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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

28 DE abril DE 2022

¿Está perdiendo potencial el viñedo español?

Ricardo Migueláñez. @Rmiguelanez

Quizás sea aún pronto para asegurar que la superficie plantada de viñedo y la que puede plantarse en los próximos años, que eso es el potencial, van a disminuir a medio plazo. Lo visto en la anterior campaña 2020/21, de la que se tienen datos completos, así parece certificarlo.

Por paradójico que parezca, que no lo es, mientras que el área plantada de esta masa vegetal aumentó ligeramente un 0,11% y en torno a 1.000 hectáreas, hasta sumar 945.578 ha en toda España, el potencial de producción, que incluye esa superficie, además de los derechos de plantación aún no convertidos en autorizaciones y las autorizaciones de plantación concedidas, pero no ejecutadas, disminuyó un 0,8% y en cerca de 8.000 hectáreas, quedando en torno a 981.300 hectáreas.

Hay que apuntar, no obstante, que la disminución del potencial no está directamente relacionada con una menor producción vitivinícola. Lo que se pierde es superficie plantada, pero los rendimientos productivos de la real pueden aumentar y, de hecho, han aumentado, gracias a la mejora de las técnicas de cultivo, a la introducción del regadío y de la mecanización, o a la explotación de nuevas variedades de uva de vinificación.

La realidad es que nuestro país sigue siendo el primero del mundo con diferencia en superficie plantada de viñedo, aunque China le sigue cada vez más cerca (con 785.000 ha estimadas, pero su producción va mayoritariamente a uva de mesa) y nuestros principales clientes y competidores, Francia, con cerca de 800.000 ha (2020), e Italia, con unas 719.000 ha (2020) han continuado creciendo moderadamente en los últimos años, aunque están todavía lejos.

Sin entrar en más detalle, conviene señalar también que, debido a la crisis de mercado en los últimos años por exceso de oferta o por drástica caída de la demanda (como se produjo con la pandemia de Covid), el MAPA ha limitado y hasta frenado, en connivencia con el propio sector productor y elaborador, la posibilidad de incrementar hasta el máximo permitido del 1% de la superficie plantada, las autorizaciones para nuevas plantaciones e, incluso en algunas Denominaciones de Origen, las replantaciones de viñedo o las conversiones de derechos en autorizaciones de plantación.

El 96,4% de nuestro potencial vitícola, con 945.578 ha a 31 de julio de 2021, corresponde a superficie plantada de viñedo, mientras que el 3,6% restante, cerca de 36.000 ha, a derechos de plantación de antes de 2016 que aún están vigentes y que se pueden convertir, o no, según lo quieran o no sus titulares, en autorizaciones administrativas para poder plantar, con 6.862 ha y tendencia lógica a la baja por su conversión o amortización. También son resoluciones de arranque de cepas concedidas, pero que no se han convertido todavía en autorizaciones, con 10.782 ha, así como autorizaciones de plantación de vides concedidas, pero no ejecutadas al término de la campaña 2020/21, con 17.898 hectáreas.

El potencial de producción vitivinícola, que no así la producción real, ha venido disminuyendo de forma paulatina desde el comienzo del nuevo siglo XXI (campaña 2000/01). Desde entonces, el descenso ha sido de casi 234.700 ha, con recortes en casi todas las CC.AA., salvo en Cantabria, Baleares, La Rioja, Galicia y el País Vasco. La primera región con superficie plantada del mundo, Castilla-La Mancha, redujo su masa vegetal de viñedo en prácticamente 100.000 hectáreas, un 42,5% del descenso total, por delante de la Comunidad Valenciana (10%), Región de Murcia (9,8%) y Extremadura (9,2%).

Solo entre una campaña y otra, entre la 2020/21 y la anterior, Castilla-La Mancha recortó ese potencial en un 0,93% y en 4.420 ha, quedando aún en 469.900 ha, casi un 48% del potencial total nacional, mientras que Cataluña lo hizo en un 1,88% y en 1.332 ha, para quedar en 58.882 ha (6%); Andalucía se dejó un 2,6% y 817 ha (30,056 ha, un 3,1%); Comunidad Valenciana lo redujo también un 1,33% y quedó en 60.185 hectáreas, etcétera.

Hubo también CC.AA. que lo aumentaron, como Baleares, con 356 ha más (+11,6%), quedando en 3.364 ha; Castilla y León, con 242 ha más (83.608 ha); Galicia, 70 ha más (33.959 ha) o Navarra, con 13 ha más, hasta 18.215 ha, de acuerdo a los datos de los propios registros autonómicos.

Dimensión de explotaciones

Como ha estado sucediendo en otros sectores productivos, en el viñedo ha disminuido también en los últimos años el número de explotaciones vitícolas. Esta disminución se ha concentrado en las de menor dimensión, mientras que han aumentado las más grandes, que son las que mayor superficie ocupan.

Según los inventarios vitícolas autonómicos, al cierre de la campaña anterior 2020/21 se contabilizaban 550.429 explotaciones, un 1,14% y 5.046 menos que al final de 2019/20,  a pesar de aumentar la superficie realmente plantada un 0,11% y en 1.100 ha, para quedar en 945.578 hectáreas.

El 69% del total de las explotaciones de viñedo al final de la campaña 2020/21, unas 379.705, tenían igual o menos de media hectárea de superficie, concentrando solo el 6% de la misma en total, con 52.643 ha. En este intervalo, la disminución entre campañas era de 2.370 explotaciones y de 640 ha menos que en 2019/20.

Otro 11% de las explotaciones, con 59.090, ocupaban en media y una hectárea, disminuyendo en 1.011 sobre las existentes en la campaña anterior, acumulando un 4% de la superficie vitícola total y 41.873 hectáreas, tras perder 777 ha entre campañas.

En otros términos, un 80% de las explotaciones de viñedo de nuestro país, en cifras, 438.795, ocupaban una hectárea o menos de superficie, lo que da a entender el alto grado de atomización existente, puesto todas ellas apenas concentraban un 10% de la superficie plantada, con 94.516 hectáreas.  Vamos, que el viñedo de nuestro país está muy lejos de lo que se denomina economía de escala, ligado a la productividad y a los rendimientos.

En el intervalo de entre 1 y 2 hectáreas, había otro 7% de las explotaciones, con 39.465, que en conjunto ocupaban 55.792 ha, un 6% del total, que también perdían tanto en número (-747), como en superficie (1.101 ha).

Incluso en el más amplio intervalo entre 2 e igual o menos de 10 hectáreas se produjo una caída en el número de explotaciones, quedando en 50.247 (9% del total), con una disminución entre una y otra campaña de 1.039 en número, con una superficie de 223.404 ha (24%) y un descenso de 4.713 hectáreas entre campañas.

Solo el intervalo de más de 10 hectáreas aumentaba el número de explosiones vitícolas, sumando 21.923 (4% del total), unas 121 más que en 2019/20, pero concentrando una superficie de nada menos que de 566.685 ha, equivalente al 60% de la superficie total de nuestro país, tras un aumento entre una campaña y otra de 8.220 hectáreas.

Es de destacar, con todo, que la situación es muy diferente según Comunidades Autónomas. Galicia, con 219.356 explotaciones al término de 2020/21, concentraba casi un 40% del total nacional, tras disminuir su número en 374, con una superficie media de viñedo por explotación de apenas 0,15 ha, y un total de 33.405 ha (3,53% del total nacional.

Por número de explotaciones vitícolas, le seguía Castilla-La Mancha, con 78.831, (14,3% del total), tras bajar en 917 durante la anterior campaña, pero con una superficie media plantada por explotación de 5,73 hectáreas, concentrando un 47,7% de la superficie plantada de viñedo, con 451.374 hectáreas.

Castilla y León le iba a la zaga, con 78.803 explotaciones, también un 14,32% del total nacional, pero tras perder 1.500 y el segundo puesto que ostentaban en 2019/20, con una media de apenas 1,04 ha/explotación y sumar 81.890 hectáreas de viñedo (8,7% del total).

Más lejos y en cuarto lugar por número de explotaciones de viñedo de vinificación estaba Aragón, con 53.225 (9,7% del total nacional), tras reducirlo en 262 al final de 2020/21, con una superficie media también baja de apenas 0,67 ha/explotación y sumar 35.627 ha (3,77% del total nacional).

Entre las CC.AA., “minifundistas” destacó también las Islas Canarias, con un descenso en el número de explotaciones vitícolas de 1.119 entre campañas para quedar en 33.587 (6,1%), una cifra elevada para su territorio, aunque teniendo en cuenta que la dimensión media es de apenas 0,27 hectáreas.

Solo el Principado de Asturias (2 explotaciones más, hasta 364, con una dimensión media de 0,38 ha/explotación) y las Islas Baleares (193 explotaciones más, hasta 1.513, y 1,91 ha por explotación de media) aumentaron en número.

La dimensión media nacional por explotación de viñedo en nuestro país fue de 1,72 hectáreas, apenas dos décimas más que en la campaña anterior. Por encima de esa media se situaron las CC.AA. de Andalucía (1,73ha/explot.); Islas Baleares; Castilla-La Mancha; Cataluña (6,19 ha/explot.); Extremadura (5,24 ha/explot.); Región de Murcia (6,73 ha/explot.); Comunidad Foral de Navarra (5,61 ha/explot.); País Vasco (8,97 ha/explot., la media más alta a nivel nacional, gracias a los viñedos de La Rioja alavesa); La Rioja (4,31 ha/explot.) y Comunidad Valenciana (3 ha/explotac.)

Por debajo de la media estatal se situaron las CC.AA. de Aragón; Principado de Asturias; Islas Canarias; Cantabria (0,49 ha/explot.); Castilla y León; Galicia, y la Comunidad de Madrid, que tenía una media de 1,41 ha por explotación.

De las 945.578 hectáreas de viñedo plantadas en nuestro país, unas 851.694 hectáreas, casi un 90,1% del total es superficie amparada para producir vinos con Denominación de Origen Protegida (DOP); otras 57.523 ha (6,1%)  son superficies donde se permite elaborar vinos con Indicación Geográfica Protegida (IGP); otras 25.448 ha (2,7%) son superficies para vino sin DOP/IGP, pero situadas dentro de una zona amparada por una DOP/IGP, y 10.912 ha (1,2%) están situadas fuera de zona amparada por una DOP/IGP.

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