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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

24 DE julio DE 2020

La COVID favorece el turismo de interior, pero no os hagáis ilusiones

Ricardo Migueláñez. @Rmiguelanez

Parece que lo rural está de moda. La crisis sanitaria generada por la COVID-19 ha puesto de manifiesto que se vive mucho mejor en el medio rural que en las ciudades, pero no solo durante el estado de alarma, sino todo el año, añado yo. Como dice un amigo: «¡Qué bien se vive en el pueblo!».

Este verano estamos viendo más «forasteros» que otros años por mi pueblo, Carbonero el Mayor, debido al miedo de la gente a viajar fuera de España o a visitar la costa, pues existe la percepción de que hay en el litoral mayor riesgo de contagio que en el interior.

Si bien me temo que esta tendencia sea transitoria y pase más pronto que tarde, puede que otra de las consecuencias de esta situación sí haya venido para quedarse: se puede trabajar en grandes ciudades desde el pueblo.

La obligación de teletrabajar en la mayoría de las empresas de servicios durante la pandemia nos ha permitido ver que ciertas actividades económicas se pueden desarrollar desde cualquier parte del país, también desde la España rural y cumpliendo los objetivos marcados por las compañías.

Es, pues, una oportunidad interesante que hay que tener en cuenta y que los ayuntamientos deben potenciar, forzando a las compañías telefónicas a que apuesten por los municipios rurales, ya que, incluso en Carbonero, los fallos de conexión impiden que algunos días se pueda acceder con fluidez a Internet y ya no digamos trabajar en remoto.

La Junta de Castilla y León en este caso, pero todos los gobiernos regionales de zonas despobladas, debería comprender la oportunidad que representa esta posibilidad que ahora hemos visto es una realidad; se puede hacer teletrabajo desde el medio rural, sí, siempre y cuando se mejoren las conexiones.

Algún aprendizaje positivo teníamos que sacar de todo esto y qué mejor consecuencia que algunos de los que hemos tenido que irnos de de nuestros pueblos de origen a trabajar fuera pudiéramos volver y desempeñar nuestra actividad laboral uno o dos días de la semana desde nuestro querido pueblo. Dudo que podamos hacer el cien por ciento de lo que representa el trabajo diario, pero si esto nos permite estar aquí tres o cuatro días por semana, bueno será para los negocios locales, para la vida de los pueblos y para la salud de quienes se lo puedan permitir.

También hemos aprendido, a la fuerza, que se pueden comercializar los productos del medio rural de forma mucho más directa, sin intermediarios. Muchas empresas de todo el territorio nacional lo han hecho. Productores de ovino, vacuno, porcino, vino, aceite de oliva y muchos otros se han visto obligados a lanzarse a Internet para promocionar sus artículos, porque los canales tradicionales, en especial la restauración, habían cerrado sus puertas, lo que les supondría la ruina si no reaccionaban.

Así hemos comprobado como todo el mundo, rural y urbano, ha respondido a este SOS de los productores, en algunos casos generando listas de espera de varias semanas, comprando productos que tal vez no les hacían falta, pero dispuestos a ayudar de cualquier forma a la supervivencia de nuestros agricultores y ganaderos.

Está claro que esta desagradable situación que tantas puertas nos cerró nos va a dejar algunas ventanas abiertas y que espero hagan más visible el medio rural hacia la sociedad urbanita, porque no hay mejor forma de conquistar a la gente que por el estómago y los productos que se producen por todo el territorio nacional enamoran.

Hay además otro fenómeno que se va a intensificar estos meses y es el turismo ambiental. La atracción por la naturaleza también va a aumentar durante el verano, pero no nos engañemos, se debe a los problemas de salud, como la ansiedad, que padecen sobre todo los que viven en grandes urbes. Este tipo de turismo de medio ambiente, que existe desde hace mucho tiempo ya en nuestro país, todavía no ha despegado como debería, y puede que quizás ahora tome el impulso preciso.

Tanto este tipo de turismo como el gastronómico, creo que pueden ver en la situación que ha dejado la pandemia una oportunidad. Solo es necesario que se haga un poco de promoción de esos lugares especiales que hay por toda España para que los curiosos que aún disfrutan de vacaciones se animen a conocer la inmensa variedad de alimentos y bebidas de calidad que hay en todo el país.

Aprovechemos la coyuntura derivada de la pandemia para poner en valor el medio rural y todo lo que puede ofrecer a los visitantes, vengan de dónde vengan.

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