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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

18 DE diciembre DE 2020

La leche en España, pilar estratégico de la industria agroalimentaria

Ángel Marques Ávila. Periodista

La cadena de producción, transformación y comercialización del sector lácteo (vacuno, ovino y caprino), es una de las columnas más valiosas del panorama agroalimentario español.

Esta industria tan valiosa desde el punto de vista económico y social, factura en torno a 13.000 millones de euros al año, y genera más de 60.000 empleos directos. Las industrias lácteas suponen más de 9.500 millones de euros al año de volumen de negocio, es decir un 2% de la producción industrial de todo el país, empleando a más de 30.000 personas, un 8,5% del empleo del conjunto del sector agroalimentario.

En 2019, 21.700 ganaderos, realizaron entregas de leche, de los que 13.200 lo hicieron de leche de vaca, un 61%; de leche de cabra fueron unos 5.000 (23%) y 3.500 lo hicieron de leche de oveja lo que supone el 16%.

Asimismo en función de la especie, las explotaciones ganaderas se encuentran concentradas en determinados territorios, la leche de vaca en  Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León, País Vasco y Andalucía. La de oveja en Castilla y León y Castilla la Mancha. Y la de cabra, Andalucía, Castilla la Mancha y Extremadura.

En España hay más de 1.500 centros autorizados para la recogida y transformación de leche de los cuales 600 podrían considerarse industrias lácteas propiamente dichas.

ESENCIAL

Sobre el nivel de aceptación por parte del consumidor español a la hora de comprar leche nacional, desde la patronal FENIL , nos dicen que en términos generales, los españoles han vuelto a tomar conciencia de la importancia de los lácteos en los últimos años. Cuando el virus comenzó a asolar el continente, la Comisión Europea encuadró la leche y los productos lácteos entre los productos perecederos definidos como "esenciales” cuyo abastecimiento debía priorizarse durante la crisis sanitaria. Esto colaboró a que el consumo de lácteos por parte de los hogares españoles se incrementase entre principios de abril y mediados de mayo, en lo más duro de la crisis, un 20,3% respecto a las mismas semanas del año anterior. El incremento de consumo de lácteos no se limita a la crisis sanitaria, la cual sólo ha reforzado la tendencia positiva que el consumo en el hogar venía experimentando desde 2019, de en torno al 1,5%.

No obstante, hay que distinguir el aumento del consumo en los hogares con la situación global del sector. Se da la paradoja de que, pese a estos aumentos del consumo, el cierre de la hostelería y la restauración, unido a las dificultades en la exportación por la crisis sanitaria o la entrada en España de excedente de queso de bajo valor añadido de otros países del norte de Europa han supuesto un duro mazazo al sector.

Esto no quita para que los consumidores sean conscientes de que los lácteos son la principal fuente de ingesta de calcio en la alimentación europea. En el caso de los españoles, más del 60% del calcio de su dieta procede de los lácteos.

DURO GOLPE

La llegada de la COVID 19 ha significado un duro golpe al sector lácteo, principalmente a cuyas producciones orientadas al HORECA y a la exportación. A pesar del repunte de compras que se produjo por parte de los hogares durante los meses de marzo, abril y mayo, la pérdida de ventas en restauración y hostelería no ha sido compensada, en absoluto. Ciertamente, esta situación no se ha producido de forma aislada en nuestro país, sino en toda Europa y ha coincidido con el pico estacional de producción de leche como materia prima, nos comentan desde la Federación Nacional de Industrias Lácteas .

Esta complicada situación que atraviesa la industria ha generado que cada uno de los agentes que integran la cadena del sector lácteo a nivel europeo estén sometidos a una fuerte presión, ya que esta crisis ha coincidido además con la primavera, el pico estacional de producción.

Todo esto se ha traducido en excedentes de leche y de productos lácteos europeos a bajo precio, como el queso, que encuentra salida en España. Los consumidores se orientaron de nuevo hacia quesos más básicos, empujando el crecimiento del mercado en torno al volumen y no tanto en torno al valor. La complejidad añadida radica en que estos quesos más básicos no permiten incorporar la subida real del precio de la leche, por lo que los fabricantes están absorbiendo la mayor parte de esta inflación en la materia prima, poniendo más tensión en las cuentas. Esto les obliga a ser más ágiles, eficientes y rápidos para poder seguir captando a los consumidores. Además, las importaciones del orden de 300.000 toneladas de quesos la mayoría muy poco diferenciados y a precios muy bajos (que no se corresponden con los precios de la leche en esos países), frente a las 110.000 toneladas que pudimos exportar, es otro factor que dificulta la creación de valor a lo largo de toda la cadena (producción – industria – distribución) y genera mucha presión en el sector nacional.

En cualquier caso, dada la complicada situación que atraviesa en este momento el sector lácteo español, - y enlazando con la primera pregunta- es importante hacer un llamamiento a la sociedad para apoyar y consumir los productos lácteos de origen español, frente a aquellos quesos europeos poco diferenciados y de bajo valor añadido.

Al mismo tiempo, aplaudimos el firme compromiso que todas las industrias lácteas han asumido con las familias españolas, al poner todos los medios que han estado a su alcance para garantizar la producción y el suministro de leche y productos lácteos a la población. Este abastecimiento garantizado se ha logrado gracias al compromiso de los más de 30.000 trabajadores y trabajadoras que emplea la industria láctea en España, quienes se han convertido en un gran referente, si tenemos en cuenta las tasas de absentismo que registran otros países europeos.

FUTURO INCIERTO

Actualmente resulta complicado hablar de perspectivas, dada la altísima incertidumbre. Sin embargo, esperamos que los consumidores sigan apostando por la amplia diversidad de productos lácteos fabricados en nuestro país. El sector lácteo español es un sector al alza, con una producción de más de 7 millones de toneladas de leche de vaca a los que hay que añadir otro millón entre leches de cabra y oveja, siendo el segundo subsector ganadero en importancia, solo por detrás del cárnico.

En términos cuantitativos, toda la cadena de producción y transformación láctea genera en España más de 11.820 millones de euros al año sin incluir la aportación económica derivada de la actividad de distribución y comercio; esto supone el 2,4% de toda la producción industrial del país (superando ampliamente otros sectores como el de la minería o el aeronáutico), nos señalan en FENIL.

Estos datos, y la exitosa incorporación de las industrias lácteas a los mercados internacionales, han convertido a los lácteos en una Marca País. Asimismo, las industrias lácteas son un sector estratégico para la supervivencia del mundo rural, porque contribuyen a fijar la población mediante el empleo de calidad. Además, los centros de producción vertebran toda la España “vaciada”, en provincias que sufren altas tasas de despoblación y donde las industrias lácteas suponen una de las pocas fuentes de empleo estable, técnico y de calidad. El sector industrial lácteo da empleo directo a más de 30.000 personas y fomenta e incrementa la actividad económica de otros sectores.

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