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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

8 DE octubre DE 2018

Los alimentos falsos crecen

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

Miles de millones de euros se pierden cada año por falsificaciones en diversos productos y sectores económicos clave. La Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), agencia descentralizada de la UE, con sede en Alicante, que gestiona el registro de las marcas de la Unión (MUE) y los dibujos y modelos comunitarios registrados (DMC) para proteger la propiedad intelectual en todos los Estados miembros, sabe mucho de este asunto.

Esta agencia ha estudiado durante los últimos años el coste de estos delitos en varios sectores vulnerables a las infracciones contra los derechos de propiedad intelectual (DPI). Algunos del sector agroalimentario, como el de bebidas espirituosas y vino y el de agroquímicos.

En síntesis, las pérdidas registradas en 13 sectores económicos analizados en la UE (además de los dos citados, cosméticos y artículos para el cuidado personal; prendas de vestir, calzado y accesorios, artículos deportivos; juguetes y juegos; joyería y relojería, bolsos de mano y equipaje; industria discográfica, productos farmacéuticos, teléfonos inteligentes o “smartphones”, neumáticos y baterías), debido a la presencia de productos falsos en el mercado ascienden a cerca de 60.000 millones de euros, un 7,5% de sus ventas totales y equivalentes a 116 euros por ciudadano y año.

Además, debido a las falsificaciones, los fabricantes legítimos producen menos y, por tanto, emplean a menos trabajadores. La EUIPO calcula por este motivo una pérdida directa adicional de 434.000 puestos de trabajo en estos sectores.  

En España, las pérdidas anuales por falsificaciones y piratería en los 13 sectores económicos clave investigados alcanzan 6.175 millones de euros, un 9,3% de las ventas directas, con un coste por ciudadano de 133 euros, afectando a 40.131 empleos directos. El cuarto sector económico más pirateado, tras las prendas de vestir, calzado y accesorios, medicamentos y cosméticos, es el sector de vinos y espirituosos, donde la EUIPO calcula pérdidas de 581 millones de euros (11,1% de sus ventas) por encima de la media europea que es del 6,9%.

Para Antonio Campinos, director ejecutivo de la EUIPO, “los informes elaborados durante los últimos cinco años presentan por vez primera un panorama completo del impacto económico de la falsificación y la piratería en la economía y en la creación de empleo en la UE, y muestran cómo contribuye la propiedad intelectual al crecimiento y al empleo.” Además, añade, “disipa cualquier duda que los políticos y ciudadanos pudieran tener en relación con el valor de la propiedad intelectual y con los perjuicios que se derivan de sus infracciones.”

Según la EUIPO, el alto valor de los productos falsificados, las sentencias indulgentes y la elevada rentabilidad de las inversiones son aspectos que incentivan a las asociaciones delictivas a implicarse en actividades de falsificación. El modus operandi de estas asociaciones se está volviendo, además, cada vez más complejo, a medida que evolucionan la tecnología y los canales de distribución de una gran variedad de productos falsificados.

Los modelos de negocio adoptados por los falsificadores hacen un uso considerable de Internet para distribuir sus productos y promover la distribución y el consumo de contenidos digitales. Para esta agencia, los “sites” de Internet que venden productos falsificados obtienen, además, ingresos por publicidad de “alto riesgo” (contenidos para adultos, juegos y software malicioso) y, paradójicamente, de marcas legítimas, que se ven perjudicadas doblemente por la publicidad en dichos sitios: por un lado, ven menoscabada su propia imagen de marca y, además, dotan de credibilidad al sitio web que aloja la publicidad.

La EUIPO ha estudiado también el lado de la demanda, es decir, las actitudes de los ciudadanos de la UE en relación con los DPI y su disposición a consumir productos ilegales. Entre los incentivos para que los consumidores adquieran productos falsificados figuran los precios más bajos, la facilidad de acceso y el reducido nivel de estigmatización social asociada a dichas compras.

Bebidas espirituosas y vino

De los 13 sectores económicos analizados por la EUIPO, el de las bebidas espirituosas y vino sería el quinto más falsificado en la Unión Europea, con pérdidas directas de 2.744 millones de euros en sus ventas (6,9% del total).  Estas pérdidas ascenderían a unos 6.300 millones de euros si se suman sus efectos indirectos sobre la imagen de marca, la pérdida de empleo y también de ingresos tributarios y a la Seguridad Social que se dejan de realizar.

En términos de empleo, el trabajo que pierden las empresas legítimas por las falsificaciones se calcula en 7.100 directos y 41.000 más indirectos, tanto en el sector agrícola, como en el de la industria alimentaria.  Los fabricantes legales contratan a menos trabajadores de los que necesitarían en caso de que su producción no se viera afectada por estos delitos.

Por menores ingresos fiscales –tasas, impuestos especiales, IRPF, IVA- y de tipo social –y menos contribuciones a la Seguridad Social de los trabajadores- que no se hacen por estos motivos se calcula una pérdida adicional de unos 2.200 millones de euros.

Por países en la UE-28, España es el que más pérdidas por ventas ilegales tendrían en el  sector de vino y bebidas alcohólicas, con unos 581 millones de euros anuales, un 11,1% de sus ventas totales, seguido de Italia (387 millones); Polonia (313 millones); Reino Unido (249 millones); Francia y Alemania (235 millones de euros, respectivamente); Rumania ( 75 millones); Bélgica (70 millones); Bulgaria (66 millones); Portugal, (60 millones), etc.

Según  Antonio Campinos, “el sector de fabricación de vinos y bebidas espirituosas en la UE se compone en su inmensa mayoría de pequeñas y medianas empresas, con plantillas medias de en torno a 10 trabajadores. Las conclusiones del informe de la EUIPO muestran el impacto económico de las falsificaciones en el sector y sus repercusiones para la economía comunitaria en su conjunto. Y pretenden también ayudar a los responsables políticos a dar respuesta a los desafíos que plantean las falsificaciones en este sector económico tan importante.”

En un análisis sectorial anterior, de julio de 2016, la EUIPO estimaba que las pérdidas económicas por fraude y falsificación en la venta de vinos y bebidas espirituosas equivalían a un 3,3% de su consumo en la UE. Un 4,4% en el de bebidas espirituosas y un 2,3% en el de vinos. En España era más elevado, con un 10,4% en bebidas espirituosas y 4,8%, en vinos.

De especial relevancia son las falsificaciones y fraudes delictivos en vinos marquistas de gama alta (“Premium”), al amparo las Denominaciones de Origen de calidad. En julio pasado, la Guardia Civil desmanteló una organización dedicada a la producción y venta de vinos falsificados, en la denominada operación “Tag”. Esta organización, con ramificaciones en varias provincias (A Coruña, Madrid, Málaga), adquiría vinos que tuvieran propiedades similares a un precio más económico y, tras falsificar botellas, tapones y etiquetas, los vendían como vinos de marcas exclusivas (“Pingus” y “Vega Sicilia”, de la DOP Ribera del Duero) por más de 1.900€/botella. Estas botellas falsificadas se vendían a través de una página web dedicada a la venta de vinos, en un restaurante y en una página de subastas internacionales.

También en julio, la Guardia Civil desarticuló un entramado criminal dedicado a la importación ilícita y posterior distribución comercial de ron falsificado, con la investigación a 14 personas en ocho provincias por delitos contra el patrimonio y el orden socio-económico relativo a la propiedad intelectual. Se incautaron más de 21.000 botellas de este ron fraudulento con un valor superior a los 316.000 euros.

Agroquímicos y fitosanitarios

La EUIPO calcula que las pérdidas de ventas directas en el sector de agroquímicos de la UE se elevan a 1.061 millones de euros, equivalente al 10,4% de sus ventas totales, aunque si se suman otras pérdidas indirectas, éstas ascenderían a 2.200 millones.

En términos de empleo, las menores ventas afectarían a 1.900 trabajadores y la pérdida de fuerza de trabajo sería de 8.600 empleados si se suman otros empleos indirectos a actividad  en sectores como el agrícola, transporte, distribución, comercio minorista…etcétera.

Además, la pérdida de ingresos por menores impuestos de tipo fiscal o tributario, así como de menos contribuciones sociales se estima en unos 300 millones de euros adicionales.

Por países, Alemania, el mayor fabricante de agroquímicos de la UE, con ventas por encima de los 4.000 millones de euros, es también el más afectado por las falsificaciones, con 224 millones de euros, seguido de Francia (213 millones), e Italia (152 millones).  España sería el cuarto país más afectado por este motivo, con un importe estimado en 78 millones de euros, seguido de Reino Unido (69 millones); Polonia (56 millones), Grecia (38 millones); Bélgica (35 millones) Rumania (28 millones); Chequia (27 millones); Portugal (23 millones), etcétera.

Precisamente, durante el pasado verano la Europol informó de la incautación más importante de pesticidas ilegales o falsos llevada a cabo hasta ahora, con el apoyo de la Oficina Europea de Lucha Antifraude (OLAF) en la operación anual Silver axe, en marcha desde 2015.  En dicha operación, que se concentró en la venta de pesticidas falsos y en su comercio ilegal, fueron incautadas 360 toneladas de diversos productos, que al ser ilegales se convierten en sustancias peligrosas, con potenciales efectos mortales, en el mercado comunitario.

La Asociación Europea para la Protección de las Plantas (ECPA)  manifestó entonces su preocupación porque, mientras que el número de agroquímicos legítimos en el mercado disminuye, los criminales siguen beneficiándose de la venta de un volumen creciente de pesticidas falsos e ilegales.

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