivos y en la obtención de resultados de las medidas (intervenciones) a aplicar. Todo en un contexto de mayor reequilibrio de responsabilidades entre la Comisión Europea y los Estados miembros que, por su parte, contarán con una mayor flexibilidad para alcanzar los objetivos y cumplir con la reglamentación correspondiente.

En el nuevo periodo de programación, que se iniciará a partir de 2023, el Desarrollo Rural (segundo pilar de la PAC) quedará inmerso dentro del marco del Plan Estratégico nacional de la PAC, en sus objetivos generales y en sus nueve objetivos específicos (asegurar ingresos justos; incrementar la competitividad, reequilibrar el poder de la cadena alimentaria, acción contra el cambio climático; protección del medio ambiente; conservar el paisaje y la biodiversidad; apoyar el relevo generacional; zonas rurales vivas, y protección de la calidad de los alimentos y la salud), al que se sumará el Objetivo transversal sobre “Conocimiento e innovación”.

Una de las principales novedades es que ya no habrá PDRs, como ahora los conocemos, que partían de un Acuerdo de Asociación entre la CE, MAPA y CC.AA., y se integraban en un Marco Nacional de Desarrollo Rural. Ahora serán intervenciones, en las que la cofinanciación presupuestaria de las mismas entre el Fondo Europeo Agrario de Desarrollo Rural (FEADER) y el Estado (AGE/MAPA y CC.AA.) se mantendrá, más o menos, como hasta ahora.

Se llevará a  cabo un ejercicio de simplificación normativa, puesto que de las 70 medidas y submedidas de los actuales PDRs, se pasará a 8 intervenciones generales tan solo, con un nivel de detalle reglamentario bastante inferior al del periodo de programación 2014-2020, ya  que las condiciones de elegibilidad las definirán los propios Estados miembros, que contarán con un mayor nivel de subsidiariedad y, en el caso de España, las Administraciones autonómicas, que son las que ejercen las competencias en este ámbito, dentro de un marco general, que seguirá ofertando el Ministerio de Agricultura.

Los ocho tipo de intervenciones previstas en Desarrollo Rural serán: artículo 65: “Compromisos de gestión (medioambientales, climáticos, otros)”; artículo 66: “Zonas con Limitaciones Naturales” (ZLN); artículo 67: “Desventajas resultantes de determinados requisitos obligatorios”; artículo 68: “Inversiones”; artículo 69: “Establecimiento de jóvenes agricultores, nuevos entrantes y puesta en marcha de empresas rurales”; artículo 70: “Gestión de riesgos”; artículo 71: “Cooperación”, y artículo 72: “Intercambio de conocimientos e información.”

El MAPA y las Administraciones autonómicas acordaron que estas últimas remitirían durante este mes de octubre sus propuestas de intervenciones regionales, para que ya en noviembre éstas se engarcen en un plan coherente a nivel nacional dentro del Plan Estratégico de la PAC.

Posibles intervenciones

En este contexto, el MAPA publicó recientemente un borrador con 41 fichas de posibles intervenciones del FEADER, a las que podrán incorporarse elementos regionales. Entre las mismas se incluyen los “Compromisos de gestión agroambientales en agricultura ecológica”; “Compromisos para bienestar y sanidad animal”; “Compromisos de conservación de recursos genéticos”; “Ayudas a ZLN u otras limitaciones específicas”; “Pagos por desventajas especificas resultantes de la aplicación de la Directiva Marco del Agua y la Red Natura 2000”; “Ayudas a inversiones no productivas en explotaciones agrarias, vinculadas a la mitigación-adaptación al cambio climático, uso eficiente de los recursos naturales y biodiversidad”, y “Ayudas a las inversiones para la diversificación agraria”.

También se contempla la posibilidad de “Inversiones no productivas en servicios básicos en el medio natural”; “Inversiones no productivas en servicios básicos en zonas rurales”; “Inversiones forestales no productivas”; “Inversiones forestales productivas”; “Puesta en marcha de nuevas empresas rurales”; “Iniciativa LEADER”; “Cooperación para promover la participación en los regímenes de calidad de los productos agrícolas y alimenticios”; “Cooperación para la promoción de los productos agrícolas y alimentación en regímenes de calidad”; ”Cooperación de Grupos Operativos de la Asociación Europea para la Innovación en materia de productividad y sostenibilidad agrícola (AEI-Agri), y “Grupos de Cooperación para la innovación no relacionados con la AEI-Agri”;

Asimismo, estas fichas de posibles intervenciones de Desarrollo Rural incluyen la “Cooperación para la vertebración del territorio”; “Cooperación para el Medio Ambiente”; “Cooperación para la sucesión de explotaciones”; “Proyecto de cooperación para apoyar a las Organizaciones de Productores (OPs)”; “Formación”, y “Asesoramiento”.

Además, los “Compromisos agroambientales en superficies agrarias (Producción Integrada; cultivos sostenibles; fomento y gestión sostenibles de pastos; apicultura para la biodiversidad; protección de la avifauna; mantenimiento y mejora de hábitats y de actividades agrarias tradicionales que preserven la biodiversidad; lucha alternativa a la lucha química, y prácticas para la mejora del suelo y lucha contra la erosión)”; “Compromisos forestales de gestión”, así como “Compromisos de mantenimiento de forestaciones y sistemas agroforestales”.

Igualmente, en materia de inversiones se incluyen en esta lista provisional las “Ayudas a inversiones productivas en explotaciones agrarias, vinculadas a contribuir a la mitigación-adaptación al cambio climático, uso eficiente de los recursos naturales y bienestar animal”; “Ayudas a inversiones en modernización y/o mejora de explotaciones agrarias”; “Ayudas a inversiones con objetivos ambientales en transformación y/o desarrollo de productos agroalimentarios”; “Ayudas a inversiones en transformación y comercialización y/o desarrollo de productos agroalimentarios”; “Ayudas a inversiones en infraestructuras de regadíos con objetivos ambientales”, y “Ayudas a inversiones en infraestructuras agrarias para fomento de la competitividad”.

Por último, se contempla otras intervenciones clave como las de “Establecimiento de jóvenes agricultores” y el “Establecimiento de nuevos agricultores”.

Mínimos de gasto medioambiental

Recordar que, dentro de los requisitos de asignación presupuestaria a los que obliga la reglamentación comunitaria, se señala que en el marco de la “arquitectura medioambiental” se debe destinar, entre otros, un mínimo del 40% del gasto total de la PAC a cumplir con objetivos ambientales y climáticos, y que un mínimo del 35% de los fondos FEADER de Desarrollo Rural deben ir al cumplimiento de los objetivos medioambientales, con ayudas plurianuales para compensar la realización de los compromisos medioambientales, climáticos y otros de gestión; a las zonas con limitaciones naturales (ZLN) y a las zonas con desventajas específicas por determinados requisitos obligatorios. Además, un 5% deberá destinarse al programa o iniciativa LEADER. 

Por otro lado, el Ministerio de Agricultura contempla, dentro de los objetivos del Plan Estratégico de la PAC 2023-2027, la puesta en marcha de la Estrategia para la Igualdad de las Mujeres Rurales y la Estrategia para el Relevo Generacional (a la que ya hicimos referencia “ad hoc” en un artículo anterior).

En cuanto a la primera, elaborada por el MAPA, en colaboración con las CC.AA. y las asociaciones nacionales de Mujeres Rurales, su finalidad es avanzar hacia una PAC menos neutra en términos de género, afrontando esta situación en un medio rural cada vez más envejecido y “desfeminizado” y caracterizado por una menor tasa de empleo de las mujeres (49% versus 72,3% de los hombres); por una feminización de la parcialidad de las jornadas labores y la temporalidad de los contratos; por la brecha de género salarial, así como por la concentración de mujeres en las posiciones inferiores a la jerarquía laboral.

Esta Estrategia pretende agrupar en un único documento las intervenciones PAC y no PAC, que podrían mejorar la situación de las mujeres del medio rural y, en especial, del sector agroalimentario, además de ser una invitación a la reflexión de las autoridades implicadas en la futura PAC para diseñar y poner en marcha dichas intervenciones.

La Comisión Europea considera que si las diferencias y la necesidad de diferenciación del colectivo femenino están bien justificadas, es posible en el nuevo Plan Estratégico establecer intervenciones especificas para mujeres, dentro de las intervenciones financiadas con FEADER (Desarrollo Rural), con beneficiarios y condiciones de elegibilidad diseñadas específicamente para mujeres y estableciendo importes unitarios diferenciados para este colectivo dentro de las distintas intervenciones. Añadir que esa diferenciación también se aplica en algunos casos a algunas de las medidas de apoyo del FEAGA del primer pilar de la PAC (pagos redistributivos, complemento de ayuda a jóvenes, derecho de pago de la reserva nacional, etc.).

Entre esas diferenciaciones cabe mencionar, con carácter general, varios ejemplos de priorización. Así, cuando los beneficiarios sean personas jurídicas, se puede valorar dar prioridad a aquéllas con un porcentaje mínimo de representación de mujeres, mediante los criterios de selección o bien concediéndoles mayores intensidades de ayuda; se puede priorizar también a entidades o empresas que adopten de forma voluntaria planes de igualdad, o a proyectos que incorporen la perspectivas de género a lo largo de su desarrollo, a aquellos otros orientados a promover cambios estructurales en su organización o que impulsen la participación femenina en la dirección y en la gestión de las entidades beneficiarias.

Intervenciones en positivo

Las principales intervenciones financiadas con fondos FEADER, en las que se podría incidir positivamente en las mujeres del medio rural, serian las “Inversiones” (artículo 68); la “Instalación de jóvenes agricultores, puesta en marcha de empresas rurales y desarrollo de pequeñas explotaciones” (artículo 69); la “Cooperación” (artículo 71) y el “Intercambio de conocimientos e información” (artículo 72).

Por último, otras actuaciones (intervenciones no PAC) para apoyar a las mujeres rurales podrían ser la revisión de algunas legislaciones especificas; el impulso a la titularidad compartida de las explotaciones agrarias; el apoyo a entidades de mujeres de ámbito nacional; las medidas para apoyar la incorporación de nuevas agricultoras; la recopilación y análisis de información relativa a mujeres en el medio rural; las colaboraciones con otras AA.PP. que trabajan a favor de la promoción de la igualdad de género en el medio rural; la concienciación en materia de igualdad a toda la población rural; la formación específica dirigidas a mujeres del sector agroalimentario; promover el emprendimiento femenino en el medio rural, etcétera.

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