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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

3 DE octubre DE 2019

El lúpulo, del campo a la barra del bar

Ángel Marqués. Periodista

El Lúpulo (Humulus lupulus) es una planta trepadora perteneciente al género Humulus, de la familia de las cannabáceas, rizocárpica, que cortada rebrota. Su cultivo permanente dura hasta 20 años, tiene un sistema radicular ramificado y profundo. Sus tallos son sarmentosos de hasta 12 metros de longitud, que suelen tutorarse en las plantaciones con ayuda de postes y alambres. Las hojas son hendidas con 3 a 5 lóbulos en forma de palma. Se trata de una especie dioica, en la que las flores femeninas se reúnen en racimos provistos de escamas en forma de cono, estas flores contienen una sustancia de color ámbar, sabor amargo y aroma especial, llamada lupulina. La finalidad del cultivo es la recolección de estos conos florales, que convenientemente secados se utilizan principalmente en la fabricación de la cerveza.

El cultivo requiere suelos permeables y profundos, prefiere climas lluviosos, nada necesitada de sol, y precisa agua todo el año. Planta exigente en calcio, por lo que prospera mejor en terrenos calizos.

El cultivo en España no cubre la demanda nacional. Es un sector muy condicionado por las exigencias de la industria cervecera, a la que se destina el 98 % de la producción. El resto de la producción se destina a la fabricación de productos cosméticos y terapéuticos.

A pesar de que en las dos últimas décadas tanto la superficie como la producción se han reducido a la mitad, en la actualidad la tendencia de la superficie es ligeramente positiva.

La superficie de cultivo se ha situado en 569 hectáreas, una producción de 926,47 toneladas y un rendimiento medio de 1,62 t/ha en 2018.

La producción se concentra principalmente en Castilla y León donde, en 2018, representa el 94,9% de la superficie y el 99,3% de la producción nacional. El resto de la producción se sitúa principalmente en Cataluña, La Rioja y Galicia.

2018, un año sin precedentes

En cuanto a la producción nacional de lúpulo, en 2018 se obtuvieron alrededor de 926.000 kilos de flor, casi un 40% más respecto a la cosecha de 2017.

La producción nacional cubre la demanda de lúpulos de variedad amarga, ya que las variedades cultivadas en España son muy potentes en cuanto al amargor que confieren.

De hecho, la práctica mayoría del cultivo de lúpulo, 484 hectáreas, se centra en la variedad Nugget, que continúa su posición de dominio y prácticamente no experimenta cambios en porcentaje de superficie cultivada.

Por lo que se refiere al cultivo del lúpulo en el mundo, en 2018 se registró un aumento de superficie con respecto al año anterior cercano al 3 %, alcanzando casi las 61.000 hectáreas. Aunque este incremento es pequeño comparado con el experimentado en los últimos años, supone un aumento acumulado cercano al 30 % en el último lustro.

La cosecha mundial ascendió en 2018 a 119.000 toneladas, casi un 20 % más que en el año anterior, a pesar de ello las condiciones climatológicas adversas presentes en algunos de los principales países productores de lúpulo provocaron que la cosecha en alfa ácidos fuera sensiblemente inferior a la esperada.

Estas cifras permiten a España recuperar la sexta posición como país productor dentro de la Unión Europa, posición que había perdido tras la cosecha de 2017, a la vez que también mantiene la novena del mundo.

En los años ochenta sólo en León había más de 1.500 hectáreas destinadas a su cultivo obteniéndose más de 2.000.000 kilos de producto.

El descenso paulatino en la superficie y en la producción se debió entre otras razones al envejecimiento del sector (la edad media de los cultivadores de lúpulo en 2007 era de 53 años). En el último decenio, además de haberse estabilizado la superficie en torno a las 550 hectáreas se ha reducido sensiblemente la edad media de los cultivadores, siendo de 49 años en la actualidad.

La demanda de lúpulo en España es mayor que la oferta y las cerveceras nacionales tienen que importar anualmente cerca del 50 % de sus necesidades en alfa ácidos, como es el caso de las variedades aromáticas de lúpulo que proceden de Alemania.

El sector de lúpulo tiene un fuerte potencial de crecimiento mediante una adecuada reconversión varietal hacia las variedades demandadas por el sector cervecero. El esfuerzo continuado de modernización del cultivo acometido por el sector del lúpulo y el sector cervecero se traduce en nuevas variedades más resistentes y con nuevas características organolépticas.

Perspectivas positivas y de moda en la gastronomía

Según las últimas estimaciones realizadas, la cosecha prevista en España en 2019 puede estar en el entorno de las 930 toneladas, de las cuales 870 corresponderían a la variedad Nugget, 40 toneladas a la variedad Columbus y 20 toneladas del resto de variedades.

Según los datos facilitados por la Agrupación de Cultivadores a Hopsteiner España, la superficie cultivada en 2019 es de 539 hectáreas, correspondiendo 485 a la variedad Nugget, 25 a la Columbus y 29 hectáreas para el resto de variedades.

Los brotes tiernos de la planta del lúpulo se han convertido en un producto muy demandado por los paladares europeos más exquisitos. El aspecto de estos tiernos tallos se asemeja a los espárragos blancos, pero algo más finos, y tiene múltiples aplicaciones en la cocina.

Los brotes se recogen en la época de poda de las cepas de lúpulo, que coincide con la segunda quincena de marzo. Están disponibles durante muy poco tiempo y es un producto muy delicado que ha de conservarse en frío.

En Bélgica, los restaurantes más reputados incluyen en sus cartas brotes de lúpulo; tres de los más destacados son los bruselenses Bruneau, Comme chez Soi y Villa Lorraine (los dos primeros merecedores de tres estrellas Michelín y dos el tercero).

Además de su uso a lo largo de la historia en la medicina tradicional para aliviar ciertas dolencias o ayudar a conciliar el sueño, como se apuntó anteriormente, en los últimos años han aparecido varios estudios científicos* que demuestran que el lúpulo, y por ende la cerveza, contiene numerosas propiedades que podrían incidir positivamente en nuestra salud.

Así, los antioxidantes presentes en el lúpulo (flavonoides) poseen propiedades antiinflamatorias, efectos cardioprotectores y podrían prevenir enfermedades relacionadas con la oxidación celular (envejecimiento) como la osteoporosis, cáncer o el Alzheimer.

Por ejemplo, el lúpulo influye también positivamente en la reducción de algunos marcadores de riesgo cardiovascular ya que disminuye los niveles de colesterol total y triglicéridos.

Igualmente, el lúpulo es una fuente de fitoestrógenos, que están asociados a la mejora de los síntomas de la menopausia y la prevención de la osteoporosis al favorecer una mayor masa ósea, lo que ayuda a mejorar la calidad de vida de este grupo de población.

Asimismo, el xanthohumol podría contribuir a prevenir algunas formas de cáncer, entre ellos, los carcinomas del tracto intestinal, el cáncer de mama y el cáncer de próstata, al inhibir el desarrollo de células malignas. 

La clave está en la cerveza

El sector cervecero español genera cerca de 7.000 millones de euros en valor añadido y 344.000 empleos.

El carácter natural de la cerveza hace que la agricultura sea el sector con mayor peso específico para las compañías cerveceras, con un total de 6.000 empleos directos generados en ella. El campo español y los agricultores que lo cultivan son el primer eslabón en la cadena de valor que hay detrás de cada cerveza.

El 90 % de la materia prima que adquiere el sector cervecero es de origen español.

Desde 1516 la “Reinheitsgebot” o “Ley de la pureza” aprobada por el duque Bávaro Guillermo IV, limitaba los ingredientes permitidos en la elaboración de la cerveza a tres: cebada, lúpulo y agua.

En 2018 España cuenta con un total de 538 cerveceras, 18 más que el año anterior.

Cataluña, con 111 cerveceras, Andalucía, con 85 y Castilla y León, con un total de 53, concentran casi la mitad de los centros de producción en España.

La aparición de nuevas compañías cerveceras y el fuerte crecimiento que han experimentado en los últimos años, uno de los más altos de Europa, refuerza el dinamismo del sector y a la expansión de la cultura cervecera.

La fuerte presencia de centros de elaboración de cerveza en España permite ofrecer al consumidor un amplio abanico de variedades y nuevas especialidades de cerveza, para elegir en función de cada momento de consumo.

La producción del sector cervecero alcanzó en 2018 los 38,4 millones de hectolitros, un 2,2% más que el año anterior.

España se mantiene en el cuarto puesto en cuanto a producción de cerveza en Europa y ocupa la undécima posición a nivel mundial.

El valor de la cerveza en el mercado supera los 15.500 millones de euros, alrededor del 1,3 % del PIB y genera cerca de 7.000 millones de euros de valor añadido a la economía.

Con una cifra de negocio de 3.563 millones de euros, la producción de cerveza impulsa el sector agroalimentario, equivalente al 21 % del total del sector de bebidas y el 3 % del sector alimentario en su conjunto.

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