Comenzar la búsqueda
 

buscar

Búsqueda en los contenidos de la web
El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

24 DE julio DE 2023

El mar negro protagonista mundial

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez
 

En estas últimas semanas se ha producido toda una avalancha informativa en relación al bloqueo ruso a la iniciativa “Granos del Mar Negro”, mediante el cual Ucrania tenía garantizado la exportación de cereales, oleaginosas y otros derivados a través del corredor marítimo de tres de sus puertos (Odessa, Chornomorsk y Yuzhny/Pivdenny).

El pasado 17 de julio, el Kremlin decidió poner suspender su participación, como ya había venido anunciando, en el acuerdo que, tras la invasión rusa, permitía esas exportaciones y que fue negociado un año antes con la intermediación de Naciones Unidas y Turquía, para aliviar la crisis alimentaria mundial, principalmente de los países menos desarrollados, y garantizar la salida del cereal de Ucrania, uno de los principales operadores de granos en el mercado internacional.

La confirmación oficial de la noticia, no por esperada, así como los posteriores ataques rusos con misiles y drones contra infraestructuras portuarias y silos de almacenamiento de grano de Ucrania, está creando bastante tensión e incertidumbre, porque no se sabe cómo ni cuándo puede acabar esta situación. Una incertidumbre tanto a nivel mundial, como nacional, pues España es uno de los principales destinos de los cereales y oleaginosas, sobre todo girasol y derivados, de este país del Este de Europa.

Al margen de lo que pueda pasar en las semanas sucesivas, una de las primeras consecuencias ha sido el efecto “rebote” que tuvo el fin del pacto sobre los precios de los cereales, que venían cayendo desde el inicio de la anterior campaña 2022/23, debido precisamente a la entrada en vigor de ese acuerdo y a las buenas perspectivas de cosecha mundial en la nueva campaña de comercialización 2023/24.

El fin del acuerdo y los ataques rusos sobre las terminales portuarias de la ciudad de Odessa, principalmente, provocaron de inmediato incrementos de precios en el trigo a nivel mundial. Esos aumentos en los mercados europeos fueros debidos también a la sequía y a las olas de calor que se han extendido en muchas zonas de Europa y que podrían reducir los rendimientos productivos del cereal de invierno y del maíz.

A pesar de estas subidas, los precios del trigo solo han llegado a niveles de principios de abril, pero poco más, mientras que los de maíz, tras subir por la noticia en Europa, se orientaron incluso a la baja en el CBOT de la Bolsa de Chicago, ante la previsible mejora de los rendimientos en las zonas productoras de Estados Unidos y la cosecha récord en Brasil. Haría falta un periodo de tiempo más largo para ver si se confirma esta tendencia alcista o si solo se trata de un rebote circunstancial de los precios de estos cereales.

Rusia y sus demandas

Recordar que Rusia decidió no continuar en el acuerdo, firmado en Estambul el 13 de julio de 2022 con la intermediación de Turquía y la ONU, para posibilitar la exportación de grano desde tres puertos ucranianos del Mar Negro, renovado desde entonces en un par de ocasiones.

Moscú considera que su parte del acuerdo no se ha cumplido. En concreto, la reconexión del Banco Agrícola Ruso (Rosseljozbank) al sistema de pagos interbancarios, SWIFT; el levantamiento de las sanciones a los repuestos de maquinaría agrícola; el desbloqueo de la logística y de los seguros de transporte; la descongelación de activos, y la reanudación de la tubería de amoníaco “Togliatti-Odessa” que dejó de esta operativa por una explosión el pasado 5 junio.

Los inspectores rusos del Centro de Coordinación Conjunta (CCC) abandonaron sus puestos, tras realizar la inspección del buque número 1.792 desde la entrada en vigor de la “Iniciative Grain Black Sea” el 1 de agosto de 2022, que supuso poder exportar algo más de 33 Mt de cereales, oleaginosas y otros derivados.

Alternativas de exportación

Aunque algunos consideran que puede haber alternativas al cierre del corredor marítimo del Mar Negro, potenciando por ejemplo, la capacidad de salida a través de los puertos ribereños de Rumania (Constanza) y Bulgaria y de los denominados “carriles solidarios” terrestres para el envío de granos de Ucrania, éstas se consideran por ahora bastante limitadas.

Incluso, sin descartarse totalmente que en unos meses pudiera revertirse la situación (Rusia dijo que si se cumplían sus exigencias retomaría el acuerdo), la realidad es que en estos momentos la incertidumbre es casi total. Más aún tras advertir el Ministerio de Defensa ruso que los barcos graneleros que transiten por la zona del Mar Negro con destino a puertos ucranianos pasan a ser considerados como objetivo militar. Al día siguiente, el Gobierno de Kiev hizo una advertencia similar, pero incluyendo a los barcos con destino a puertos rusos.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, subrayó también la necesidad de hacer todo lo necesario para mantener operativo el corredor marítimo del grano, incluso sin la participación de Rusia, al considerar que la parte ucraniana no había roto ningún acuerdo. Pero, por ahora, no hay novedad y sí muchas dudas de que las navieras quieran correr un riesgo excesivo sin las debidas garantías de seguridad.

¿Cuáles son las consecuencias para España? 

La suspensión del acuerdo de exportación de granos ucranianos supone de entrada que se pierde, si no totalmente, sí en buena parte, a uno de los principales abastecedores de cereales y girasol del mercado español en la primera parte del año.

En el caso de España, más de la mitad del grano importado de Ucrania desde entonces fue maíz, con cerca de 3,1 Mt (51,6%); un 38,5%, trigo, con 2,3 Mt; otro 6,4%, cebada, con casi 383.000 t; un 0,8%, soja, con 47.865 t, y un 2,73%, de girasol y derivados (harina, pipa y aceite), con 163.400 toneladas en total.

La posible pérdida de las materias primas de uno de nuestros principales suministradores de grano (primer abastecedor de maíz y girasol, y uno de los más importantes en trigo) se produce cuando la cosecha española es la más baja de hace más de 30 años, con apenas 10 millones de toneladas, cuando para atender la demanda interna de consumo, sobre todo de alimentación animal, será necesario importar un récord de entre 24 y 26 millones de toneladas en la campaña actual.

La situación del mercado, sin dejar de ser preocupante y difícil  (y un campo abierto para la especulación) en la primera mitad de la campaña 2023/24 no es, sin embargo, la misma que cuando se produjo el bloqueo comercial tras el inicio de la guerra a finales de febrero de 2022 y durante los meses posteriores antes de firmarse el acuerdo.

A la espera de ver qué sucede en los próximos meses, desde la patronal de los piensos compuestos para animales, Cesfac, existe cierta confianza en que se pueda garantizar el  abastecimiento de materias primas de otros países, dada que hay disponibilidad suficiente en otros orígenes, como es el caso del maíz brasileño o argentino, o el trigo francés o la cebada británica.

Exportaciones de Ucrania

Desde julio de 2022, el mundo había recibido más de 33 millones de toneladas de granos ucranianos desde los puertos y el corredor marítimo del Mar Negro. Algo más de la mitad de esos envíos han sido de maíz, con 17 millones, otro 28% y 9 millones de trigo, y el resto de otros cereales y oleaginosas, como girasol y derivados (entre 3,8 y 4 millones), cebada (1,3 millones), soja (cerca de un millón), y colza (sobre 1,1 millones).

Cerca de una cuarta parte y 8 millones de toneladas de todo lo exportado se envió a China; otro 18,5% y casi 6 millones a España; un 10% y más de 3,3 millones a Turquía; un 6,3% y 2,1 millones a Italia; un 5,9% y más de 1,9 millones a Holanda; sobre 1,6 millones a Egipto…y un largo etcétera.

Según la Comisión Europea, el 64% del volumen total del trigo exportado llegó a países en desarrollo o a menos desarrollados y el 36% a países desarrollados, mientras que el maíz se exportó casi por igual a países desarrollados (49%), que a países en desarrollo (51%).

El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA), la organización humanitaria más grande del mundo, vino utilizando también el corredor marítimo del Mar Negro para el suministro directo de 725.200 toneladas de trigo (2,2% del total de los envíos) como ayuda a países con serios problemas de abastecimiento, como Etiopía, Yemen, Afganistán, Sudán, Somalia, Kenia y Yibuti.

Cada año el PMA adquiere varios millones de toneladas de alimentos básicos, de los que un 75% son cereales. En 2021, esas compras ascendieron a 4,4 millones de toneladas, con Ucrania como principal fuente, con un 20% del total. Ahora tendrá que buscar también alternativas, posiblemente a un coste mayor en un momento en que se ha visto a reducir sus actividades en algunos países por la escasez de fondos.

¿Cómo evolucionarán los precios?

La interrupción de las exportaciones de cereales y oleaginosas de Ucrania durante los 5 meses iniciales de la invasión de Rusia llevó a los precios mundiales de los alimentos a máximos históricos, pero tras el acuerdo empezaron a bajar…y hasta ahora. No solo subieron los cereales, sino también muchos otros productos alimentarios en una espiral inflacionista que ya venía de atrás, de la salida de la crisis pandémica de la Covid.

Pero, aunque los precios de los alimentos básicos (cereales, aceites vegetales, lácteos, azúcar o carnes) llevan ya un año en tendencia descendente, como señala mes a mes la FAO, los precios que pagan los consumidores siguen todavía en niveles demasiado altos, elevando la factura importadora de los países con menos recursos. 

En estos momentos es difícil saber qué puede pasar y qué es lo que le estará pasando por la mente del presidente Putin, el mayor paria que existe actualmente sobre la faz del Planeta. Tampoco es fácil conocer qué alternativas factibles y fiables puede haber al corredor marítimo del Mar Negro, y si es posible  todavía lograr algo mediante la negociación por parte de Turquía y la ONU con Rusia para que este país vuelva a la cordura. La mejor solución, pese a no verse en el horizonte aún a corto o medio plazo, sería acabar de una vez este conflicto bélico, con la retirada de las tropas rusas de los territorios ocupados forzosa e ilegalmente  en  Ucrania.

Antes de la invasión rusa, Ucrania exportaba entre 25 y 30 millones de toneladas por campaña de maíz, principalmente por la ruta del Mar Negro, y entre 16 y 21 millones de trigo. Con la recuperación del bloqueo y el bombardeo de puertos y almacenes logísticos de grano por parte de Rusia no está nada claro que la situación vaya siquiera a mejorar.

Algunas fuentes señalan, además, que lo que pretende Rusia es sustituir a Ucrania en el mercado mundial de cereales y hacerse con su cuota de exportación, sobre todo de trigo, ya que sus últimas cosechas y sus reservas almacenadas son abundantes. Incluso Putin llegó a decir que enviaría ese grano de forma gratuita a los países africanos.

En suma, estamos ante una tragedia que desgraciadamente seguiremos viendo por capítulos en los próximos meses y que está afectando y continuará dañando al comercio internacional de cereales, oleaginosas y otras materias primas, así como a la seguridad global de aprovisionamiento alimentario, pero que sobre todo está costando muchas vidas humanas inocentes, sin que podamos pergeñar siquiera cuándo vendrá y cómo será su final.

Qcom.es no se responsabiliza ni se identifica necesariamente con las opiniones expresadas por sus colaboradores, limitándose a convertirse en canal transmisor de las mismas