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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

17 DE mayo DE 2022

La producción ecológica en la UE y el mercado

Redacción Qcom.es

La Comisión Europea afirmó que se está en el buen camino para impulsar la agricultura ecológica, con el fin de tratar de llegar a que en 2030 un 25% de la Superficie Agrícola Utilizada (SAU) se cultive o se aproveche mediante este tipo de prácticas y técnicas en la UE, como establece en su objetivo (no vinculante) la Estrategia “De la granja a la mesa”.

La controversia está servida, no solo por el hecho de marcar como objetivo esta cifra por el artículo 33, sin tener en cuenta otras variables, sino también por la incertidumbre de la evolución del consumo o la escasez de un buen número de alimentos que está generando en los últimos meses la guerra en Ucrania y la geopolítica mundial.

En 2019, la superficie agrícola ecológica representaba ya el 8,5% de las tierras agrarias de la Unión Europea, con bastante disparidad entre países, por lo que desde la CE se invitaba a los Estados miembros a que, en el marco de sus planes estratégicos nacionales de la PAC, que entrarán en vigor en 2023, acelerarán hacia ese objetivo, que ve aún posible.

De cualquier forma, aunque a nivel europeo pudiera alcanzarse ese objetivo, no todos los países comunitarios estarían en disposición de conseguirlo ni de igual manera, ni en los mismos plazos. En muchos de ellos juega más el aspecto voluntarioso que el real. Algunos, como Alemania, Luxemburgo o Irlanda han mostrado que pueden mantener la ambición de incrementar el porcentaje ecológico de sus SAU.

Otros, los más avanzados, como Austria, Estonia o Suecia, cuentan con un porcentaje ya bastante significativo, superior al 20% de su SAU como ecológica, pero ven complicado ir mucho más lejos. Y, por el contrario, otros como Países Bajos, no tienen intención de incentivar a los agricultores para que conviertan sus cultivos en ecológicos, dada la escasa SAU     de la que disponen y sus necesidades de suministro de alimentos mediante cultivo (o ganadería) convencional. Prefieren que sea el mercado, es decir, la demanda, la que decida las pautas a seguir por sus agricultores y ganaderos.

En nuestro país, la voluntad expresada por el ministro de Agricultura, Luis Planas, es que estamos en el buen camino también para alcanzar ese 25% de SAU en producción ecológica (vamos aún bastante retrasados en lo que se refiere a la ganadería), donde con casi 2,5 millones de hectáreas (una parte importante de pastos y prados) solo estamos superados reciente y ligeramente por Francia.

Algunas CC.AA., además, están mucho más avanzadas que otras. Cataluña contaría ya con un 22% de SAU ecológica, seguido de Andalucía (21%), Comunidad Foral de Navarra (20%); Illes Balears (19%); Región de Murcia (18%) o Comunidad Valenciana (17%). Mientras que otras, Castilla y León (1%), Cantabria (1%), La Rioja (2%) Aragón (3%),  Principado de Asturias (3%); Extremadura (3%), Comunidad de Madrid (3%), País Vasco (3%), Galicia (4%)…estarían aún muy lejos, situando en una posición intermedia a Castilla-La Mancha (10%).

Según la entidad profesional, Ecovalia, se necesitaría todavía aumentar la SAU en producción ecológica en España en torno a 4 millones de hectáreas para poder llegar a ese 25% de objetivo que se marca la Comisión Europea.

Es probable que lo más importante sea estar en el camino y seguir andando hacia ese objetivo de crecimiento de la SAU en producción ecológica, más que la propia meta en sí. Es lo que se plasmó en el informe de resolución, aprobado por una amplia mayoría de 611 votos a favor, 14 en contra y 5 abstenciones, a principios de este mes de mayo, en el Pleno del Parlamento Europeo.

Ahí se indicó que el objetivo de lograr que un 25% de toda la producción agroalimentaria de la UE sea ecológica en 2030 no es lo esencial y preferente. A pesar de no oponerse a alcanzar ese porcentaje, admitieron que no se pueden establecer, sin más ni más, plazos cortos cuando la tendencia observada es otra y, probablemente, no se vaya a cumplir con lo previsto. En otros términos, para no verse defraudados, mejor no hacerse de entrada demasiadas ilusiones.

Las claves

En su resolución, el Parlamento Europeo considera a la agricultura ecológica como un elemento clave para alcanzar los objetivos medioambientales (protección del suelo, sobre todo) y climáticos, pero a la vez piden que su crecimiento venga impulsado por el mercado, es decir, por la propia demanda que hagan los ciudadanos de estos productos, así como por los propios enfoques nacionales y regionales de desarrollo, y el apoyo que se dé a la investigación sobre insumos y prácticas de cultivo y de cuidado o cría de los animales.

También considera que para lograr ese impulso es necesario que se conceda una ayuda suficiente (habría que ver qué es lo que se entiende aquí por suficiente) a los agricultores y ganaderos, con cargo a los fondos de la Política Agrícola Común (PAC).

La resolución europarlamentaria considera clave también el importante papel que debe jugar la cadena de suministro en el impulso de la agricultura orgánica. Una cadena de suministro que debe ser corta, local, estacional e “inteligente” (basada en la aplicación de las nuevas tecnologías y prácticas a todo el proceso de producción, transformación, comercialización y venta de sus productos).

Por tanto, añade, son necesarias inversiones que faciliten el desarrollo de las cadenas alimentarias cortas y, además, reconociendo el papel que desempeña el sector privado para estimular la demanda de productos orgánicos, se señala que los Estados miembros deberían alentar a las cadenas minoristas a promover el consumo de alimentos orgánicos.

Como no existe un modelo agrícola único que se adapte a todos los países y regiones de la UE, los Estados miembros deben establecer sus propias estrategias nacionales o regionales para impulsar la agricultura ecológica, en las que se incluyan procedimientos de contratación pública que promuevan las cadenas de suministro locales y la contratación pública ecológica, “con el objetivo de una dieta más saludable y respetuosas con el medio ambiente en las instituciones públicas y de la reducción de los residuos de productos orgánicos.”

Otra de las claves será impulsar la investigación y la innovación en la producción agrícola y ganadera ecológicas, así como garantizar la disponibilidad de los piensos proteínicos, vitaminas y productos fitosanitarios necesarios y acordes con este tipo de prácticas, fomentando un enfoque basado en la ciencia y en las innovaciones sobre nuevas fuentes de nutrientes vegételas, así como en la investigación de semillas orgánicas.

Para Simone Schmiedtbauer, ponente austriaca del Partido Popular Europeo (PPE), “con el Plan de Acción Ecológico de la UE nos aseguramos que haya una buena combinación de los instrumentos adecuados y de incentivos, así como flexibilidad suficiente para que cada Estado miembro tenga oportunidades a medida para desarrollar aún más su sector ecológico a nivel nacional y de llevar la visión ecológica europea a sus propias estrategias nacionales o regionales en este ámbito.”

Además, añadió Schmiedtbauer, el Plan de Acción Ecológico de la UE “busca garantizar que la oferta y la demanda ecológicas crezcan una a un lado de la otra, de manera igualitaria, porque en última instancia la expansión de los productos orgánicos no solo tiene que ver con el clima, el medio ambiente y el bienestar animal, sino también con la eficiencia económica para nuestros agricultores.”

Cambio de estrategia

Por tanto, parece claro que se impone un cambio de estrategia a la hora de abordar el desarrollo de la producción agrícola. Será el mercado el que arbitre y decida finalmente sobre la evolución en Europa de la agricultura y ganadería ecológicas. Si funciona el mercado, es decir, la demanda, el agricultor o ganadero se verá también más incentivado para producir más y a mejor precio, de forma rentable. Al cabo, no se trata de que lo que aumenten sean solo las importaciones de productos ecológicos de países terceros para atender una demanda interna que no estuviese cubierta por la oferta comunitaria.

No servirá de nada si se impulsa un incremento de la producción ecológica sin más, si se vulgariza y se iguala en precio y calidad a la producción convencional, o si no aumenta acorde o en consonancia con las preferencias que demanden los consumidores comunitarios.

Convencer a estos últimos e incluso darles incentivos también para que se decanten por consumir más alimentos ecológicos será una de las claves más decisivas para que aumente la demanda y, con ella, se impulse también la producción ecológica rentable en beneficio de los agricultores y ganaderos.

En la misma línea se han posicionado los representantes de las organizaciones profesionales agrarias y cooperativas europeas (COPA-Cogeca), que ya habían mostrado una primera opinión favorable cuando el documento fue aprobado por la Comisión de Agricultura (Comagri) del Parlamento Europeo.

Al validar el informe, el Parlamento Europeo reconoce que es vital llevar a cabo un planteamiento guiado por el mercado para realizar la transición hacia la agricultura ecológica. Una transición que, según el COPA-Cogeca, se debería apoyar no solo en las ayudas que puedan venir de la PAC, sino también reforzando la cantidad y la calidad de los insumos que precisan los agricultores, como semillas y productos fitosanitarios que sean conformes a los requisitos de la producción ecológica. Esto es básico, porque actualmente existen problemas de suministro y de reconocimiento legal en este ámbito que vienen impidiendo, probablemente, un mayor desarrollo de las prácticas ecológicas.

Por otro lado, reconocen que la realidad del cambio climático, la pandemia de Covid-19 y las crisis actuales a raíz de la invasión de Ucrania por parte de Rusia han puesto de manifiesto la importancia de contar con una agricultura ecológica eficiente y efectiva. Por ello, el Pleno del Parlamento, como se ha indicado, pidió la utilización de las nuevas tecnologías digitales e innovadoras para impulsar las prácticas ecológicas en la agricultura y la ganadería comunitarias, enviando así una señal clara a los legisladores para que actúen con celeridad en esta materia.

Para Lone Andersen, presidenta del Grupo de Trabajo “Agricultura ecológica” del COPA-Cogeca, con la resolución aprobada por el PE se envía un mensaje de gran importancia a la comunidad agrícola ecológica, pues “los agricultores y las cooperativas agrarias que producen mediante el uso de prácticas ecológicas necesitan estrechar y fortalecer su colaboración con las instituciones y partes interesadas europeas para lograr los ambiciosos objetivos de la Estrategia “De la granja a la mesa”. Además, añade Andersen, “espero que la resolución no legislativa aprobada envíe a los legisladores un mensaje claro respecto al trabajo que deben llevar a cabo a partir de ahora.”

Al igual que con otros planteamientos de la Estrategia “De la granja a la mesa”, el COPA-Cogeca y el PE se muestran también a favor de que se lleve a cabo una evaluación de impacto sobre el objetivo de incrementar la proporción de la superficie agrícola comunitaria (SAU) dedicada a la agricultura ecológica en las circunstancias actuales.

El informe de propia iniciativa, que ha sacado adelante la Eurocámara sobre un Plan de Acción de la UE para la Agricultura Ecológica, es una toma de posición o reacción al Plan de Acción de la Comisión para el desarrollo de la producción ecológica de la UE del pasado 25 de marzo de 2021. En 2024, la Comisión Europea deberá publicar una revisión intermedia del citado plan de acción, en el que podrían tener cabida, en función de los resultados obtenidos, buena parte de las recomendaciones realizadas en estos momentos por los europarlamentarios.

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