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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

8 DE junio DE 2022

Más valor y vigencia de los ODS ante las múltiples crisis internacionales

Ricardo Migueláñez. @Rmiguelanez

El pasado 2 de junio se publicó el Informe sobre el Desarrollo Sostenible (SDR, por sus siglas en inglés), elaborado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (Sustainable Development Solutions Network –SDSN), que incluye el Índice y los Paneles de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El informe hace un seguimiento del progreso de los 17 ODS a alcanzar en 2030, aprobados por los Estados miembros de Naciones Unidas, e incluye un ranking de los 193 países, liderado en sus primeros 25 puestos por países europeos, además de Japón y Reino Unido, y en el que España avanza del puesto 20 al 16 con respecto a un año antes.

Como era previsible, las múltiples y simultáneas crisis internacionales (pandemia de Covid-19, riesgos climáticos y guerra en Ucrania, principalmente) en los tres últimos años han detenido el avance de los objetivos universales adoptados por todos los países miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU) durante la histórica cumbre de 2015.  Ha frenado el avance, lo que no quiere decir que tales ODS se hayan quedado desfasados u obsoletos.

Más bien al contrario, han sido precisamente tales crisis sanitaria, climática y geopolítica, con derivadas socio-económicas muy graves (sobre todo en el campo del abastecimiento de materias primas alimentarias y de insumos claves en los países más vulnerables y de las libertades), las que han puesto a prueba y hacen más valiosos y vigentes que nunca los 17 ODS en el horizonte de 2030.

El presidente de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN), Jeffrey D. Sachs, que visitará el próximo 13 de junio a Madrid para presenta este informe, constataba que “cincuenta años después de la primera Conferencia de la ONU sobre el medio ambiente humano, celebrada en Estocolmo en 1972, los principios fundamentales de los ODS, a saber, la inclusión social, la energía limpia, el consumo responsables y el acceso universal a los servicios públicos, son más necesarios que nunca para responder a los grandes desafíos de nuestro tiempo. Los países pobres y vulnerables se están viendo especialmente afectados por las múltiples crisis sanitarias, geopolíticas y climáticas, y sus repercusiones. Para restablecer y acelerar el progreso de los ODS, necesitamos la cooperación mundial con la intención de acabar con la pandemia, negociar el fin de la guerra en Ucrania y asegurar la financiación necesaria para alcanzar tales objetivos.”

De ahí, que se insista, como mensaje central y urgente del informe, en la necesidad de un plan global para financiar los ODS de Naciones Unidas. La media mundial del Índice de los ODS disminuyó ligeramente en 2021 por segundo año consecutivo, debido en gran parte al impacto la pandemia  en el ODS 1 (erradicación de la pobreza) y el ODS 8 (trabajo decente y crecimiento económico), así como los malos resultados en los ODS 11, 12, 13, 14 y 15 (objetivos sobre el clima, biodiversidad y desarrollo urbano sostenible).

Además de sus enormes costes humanitarios, los conflictos militares –incluida la guerra en Ucrania (que aún está fuera de valoración en dicho informe) tienen importantes repercusiones internacionales sobre la seguridad alimentaria y los precios de la energía, que se ven amplificadas por la persistente crisis climática y la pérdida de biodiversidad. Estos sucesos adversos desplazan también la atención de la reflexión y las inversiones a largo plazo, dado que para que el mundo avance en los ODS hacia 2030 y más allá son condiciones fundamentales la paz, la diplomacia y la cooperación internacional.

Invertir en los ODS

Cumplir con los ODS es fundamentalmente un programa de inversión en infraestructuras físicas (incluidas las energías renovables y las tecnologías digitales) y en capital humano (incluida la sanidad y la educación).

Sin embargo, la mitad más pobre del mundo carece de acceso al mercado de capitales en condiciones aceptables y los países vulnerables se han visto muy afectados por las múltiples crisis y sus efectos secundarios.

Según este informe, las crecientes presiones presupuestarias, el aumento del gasto militar y los importantes cambios en las prioridades estratégicas, especialmente en los países europeos, podrían reducir los fondos de desarrollo disponibles para apoyar el desarrollo sostenible a nivel mundial. Y esto es algo que es muy de temer tras la invasión rusa en Ucrania, cuya guerra ya ha superado el centenar de días.

En este contexto, el informe SDR presenta un plan de cinco puntos para financiar los ODS a nivel mundial, subrayando en este cometido el papel clave que puede jugar el G20, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los Bancos Multilaterales de Desarrollo (BMD), mediante el incremento de la Ayuda Oficial al Desarrollo y la refinanciación de la deuda con los países de bajos ingresos, o el aumento de la capacidad crediticia.

En el punto medio del horizonte 2030, la integración de los ODS en las políticas, la legislación, los presupuestos, los sistemas de seguimiento y otras políticas y procedimientos gubernamentales sigue siendo muy diferente según los países. Entre los  Estados miembros del G20, Estados Unidos, Brasil y la Federación Rusa son los que menos apoyan la Agenda 2023 y los ODS. En cambio, los países nórdicos muestran un apoyo relativamente alto, al igual que Argentina, Alemania, Japón y México. Algunos países, como Benín y Nigeria, por ejemplo, presentan grandes carencias en su índice de ODS, aunque obtienen, por el contrario, puntuaciones relativamente altas por sus esfuerzos políticos.

El informe sobre Desarrollo Sostenible 2022 presenta otras conclusiones, como el hecho de que los países ricos generan efectos secundarios socioeconómicos y medioambientales negativos en el plano internacional, especialmente a través del consumo insostenible, del comercio y de las cadenas de suministro insostenibles.

También constata que las nuevas alianzas e innovaciones, que surgieron durante la pandemia de Covid-19, incluyendo la cooperación científica y los datos, deberían ampliarse a apoyar los ODS.

La ciencia, las innovaciones tecnológicas, la inteligencia colectiva y los sistemas de datos, según el informe, pueden ayudar a identificar soluciones en tiempos de crisis y pueden aportar contribuciones decisivas para hacer frente a los grandes retos de nuestro tiempo. Para ello, es necesario aumentar y prolongar las inversiones en capacidades estadísticas, I+D, educación y competencias.

Aprender las lecciones

Para la presidenta de la Red Española de Desarrollo Sostenible (REDS), la antena en España de la SDSN, Leire Pajin, “las lecciones aprendidas con la pandemia de Covid y la guerra de Ucrania nos muestran la urgencia que existe para recuperar el terreno en el camino hacia los ODS. Necesitamos una mayor conexión entre la ciencia y la toma de decisiones para acelerar procesos como el de la energía limpia.”

Un ejemplo de estas alianzas es la iniciativa “El Día Después”, alineada con el ODS-17 (“Alianza para lograr los objetivos”), en la que participa, entre otras entidades, la propia REDS, cuyo objetivo es generar alianzas transformadoras que aborden los desafíos que plantean los ODS.

El Índice de los ODS de 2022 está encabezado por Finlandia, seguida de otros tres países nórdicos- Dinamarca, Suecia y Noruega- y los 10 primeros puestos son de países europeos. No obstante, según el informe, incluso estos países se enfrentan a grandes retos para alcanzar varios ODS.

En general, Asia Oriental y Meridional es la región que más ha avanzado en los ODS desde su adopción en 2015. Bangladesh y  Camboya son los dos países que lo han hecho. En cambio, Venezuela es el país que más ha retrocedido.

España avanza hasta el puesto 16 del ranking global en desarrollo sostenible, aumentando cuatro puestos respecto al informe del año anterior. Estos resultados constatan una tendencia general en nuestro país de mejora continua y supone que ocho de los 17 ODS se encuentren en un rango de valoración entre el 75-100% del grado de cumplimiento, con algunos de ellos incluso al borde de llegar al 100% y pasar al verde.

España avanza hasta el puesto 16 del ranking global en desarrollo sostenible, aumentando cuatro puestos respecto al informe del año anterior. Estos resultados constatan una tendencia general en nuestro país de mejora continua y supone que ocho de los 17 ODS se encuentren en un rango de valoración entre el 75-100% del grado de cumplimiento, con algunos de ellos incluso al borde de llegar al 100% y pasar al verde.

El dato más relevante para nuestro país es, quizás, señala el catedrático de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y secretario de la REDS, Javier Benayas, en 15 de los 17 ODS se aprecia una mejoría sobre los datos de años anteriores, además del grado de cumplimiento en ocho de ellos, lo que refleja, a su juicio, “los importantes esfuerzos que se están realizando en España para aplicar políticas que nos permitan seguir avanzando, aunque sea de forma lenta, para alcanzar las llegadas metas que marca la Agenda 2030.”

La puntuación de España mejora ligeramente, pasando de 79,5 a 79,9 puntos, pasando de la posición 20 (2021) a la 16 (2022) de los 163 países que aparecen en el informe.

En relación con el panel de colores (semáforo), de los 17 ODS retrocedemos ligeramente, pasando de 3 rojos a 4, de 6 naranjas a cinco y se mantiene los ocho OC en amarillo. Además, el ODS 8 (trabajo decente y crecimiento económico), que estaba en naranja en 2021, pasa a rojo en 2022, y también se mejora ligeramente en el índice de impactos secundarios generados en otros países (International Spillover INDEX), pasando de 64,8 a 66,9.

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