Comenzar la búsqueda
 

buscar

Búsqueda en los contenidos de la web
El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

27 DE enero DE 2021

Industria cárnica, líder en el sector alimentario español

Ángel Marqués Ávila. Periodista

La industria cárnica española se ha consolidado, un año más, como el sector de mayor importancia dentro de la industria de alimentación y bebidas, con una cifra de negocio de 26.882 millones de euros, lo que supone el 22,6% de todo el sector alimentario español, el 2,24% del PIB de España y el 15,6% del PIB de la rama industrial, según el Secretario General Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (ANICE), Miguel Huerta.

3.000 EMPRESAS

La industria cárnica, cuarto sector industrial de nuestro país, cuenta con un tejido industrial constituido por 3.000 empresas, que, distribuidas por toda la geografía española y ubicadas principalmente en zonas rurales, contribuyen a generar riqueza, cohesión territorial y puestos de trabajo, empleando a cerca de 100.000 trabajadores, el 23,8% de la ocupación total de la industria alimentaria española.

La producción conjunta de pequeñas y medianas empresas, así como de grandes grupos empresariales, hace que la industria cárnica ocupe el primer lugar de toda la industria española de alimentos y bebidas, representando una cifra de negocio de 26.882 millones de euros.

Un sector que también destaca por su capacidad exportadora. El año pasado exportó más de 2,71 millones de toneladas de carnes y productos cárnicos por valor de 7.555 millones de euros, con una balanza comercial del 657% e incrementando en un 26% la facturación exterior y un 15,1% en volumen.

Estos datos demuestran la positiva evolución del sector, así como su comportamiento y aportación a la economía y sociedad española, gracias al crecimiento de la producción como consecuencia del buen ritmo de las exportaciones a mercados extracomunitarios.

Además, en la industria cárnica tenemos identificadas cuatro tendencias clave que permiten el correcto desarrollo del sector, a través de las cuales también logramos adaptarnos a las exigencias de la sociedad, entre ellos la tecnología y digitalización, sostenibilidad, bienestar animal e internacionalización.

Como hemos mencionado anteriormente, las herramientas digitales y tecnológicas son esenciales para la industria cárnica, ya que brindan oportunidades para mejorar la eficiencia y productividad de los procesos productivos, incluso, para implantar instrumentos de apoyo a la toma de decisiones en la gestión económica, financiera o de gestión de los recursos humanos. Así como mejorar la posición y competitividad de las empresas en los mercados nacionales como internacionales.

Consciente del impacto climático en nuestro plantea, el sector cárnico tiene un claro compromiso con el medioambiente y trabaja para lograr un modelo de transición ecológica global y una producción más sostenible. Todo ello es posible gracias a las nuevas tecnologías, que han permitido desarrollar un sistema de producción y técnicas con un menor impacto ambiental para lograr una reducción progresiva de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Además, consciente de las políticas y proyectos impulsados por la Unión Europea y el Gobierno español, la industria cárnica desarrolla estrategias para responder a la necesidad de una cadena alimentaria más sostenible, impulsando para ello proyectos de innovación. Ejemplo de ello es la apuesta por reducir la cantidad de plástico y otros materiales utilizados en sus envases, que contribuye a consumir menos materias primas y reducir su peso, consiguiendo hacerlos más sostenibles.

Por otro lado, durante los últimos años se está realizando un importante trabajo y adaptación a las nuevas exigencias normativas en materia de bienestar animal. Cabe destacar que las empresas alimentarias, y las cárnicas en particular, son las primeras interesadas en el bienestar de los animales, por motivos legislativos, de mejora de la calidad de los productos obtenidos y, por encima de todo, por respeto a los animales. Por ello, esta variable está totalmente integrada en las estrategias de las industrias cárnicas.

Como prueba de que la industria cárnica española, representada por ANICE, está firmemente comprometida en la defensa del bienestar animal, la Asociación adoptó en 2019 el acuerdo de instalar cámaras de videovigilancia en mataderos, con objeto de supervisar el correcto cumplimiento de las condiciones de bienestar animal en los establecimientos de sacrificio.

Este acuerdo se tradujo en una solicitud formal, en octubre de 2019, a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), para el desarrollo de la legislación correspondiente.

La industria entiende que ello mejorará la capacidad de autocontrol de las empresas y garantizará el buen hacer de los trabajadores, así como el control del cumplimiento por parte de los Servicios Veterinarios Oficiales. Esta iniciativa de ANICE se ha traducido en un proyecto del Real Decreto de sistemas de videovigilancia en mataderos de la AESAN, que lógicamente la Asociación no ha dudado en apoyar.

Finalmente, el impulso al comercio exterior ha sido clave para el buen desarrollo de nuestro sector durante los últimos años. Incluso, la internacionalización está siendo un elemento esencial para ayudar a las empresas a salir de esta crisis con el menor impacto posible. Este esfuerzo que venimos realizando en la internacionalización del sector se ve reflejado en el buen ritmo de las exportaciones cárnicas, gracias a las cuales nos hemos posicionado como el primer sector exportador de la industria agroalimentaria española.

AL PIE DEL CAÑÓN

La pandemia causada por la COVID-19 y las consecuencias derivadas de las medidas sanitarias adoptadas para su contención ha tenido un efecto muy severo sobre el conjunto de la actividad económica, del que lógicamente el sector ganadero, pese a haber mantenido su actividad durante todo el año, no ha sido ajeno, nos  afirman desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Los efectos de esta crisis sobre la ganadería han sido no obstante muy diversas en función del sector y subsector considerado. En un primer término, los principales sectores afectados fueron aquellos con mercados muy vinculados al sector HORECA, cerrado durante el confinamiento de marzo y muy afectado por las restricciones sanitarias y la reducción del turismo durante el resto del año. Así, el primer impacto más duro se detectó en el sector ovino de carne y determinadas producciones de elevado valor añadido como la producción de cochinillo para consumo, los despieces más nobles del vacuno o el sector ibérico en su conjunto.

El resto de los sectores no fueron ajenos a las dificultades del mercado, si bien la capacidad de adaptación de la oferta en unos casos, como el avícola, o la búsqueda de mercados exteriores alternativos como en el caso del sector porcino, permitieron a los sectores adaptarse en un tiempo record, aunque no sin dificultades, a la nueva realidad del mercado. Incluso sectores muy afectados como el ovino de carne pudo reconducir la situación de precios gracias a su elevada presencia en mercados exteriores en los países del mediterráneo.

No obstante, las particularidades de la actividad ganadera han hecho que las pérdidas económicas de los primeros meses sean difíciles de repercutir al resto del ejercicio, ya que implicaban un considerable retraso de los niveles de sacrificios, con el consiguiente incremento del coste de producción, así como la generación de excedentes almacenados de producto perecedero, han hecho necesaria la activación de medidas de mercado en el ámbito comunitario que afectaron a los sectores vacuno de carne, ovino y caprino. Consideradas insuficientes en algunos casos, desde el Ministerio de Agricultura se articularon mecanismos de apoyo de ámbito nacional para los productores de ovino y caprino y para los productores de porcino ibérico.

La situación actualmente está lejos de haberse solucionado, dados los efectos sobre la demanda que la presencia de la segunda  y tercera ola de COVID-19 está teniendo sobre la temporada  2020/2021, particularmente en sectores que no han recuperado la normalidad en el mercado como es el caso del sector vacuno de carne. Desde España se ha urgido a la Comisión Europea a adoptar nuevas medidas de mercado en estos sectores, de momento sin una respuesta por parte de la Comisión Europea.

CAPACIDAD DE ADAPTACIÓN

En el haber del sector, es necesario subrayar la capacidad de adaptación a unas condiciones cambiantes tan severas, en un momento en el que la sociedad necesitaba más que nunca de unas cadenas de producción y comercialización ágiles para garantizar el abastecimiento de los mercados. Esta situación no hace sino reivindicar el papel estratégico de la ganadería en nuestra economía y en nuestra sociedad.

Así las cosas, se espera un descenso en la producción de ganado y carne de vacuno para 2021, debido a la crisis de COVID-19 y al reequilibrio del sector ganadero español. El peso de la canal está aumentando ligeramente, lo que resulta en 640.000 toneladas de carne de vacuno estimadas para 2021 y 2,3 millones de animales sacrificados. Además, debido a una primavera húmeda, la proporción entre terneros y vacas también puede aumentar ligeramente. No obstante, fuentes de la industria española esperan que las cifras de producción de ganado y carne de vacuno en 2021 se mantengan ligeramente por encima de las de 2009, la anterior crisis económica de España.

Estas previsiones posicionan a la industria cárnica en el cuarto lugar de todos los sectores industriales de nuestro país, solo por detrás de la industria automovilística, la industria del petróleo y los combustibles y la producción y distribución de energía eléctrica.

Además, cabe destacar que el empleo sectorial directo, derivado de las empresas cárnicas, es de 97.076 trabajadores, que desarrollan su actividad principalmente en zonas rurales; representando el 23,8% de la ocupación total de la industria alimentaria española.  El sector cárnico está compuesto por un tejido industrial de unas 2.800 empresas, entre las que se encuentran mataderos, salas de despiece e industrias de elaborados, con una base muy importante de pequeñas y medianas empresas de accionariado familiar, a la vez que se han consolidado también grandes grupos empresariales, algunos de ellos líderes a escala europea.

Gracias al papel de la industria cárnica, constituida principalmente por pymes ubicadas en zonas despobladas, se consigue mantener la actividad económica en territorios donde pocas industrias más pueden hacerlo, logrando evitar el despoblamiento, contribuyendo también a generar riqueza, cohesión territorial y empleo.

CRECIMIENTO

Los últimos informes actualizados por la Subdirección General de Acuerdos Sanitarios y Control en Frontera del MAPA en base a la información de DATACOMEX, sobre la evolución de las exportaciones españolas de porcino, vacuno y ovino, actualizadas a septiembre de 2020, reflejan que en los nueve primeros meses de 2020 se exportaron 2.104.900 toneladas de carne, despojos y productos cárnicos de porcino, por un valor de 5.426 millones de euros, lo que supone un crecimiento interanual del 20% en volumen y 27% en valor. De esta cantidad, 1.201.680 toneladas fueron destinadas a países terceros (+51%), por valor de 2.910 millones de euros (+63%).

En cuanto a los embutidos y jamones, las ventas exteriores crecen tanto en volumen como en valor, con 86.290 toneladas (+2%) por valor de 439 millones de euros (+13%). Mientras tanto, caen las exportaciones a países terceros, con 11.430 toneladas (-12%) por un valor de 58 millones de euros (-6%).

Respecto a la carne, despojos y productos cárnicos de vacuno, las exportaciones totales crecen ligeramente tanto en volumen como en valor, con 165.360 toneladas (+2%) por un valor de 601 millones de euros (+1%). Caen los envíos a países terceros, con 23.310 toneladas (-14%) y 79 millones de euros (-12%).

Por último, crecen las exportaciones de carne y despojos de ovino y caprino, con un total de 45.280 toneladas (+16%) que tienen un valor de 167 millones de euros (+6%). Crecen en mayor medida las exportaciones a países terceros, con 11.530 toneladas exportadas (+41%) por 46 millones de euros (+50%).

Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), la producción acumulada de durante el 2020, ha significado un incremento del 4,2% , con 5,6 millones de toneladas.

El porcino sigue impulsando la producción nacional gracias al buen ritmo de las exportaciones, el resto de las especies se mantienen estables o pierden un mínimo de producción, acusando los efectos de la caída de la demanda en el canal de la hostelería y restauración por los efectos del COVID-19.

Por su parte, el MAPA en su avance mensual del Panel de Consumo Alimentario en Hogares nos señala que durante el mes de noviembre y el acumulado en el año móvil noviembre 2019/noviembre 2020, ha habido una mayor compra de carne por parte de los hogares españoles produciéndose al cierre del año móvil noviembre 2020 un incremento del 9,4 %. Crecimiento destacado para las carnes frescas y congeladas especialmente (9,6 % y 17,7 % respectivamente). El tipo de carne transformada también crece, pero su crecimiento es más contenido que el del segmento cárnico en general (8,2 %). Dentro de las carnes frescas, hay que destacar el aumento del 9,6 % para la carne de pollo y del 12,4 % para la carne de cerdo. El resto de los tipos de carne también se mantienen en positivo; variación del 8,4 % para vacuno, 3,8 % para la carne fresca de conejo y 5,4 % para el ovino/caprino.

El consumo general de carne en el mes de noviembre 2020  aumenta un (+4,1 %), con respecto al mes anterior como consecuencia de una mayor adquisición tanto del tipo de carne fresca, como congelada (+4,1 % y 9,6 % respectivamente), ya que, el tipo de carne transformada crece a un menor ritmo (+3,4 %). Dentro del segmento cárnico fresco, todos los tipos de carne cierran noviembre de 2020 con variación positiva en consumo. Son la carne de conejo, ovino/caprino y cerdo aquellas que crecen por encima del promedio de total segmento cárnico, con variaciones del 6,3 % para el tipo de carne fresca de conejo; el 6,4 % para la carne fresca de ovino/caprino y del 5,0 % para la carne fresca de cerdo.

SECTOR

Miguel Huerta, Secretario General de la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España ( ANICE), nos  declara que la carne y los productos cárnicos forman parte de la gastronomía, cultura y tradición de nuestro país. Además, el consumo de estos alimentos, siempre incluidos en una dieta equilibrada y variada, junto a la actividad física, permite el correcto estado de salud y bienestar.

La crisis sanitaria provocada por el Covid-19 ha marcado un antes y un después en nuestra sociedad y también en la percepción de los consumidores del sector ganadero-cárnico español. Según una encuesta realizada por el Grupo de Innovación Sostenible para el Sector Alimentario (GIS) y Agrifood Comunicación durante el mes de julio, en la que se obtuvieron 2.575 respuestas de un muestreo probabilístico, el 90% de los consumidores consideró que la ganadería y la industria cárnica son sectores estratégicos. La encuesta indicó también que antes de la crisis sanitaria, el 83% de la muestra ya tenía al sector ganadero y la industria cárnica en buena consideración.

El 93% de los encuestados también consideró tener una mejor percepción de ambos sectores desde que comenzó la pandemia, al tiempo que valoran más tras el trabajo y esfuerzo realizado por el sector ganadero e industria cárnica durante el confinamiento. Incluso, el 38% reflejó que los dos sectores han tenido una capacidad de reacción elevada durante la crisis sanitaria, mientras que el 57% consideró que ha sido buena.

Estos resultados ponen en valor la positiva percepción de los consumidores del sector ganadero e industria cárnica española, al tiempo que valoran el esfuerzo que han realizado desde que comenzó la crisis: continuando con su actividad al 100% para abastecer a los consumidores de alimentos sanos, seguros y de calidad, demostrando así la eficacia de toda la cadena alimentaria.

Desde la Confederación Española de Detallistas de la Carne, CEDECARNE, nos apuntan que  el consumo de carne y derivados, tanto dentro como fuera del hogar, sigue siendo muy importante dentro del total de alimentos que se consumen en España como queda cada año recogido en el barómetro de consumo alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Los alimentos frescos siguen primando en la demanda de alimentación de los españoles, con la carne a la cabeza. Suponiendo esta, un 20,6% sobre el gasto total, con un gasto per cápita de 310,4 euros y de 45,2 kilos consumidos.

Los datos por tanto evidencian una realidad y esta es que la carne sigue siendo uno de los alimentos favoritos del ciudadano español, siempre dentro del patrón de la Dieta Mediterránea que se caracteriza por ser una alimentación rica en fibra, frutas y vegetales, junto con un consumo adecuado y variado de carne y productos cárnicos, priorizando siempre los cortes magros de la carne y utilizando técnicas culinarias saludables.

El consumidor también es consciente de los múltiples beneficios nutricionales que tienen, porque aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas y minerales para un correcto desarrollo del organismo y estado de salud y bienestar.

Qcom.es no se responsabiliza ni se identifica necesariamente con las opiniones expresadas por sus colaboradores, limitándose a convertirse en canal transmisor de las mismas