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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

20 DE enero DE 2020

El vino rosado crece en volumen y en valor

Ángel Marqués Ávila. Periodista

España tiene muchas regiones en las que se produce un buen vino rosado. Un vino que marida con muchos platos y que no es fácil de elaborar, ya que hay que encontrar el punto ideal de sabor e intensidad y las uvas deben ser de primera calidad.

El vino rosado es una parte fundamental del consumo y venta de vinos tranquilos en España y en el mundo. Su producción depende de modas y tendencias que en tiempos recientes han pasado del auge de los claretes, a un cierto decaimiento del rosado y una nueva alza del consumo de este tipo de vino en los últimos años. Junto con los blancos y tintos, de los que es muy difícil separar, suponen la base económica de miles de pueblos en España y de cerca de un millón de personas directamente implicadas en la producción, la elaboración, la distribución y las industrias auxiliares relacionadas con el vino en nuestro país.

Espectacular aumento

En Denominación de Origen, destaca el sensacional aumento del rosado que  crece un 41% en volumen y un 74% en valor, con ligero descenso de tintos y blancos, los tres a precios más altos, sobre todo el rosado.

La botella de 75 cl. es claramente el envase más demandado al suponer el 80% del gasto total en vino, a un precio medio que sube hasta los 2,87€ por botella (3,82 €/litro). Se dispara el consumo en formato bag-in-box.

Las bebidas con vino (incluyen sangrías, tintos de verano y vermuts) crecen cerca del 20%. El valor del vino se mantiene por delante del de la cerveza, según los datos del panel de alimentación publicados recientemente por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y analizados por el Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv).

En esta misma línea el último informe dedicado al vino rosado elaborado por la Federación Española del Vino (FEV) España es el segundo productor mundial de este tipo de vino, solo superado por Francia y por delante de potencias vinícolas como Estados Unidos e Italia.

Respecto al consumo, Francia y Estados Unidos son líderes mundiales, pero en los últimos años se ha producido un llamativo incremento en España.

Para José Luis Benítez, Director General de la Federación Española del Vino, en determinadas zonas como Rioja o Cataluña, el vino rosado es un complemento cada vez más demandado. En otras, como Cigales o Navarra, es casi un símbolo de la región, casi se podría decir que es la razón de ser de esas zonas vitivinícolas, por lo que tiene gran relevancia para la economía de estas regiones.

Desde Observatorio Español del Mercado del Vino, su Director General, Rafael del Rey, nos dice que somos los segundos mayores productores mundiales con más de 5,5 millones de hectolitros, equivalentes a una quinta parte del total de vinos rosados producidos en el mundo y mayoritariamente vendidos en exportación. Por el contrario, y según esta misma fuente, nuestro país ocupa el sexto lugar como consumidor de vinos rosados en el 2019.

Navarra y Cigales

Con respecto al número de productores y recolectores, de los más de medio millón de titulares de explotaciones vitícolas donde se elabora vino, podemos considerar que una gran parte de ellos elaboran distintos tipos de uvas, que sirven para hacer tanto vinos tintos, como blancos y rosados. Estas producciones son especialmente importantes en las denominaciones de origen de Navarra y Cigales, pero abundan también en muchas otras. Solo en estas dos DOPs, el número de viticultores inscritos es de 2.424 personas para unas ventas registradas de más de 41 millones de litros.

Las uvas han de ser mayoritariamente tintas, de variedades de marcado carácter frutal.

La vendimia delicadamente estrujada y despalillada será enfriada e introducida en depósitos en donde se producirá la "maceración" de los hollejos con el mosto, de forma que parte de la materia colorante de estos sea extraída y se difunda en el mosto.

Esta operación tiene una duración variable, apenas unas horas, para evitar que junto con el color se difundan sustancias no deseables de los hollejos.

Vino tranquilo

En los últimos años, ciertos mercados como el de Estados Unidos, Canadá o Reino Unido están consumiendo cada vez más este tipo de producto y se está convirtiendo en una tendencia a tener en cuenta, nos señala José Luis Benítez, de la FEV.

Existe una moda que favorece el crecimiento del vino rosado en el mundo, nos declara, Rafael del Rey de (OeMv), pero nos puntualiza “no es una moda que se esté incorporando todavía en España, pero sí una tendencia que nuestras bodegas están aprovechando en los mercados internacionales”.

En relación de qué tiene que hacer el vino español para posicionarse en el mundo, Director General de la Federación Española del Vino, señala que en este sentido, el vino rosado no es diferente a otros tipos de vino. Para posicionarse en el mundo, los productores y bodegueros deberán estar atentos y adaptarse a los gustos y demandas de los consumidores.

Por su parte desde el Observatorio Español del Mercado del Vino, su Director General Rafael del Rey, nos anota tres ideas muy claras y compartidas en todo el sector, que se resumirían en lograr un equilibrio entre lo que producimos y lo que somos capaces de vender bien, para no perjudicar al valor y la imagen de nuestros vinos; mejorar el consumo de vino en España, con más comunicación, más formación y más innovación para abrirnos a nuevos consumidores, y mantener e incrementar el esfuerzo en exportaciones, continuando la labor comercial de nuestras marcas que viene dándose en los últimos años y, muy especialmente, apoyando la cada vez mayor presencia de vinos de alta gama, que generan una imagen positiva para el conjunto del país.

Calidad suprema

Las bodegas españolas están apostando por la reafirmación de un tipo de vino rosado más tradicional, por una parte, y muy especialmente por los magníficos vinos de sangrado de Garnacha, y, por otra, la imitación y elaboración de productos similares a los que están más de moda. También en España se están dando unos magníficos rosados pálidos, preciosos de color, muy agradables de beber, adaptados a nuevos tipos de consumidores y con la textura y el cuerpo de grandes vinos.

El Director General de la Federación Española del Vino nos manifiesta que “antes los rosados españoles tenían, de manera generalizada, más color y más grado. Desde hace varios años las bodegas se van adaptando al nuevo tipo de rosados demandados por los consumidores, más ligeros de color, precisamente más parecidos a los de zonas como Cigales”.

La propia elaboración y distribución de grandes vinos rosados es una forma de dar valor al producto y conseguir mayor aceptación por parte del consumidor, que debe encontrarlo en los lineales, los bares y en las cartas de los restaurantes.

Las marcas hacen un gran esfuerzo, al que se suma la actividad promocional de los consejos reguladores y, muy especialmente, cabe destacar el magnífico trabajo que se viene haciendo desde la DOP Navarra para promocionar los vinos rosados, particularmente dirigidos hacia un público joven, nos expresa el Director General del Observatorio.

Creo, nos señala José Luis Benítez, que al igual que está pasando con el resto de los vinos españoles, las bodegas cada vez elaboran productos más adaptados a las demandas y tendencias actuales, cosa que no tiene que ver con la calidad, que siempre ha sido excelente.

Expectante futuro

La importación de vino en España es residual. Tenemos tantos vinos y tan buenos y una costumbre tan extendida entre nuestros consumidores de disfrutar los vinos propios, que hasta la fecha la venta de vinos extranjeros no ha sido una amenaza. Y si esta importación aumentara, querría decir entre otras cosas que aumenta el interés del consumidor español por el vino y el consumo, lo cual también sería buena noticia y se sumaría al crecimiento que ya está experimentando el consumo de vino en España. Nuestro país tiene una extraordinaria capacidad para competir en el mundo del vino. No tememos a la competencia porque sabemos que lo podemos hacer mejor que la mayoría y, si está se diera, supondría una ampliación de la “tarta” del consumo que en todo caso sería positiva. Esta capacidad para competir también se está dando entre los vinos rosados, de cuya tendencia positiva en el mundo España puede salir muy beneficiada, nos marca desde el Observatorio Español del Mercado del Vino, su Director General Rafael del Rey.

Para el Director General de la Federación Española del Vino, José Luis Benítez, “el volumen de vinos importados, y de rosados en particular, sigue sin ser muy importante en España en el conjunto del mercado”. El fenómeno “lambrusco” es una cuestión muy particular y se trata de rosados y tintos.

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