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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

6 DE noviembre DE 2019

La UE impondrá transparencia en la formación de precios

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

Las medidas encaminadas a introducir una mayor transparencia, mediante la mejora de la información sobre los precios a lo largo de la cadena de suministro alimentario, se empezarán a aplicar a partir del 1 de enero de 2021, según acordó recientemente la Comisión Europea.

Queda, por tanto, más de un año para que esto suceda. Para Bruselas, esa mayor transparencia permitirá a los distintos agentes adoptar decisiones basadas también en un mayor conocimiento de causa y en la mejora de la comprensión de cómo se forman los precios a lo largo de toda la cadena de suministro alimentario, contribuyendo a sustentar mejores decisiones empresariales para gestionar el riesgo y fomentar la confianza.

Un paso decisivo fue el respaldo de los Estados miembros a mediados de septiembre a las propuestas de la Comisión Europea para mejorar la transparencia de los mercados en el seno del Comité de la Organización Común de Los Mercados (OCM), dando vía libre a que puedan adoptarse ya las actuaciones dirigidas a este fin.

Uno de los principales objetivos de este tercer elemento (tras aprobarse los otros dos, referidos a la prohibición de las prácticas comerciales desleales y a la mejora de las condiciones de cooperación entre los productores a través de sus organizaciones), será disponer de datos de algunos eslabones de la cadena que, actualmente, no los proporcionan para mejorar la equidad y la transparencia en la formación de los precios.

Según la Comisión Europea, se cuenta con una cantidad significativa de información, relativa a los mercados agrícolas. Por ejemplo, los precios de producción y consumo, los volúmenes de producción y comercialización, etc., pero, en cambio, se dispone de poca información sobre los mercados que intervienen entre los agricultores y los consumidores, es decir, desde la transformación industrial de alimentos a la venta minorista.

Esto crea una asimetría de información entre los productores y otros agentes de la cadena de suministro alimentario, pudiendo colocar a los primeros, como pasa en tantas ocasiones, en una clara situación de desventaja al hacer negocios con los segundos. Mientras que estos últimos conocen multitud de datos sobre la actividad empresarial del primer eslabón de la cadena alimentaria, los productores ignoran todos o casi todos los datos manejados en su negocio por la industria transformadora o procesadora de alimentos y, sobre todo, los que maneja el siguiente eslabón, la distribución comercial mayorista y minorista.

El comisario de Agricultura, que seguirá en el equipo de Bruselas como futuro comisario de Comercio, Phil Hogan, subrayó que “aumentar la transparencia del mercado requiere aportar más información sobre más productos y con más frecuencia. De este modo, facilitaremos un mayor equilibrio a la cadena y garantizaremos una toma de decisiones más eficiente. Una mayor transparencia es también una cuestión de equidad: estamos facilitando la igualdad de acceso a la información sobre precios, lo que aportará mayor claridad sobre el funcionamiento de la cadena de suministro de alimentos.”

Para Hogan, “estas normas, complementadas por la Directiva que prohíbe las prácticas comerciales desleales, recientemente adoptada, y por las mejores introducidas ya en 2017 en la legislación en materia de organizaciones de productores, reforzarán el papel de los agricultores en la cadena de suministro alimentario, que es un objetivo clave para la Comisión.”

Las medidas acordadas se aplicarán, en principio, a un amplio elenco de sectores productivos: a los sectores de la carne, los productos lácteos, los cereales, las semillas oleaginosas y las proteaginosas, las frutas y hortalizas, el aceite de oliva, el azúcar y el vino.

Procedimientos

La recogida de datos se basará en los sistemas y procedimientos ya establecidos, que emplean los agentes y los Estados miembros para notificar la información sobre el mercado a la Comisión Europea. Cada país será responsable de la recogida de datos sobre precios y mercados. Se notificarán precios representativos para lograr un equilibrio entre coste y eficacia, limitando la carga administrativa que supondrá esta labor recopilatoria.

Los Estados miembros comunicarán esos datos a la Comisión y ésta los hará públicos a través del portal web de datos agroalimentarios y de los distintos observatorios de los mercados de la Unión Europea.

Como lo plantea la Comisión y a falta de conocer los detalles de la propuesta reglamentaria, parece que la efectividad de estas medidas, tendentes a mejorar la equidad y transparencia de la cadena de suministro de alimentos, va a depender bastante de lo que sean capaces de hacer al respecto cada Estado miembro y de los “frenos” o resistencias con los que a buen seguro se van a encontrar en los eslabones de la industria transformadora y, sobre todo, del comercio minorista para alcanzar los objetivos que se pretenden.

EuroCommerce, la asociación que representa al sector de la distribución mayorista y minorista europea, expresó ya su temor sobre los posibles sobrecostes y por la divulgación de ciertas informaciones que se consideran confidenciales. Consideran que una transparencia total de los márgenes supondría compartir con la competencia unas informaciones sensibles. Y ante esto, demandó que la iniciativa comunitaria se concentre en un número limitado de productos y que Bruselas lleve a cabo primero un análisis de impacto sobre los costes y ventajas de estas medidas.

Precisamente, la CE ya encargó al Centro Común de Investigación (CCI) que realizase una encuesta entre los operadores de los Estados miembros. Sus resultados se publicaron el pasado 30 de julio. De los mismos, el CCI dedujo que, en conjunto, la mayoría considera beneficiosa la iniciativa propuesta para una mayor transparencia de los precios a lo largo de la cadena de suministro agroalimentario, porque permitirá mejorar el conocimiento del mercado, incrementar las posibilidades de gestión de los riesgos que se afrontar en la toma de decisiones, y reducir la incertidumbre.

En relación a los costes de la exigencia de una mayor información, el CCI hace hincapié en que la  mayor parte de los operadores ya comunica muchas informaciones a las autoridades públicas y que los nuevos datos que se podrían exigir (por ejemplo, sobre márgenes, costes de transporte, etc.) podrían incluirse con una simple actualización de los sistemas ya empleados, con lo que ese gasto adicional que supondría sería insignificante.

El CCI reconoce, no obstante, que si los datos exigidos no se recogen en sistemas automatizados de información, sí podría registrarse un aumento de los costes de explotación, debido a que sería necesario aumentar el gasto en el personal ocupado en cumplir con esas obligaciones, algo que los propios Estados quieren evitar, sobre todo en el caso de las pequeñas y medianas empresas.

Observatorio y precios del porcino

Al hilo de todo esto, es curioso que en la actual tesitura, el Observatorio de la Cadena Alimentaria del Ministerio de Agricultura celebrara el pasado 17 de octubre una jornada de reflexión sobre la cadena de valor del sector de carne de porcino, a petición de la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (ANICE) para la puesta en común de todos los aspectos relacionados con la formación e información de los precios de las materias primas y su transmisión de valor en la cadena alimentaria.

En esta reunión, según fuentes del MAPA, responsables del Ministerio reflexionaron y debatieron con productores, industria, distribución y consumidores sobre las posibles medidas a adoptar para garantizar el abastecimiento del mercado nacional de carne de porcino y que todos los que forman parte de la cadena tengan un beneficio por su trabajo.

En dicha reunión, el presidente de ANICE, Alberto Jiménez, y otros miembros de la Junta Directiva, expusieron la crítica situación que atraviesan las empresas fabricantes de elaborados cárnicos, como consecuencia del aumento de precios de las materias primas por la demanda china de carne de cerdo causada por la expansión de la Peste Porcina Africana (PPA) en su cabaña ganadera, que ha disparado la demanda de este tipo de carne a nivel mundial.

Esta asociación calcula que, debido al fuerte aumento de los precios, han tenido ya un sobrecoste en los nueve primeros meses de 2019 de entre 1.100 y 1.200 millones de euros, una cifra que ya supera el resultado económico total de las empresas fabricantes de productos cárnicos.

ANICE propuso medidas a corto y medio plazo para solucionar esta difícil situación, empezando por el reparto del valor añadido a lo largo de la cadena de valor, que haga sostenibles a sus distintos eslabones, así como la implantación de un arbitraje para los casos en que, como el actual, se detecten dificultades.

A medio plazo, además, esta Asociación propuso una serie de medidas, como dar prioridad al comercio exterior de productos elaborados de valor añadido, en especial a países terceros; incluir en el Código de Buenas Prácticas Mercantiles una cláusula que permita la revisión de los acuerdos comerciales, en casos en los que se produzca una alteración excepcional de los mercados; poner en marcha medidas económicas de apoyo (ayudas para financiar el circulante, reducción de impuestos, como el IAE o Sociedades, bonificación de cuotas a la Seguridad Social); diseñar y poner en marcha una campaña del MAPA para fomentar el consumo de elaborados cárnicos, así como la protección de los términos vinculados a los productos cárnicos, frente a su uso por productos sustitutivos.

Desde el MAPA se remarcó que el Observatorio de la Cadena Alimentaria tiene entre sus funciones favorecer el diálogo y la intercomunicación entre los representantes del sector productor, la industria transformadora, la distribución comercial y los consumidores, y de todos estos eslabones con las Administraciones públicas para dotar de mayor racionalidad y transparencia posible al proceso de formación de precios.

Sin entrar a valorar la petición de búsqueda de soluciones a la problemática de la industria de transformación cárnica, causada por la fuerte subida de precios de la carne de cerdo, es bastante positivo que este Observatorio, incluido como una de las medidas previstas de autorregulación sectorial de la Ley de la Cadena Alimentaria y cuyas reuniones brillan por su ausencia, pueda servir por fin para algo.

Asimismo, resulta sorprendente a todas luces que esta Jornada de reflexión se haya convocado y celebrado a petición de parte (de la industria elaboradora de derivados cárnicos) y no de oficio por el propio Ministerio, y que el Observatorio no haya realizado más jornadas o reuniones (al menos, no nos consta) ante coyunturas tan difíciles de crisis de precios en origen, que afectaron y afectan de lleno a los productores, primer eslabón de la cadena alimentaria, como en el aceite de oliva, cítricos, fruta de hueso, leche de oveja y de vaca, etcétera. Sería algo deseable y a tener en cuenta en hipotéticas y futuras convocatorias.

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