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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

28 DE marzo DE 2023

¿Es posible que bajen los PVP de los alimentos a corto plazo?

Ricardo Migueláñez. @Rmiguelanez

Son muchos los que pensamos que, una vez que han subido los precios de los alimentos en la cesta de la compra, debido a la traslación de buena parte del incremento de los costes de producción, manipulado, transformación y comercialización, estos iban a tardar aún bastante en volver a bajar, si es que finalmente lo hacen.

La teoría de la flecha y la pluma aplicada al sector de la alimentación se está cumpliendo en la práctica una vez más. Cuando hay una contracción de la oferta o un incremento de costes por las circunstancias que sean, la traslación a precios es casi inmediata y estos suben como cohetes. Cuando las circunstancias más o menos se “normalizan”, los PVP que subieron, tardan en bajar, si bajan, y descienden como una pluma volteada por el aire o por el viento.

No seremos tan estrictos como para decir que los actuales precios de consumo de gran parte de los alimentos han venido para quedarse, pero será muy difícil que vuelven a los niveles anteriores a los de hace un año o más, a los previos a la anterior pandemia o a los de antes de la crisis desatada por el conflicto bélico de Ucrania.

El propio Banco de España echó un jarro de agua fría sobre las pretensiones o deseos del Gobierno, al prever que la inflación media de los alimentos para el presente 2023 se situará en el 12,2%, un porcentaje muy elevado, pero inferior a la escala del 16,6%, que marcó el Índice de Precios de Consumo (IPC) de febrero (habrá que esperar a ver el de marzo).  Esta inflación media supone casi 4,5 puntos porcentuales más que lo proyectado por la entidad en el mes de diciembre, que eran de una subida del 7,8%  debido, según argumentaron, al “retardo en la trasmisión de los aumentos de costes de los últimos trimestres a los precios de consumo.”

En la presentación del último informe trimestral sobre las “Proyecciones macroeconómicas de la Economía España para el periodo 2023-25”, el director general de Economía y Estadística del BdE, Ángel Gavilán, comentó también que los precios de los alimentos alcanzarán el pico (de inflación) este año y que, a partir del que viene, deberían empezar a bajar.

No obstante, esta previsión es prácticamente imposible que pueda darse como algo seguro, como algo que va a suceder sí o sí, porque hay múltiples factores, la mayoría no controlables, que pueden desviar la misma hacia un lado o hacia otro. Es lo que ha sucedido en la campaña actual, por ejemplo, con la contracción de la oferta de aceite de oliva, debido a la sequía que ha llevado sus precios en origen y destino a máximos históricos.

En su informe, el BdE señala que “los precios de los alimentos aceleraron ligeramente su ritmo de crecimiento en los primeros meses del año, pese al impacto de la reducción del IVA sobre algunos alimentos esenciales, en vigor desde 2023, que habría reducido en torno a 0,2 puntos porcentuales la inflación general en enero,  lo que sería coherente con una traslación de la rebaja impositiva a los precios de consumo de aproximadamente el 90%.”

Gavilán explicó que la rebaja (del 10% al 5% en aceites y pastas alimenticias) o la eliminación del IVA (de 4% al 0%) supuso que los precios medios de los alimentos afectados por la misma se redujeran un 2,5%, mientras que aquellos que no tuvieron rebaja del IVA (entre ellos carnes y pescados) registraron un aumento medio de un 1%.

Volver al IVA anterior

En el informe se recuerda que, en todos los casos, el tipo impositivo volverá a su nivel anterior el día 1 de mayo de 2023 si la tasa interanual de inflación subyacente (sin alimentos no elaborados, ni productos energéticos) del mes de marzo fuese inferior al 5,5%. Algo que se considera bastante improbable, dado que en febrero esa tasa alcanzó un 7,6%, aumentando una décima sobre el mes anterior, por lo que debería de bajar en marzo en más de dos puntos.

De cualquier manera, si no es el 1 de mayo, lo será a partir del 1 de julio, dado que la citada rebaja del IVA de los alimentos básicos (del 4% al 0% en pan, harinas panificables, leche, queso, huevos, frutas frescas, hortalizas frescas, legumbres, patatas y cereales, y del 10% al 5% en aceites y pastas alimenticias) acaba el 30 de junio, salvo que el Gobierno decida prorrogarla.

Por una u otra circunstancia, buena parte de los alimentos actualmente con rebaja o eliminación del IVA, como las hortalizas (+11,2%), las frutas frescas (+5,4%), el agua mineral, refrescos y zumos (+4,4%), el pan (+0,8%), cereales (+2,3%) o la leche (+1,7%), continuaron subiendo sus PVP en febrero en la cesta de la compra. En ese mes, solo las harinas panificables y otros cereales, junto con aceites comestibles distintos al aceite de oliva, fueron las únicas dos categorías de alimentos con rebaja o supresión del IVA que se abarataron respecto a un mes antes. Y habrá que esperar a ver qué sucede en marzo, cuando se conozcan a mitad de abril los detalles del IPC de este mes.

Aplanar el IPC alimentario

El propio Ministerio de Asuntos Económicos reconoce que la curva alcista de los PVP de los alimentos será una de las variables más difíciles de aplanar, junto a la de la inflación subyacente. Según expuso la ministra y vicepresidenta primera del Gobierno, Nadia Calviño, durante su intervención en la Comisión del Congreso de los Diputados, el Ejecutivo continuará con una “vigilancia especial” de los márgenes obtenidos en todos los pasos de la cadena de valor alimentaria.

En concreto, Calviño señaló que “estamos viendo un aumento de los costes energéticos y de los fertilizantes, malas cosechas de ciertos productos y la caída de la oferta de grandes productores a nivel mundial. Todo esto está llevando a una resistencia a la baja de los precios y, por eso, tenemos que seguir con una vigilancia especial y atender a la evolución de los márgenes de toda la cadena de valor del sector alimentario.”

También la presidenta de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), Cani Fernández, que intervino el pasado 23 de marzo en la misma Comisión de Asuntos Económicos del Congreso, señaló que este organismo vigilará que no haya “acuerdos colusorios” entre distribuidoras de alimentación, que impidan que las rebajas del IVA se distribuyan de forma uniforme, y que se ocuparán de verificar en qué medida la mayor concentración de establecimientos en un determinado territorio impide la rebaja efectiva. Fernández aseguró que “si es verdad que no se ha trasladado la rebaja en todos los casos, hay que verificar por qué.”

El ministro de Agricultura, Luis Planas, no se mantuvo al margen del debate y también aseveró la pasada semana que  “la traslación de esa disminución de precios, desde el punto de vista de la cadena alimentaria, está mostrando que es más lenta de lo que sin duda se desearía”, a la vez que apostó por que “van a bajar significativamente a lo largo de los próximos meses.”

Planas abogó también a favor de que continúen las medidas que se aplican en este momento para reducir el coste de la cesta de la compra, comentando que el análisis que hace el Banco de España no difiere del efectuado por el Gobierno, al destacar que, “aunque la situación es complicada, se está produciendo una estabilización del precio de los insumos en relación con la energía, con los piensos y los fertilizantes, que aún están en niveles bastante altos.”

A meses vista

La realidad es que es complicado saber cuándo bajarán los precios de consumo de los alimentos y, en cualquier caso, tardará su tiempo. Un informe realizado para la Cámara de Comercio de Barcelona sobre la inflación alimentaria sentencia que la variación en los costes de producción del agricultor y el ganadero hoy tienen una correlación con el IPC de los alimentos a seis meses vista.

En esta línea, otro informe de Caixabank Research apunta que el aumento de precios de las materias primas alimentarias en la UE alcanza su impacto máximo en el IPC de los alimentos al cabo de un año y, por tanto, en los próximos meses la moderación de los precios agrícolas internacionales (como ya está sucediendo en cereales, lácteos y aceites comestibles no de oliva), debería ayudar a reducir la presión sobre el precio final de los alimentos en España.

La situación para “enfriar” la subida de los PVP alimentarios no es fácil y, mucho menos, si no se quiere atentar contra la competencia y el sacrosanto libre mercado. A pesar de la presión de los socios del Gobierno de Sánchez, no parece que se vaya a decidir “topar” los PVP de una amplia cesta de alimentos básicos o saludables, como acordó la mayor parte de los grupos de la distribución en Francia, sino que aquí se irá más por impulsar las promociones y rebajas puntuales y coyunturales de algunos alimentos (aunque Eroski haya decidido hacer algo similar que en Francia). Medidas que MAPA tendrá que vigilar de cerca para que no se produzcan situaciones de “venta a pérdidas” que contravengan la Ley de la Cadena Alimentaria.

Por su parte, el vecino Gobierno portugués presentó el 24 de marzo una serie de acciones para ayudar a la población a lidiar con la elevada inflación. Estas incluirán, tras haberlo descartado inicialmente, una supresión durante 6 meses del IVA de una cesta de productos básicos (al cierre del artículo se desconocía aún qué clase de alimentos iba a incluir). Su aplicación estaba siendo negociada con las asociaciones de productores y de la distribución alimentaria, y su objetivo es lograr un descenso real de precios cuando el IVA se reduzca al 0%, apuntó el ministro de Finanzas, Fernando Medina.

A la vez, el Gobierno portugués ha redoblado esfuerzos para controlar la subida de los PVP de los alimentos, y está llevando a cabo inspecciones en los supermercados, que han derivado ya en la apertura de un centenar de expedientes por subidas especulativas. Según la Autoridad de Seguridad Alimentaria y Económica (la AICA lusa), se detectaron en algunas tiendas márgenes de beneficios superiores al 40% en algunos alimentos como huevos, naranjas, cebollas y zanahorias.

En resumen, habrá que estar atentos a los próximos movimientos del Gobierno de Sánchez para afrontar el alza de los precios de consumo de los alimentos. Movimientos que no se esperan antes de que se conozca al detalle la evolución del IPC del mes de marzo, una vez pasada ya la Semana Santa. En el caso de que se adopten nuevas medidas, estas podrían venir determinadas también no solo por que la subida de los PVP de los alimentos no cede, sino también, desde el punto de vista político, por la cercanía de las elecciones municipales y autonómicas del 28 de mayo.

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