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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

4 DE diciembre DE 2017

Proteína vegetal 'made in EU' (y II)

(Continuación de 'Proteína vegetal 'made in EU' (I)')

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

Cultivos proteaginosos

En cultivos proteaginosos, la superficie sembrada en la UE en 2017/18 alcanza 1,9 millones de hectáreas tan solo, un 6,2% más sobre la campaña anterior, aunque con un notable crecimiento, insuficiente para atender la demanda interna, en estos últimos años. La producción estimada es de 5,3 millones de toneladas, de los que más de la mitad (54,7%) corresponde a guisantes, con 2,9 millones; otro 40% y  2,1 millones a habas y 300.000 toneladas a altramuz dulce.

El primer productor de proteaginosas es Francia, con 984.000 toneladas, seguido de Reino Unido, con 874.000 tm; Alemania (544.000 t); Polonia (322.000 tm), Rumania (315.000 tm), España, con un área sembrada de 204.000 hectáreas y 287.000 toneladas.

Según la Comisión Europea, desde el año 2013 se ha producido un aumento del 114% de cultivos proteaginosos y del 121% de la producción de haba de soja, que ha pasado de 1,1 millones en ese año a 2,7 millones esperado en 2017/18.  El incremento de los cuatro cultivos de proteína vegetal (guisantes, habas, altramuz y soja) ha sido desde 2013 del 116%, alcanzando un máximo de 8 millones de toneladas en 1998.

La estimación para la actual campaña es que la UE importe 17,4 millones de toneladas de semillas oleaginosas, de las que 13,6 millones serán de haba de soja, 3,5 millones de colza y 400.000 toneladas de pipa de girasol. El grado de autoabastecimiento (es decir, lo que cubre de la demanda la oferta interna disponible) es de solo el 67%, ya que el consumo doméstico se prevé en unos 50,4 millones de toneladas, frente a una producción conjunta de 34 millones y una exportación de alrededor de 900.000 toneladas.

Si se considera la producción que se destina a alimentación, frente a un consumo doméstico total de 50,9 millones de toneladas, la producción comunitaria llega a 29,6 millones, con lo que la importación sube a 22,3 millones (18,5 millones de soja y 3,5 millones de girasol), dejando el nivel de autoabastecimiento en solo el 58%, tras restar un millón de toneladas exportadas.

Los principales importadores de haba de soja de la UE son Países Bajos, con un 26% del total y casi 3,7 millones de toneladas en 2016/17, seguido de España, con un 23% y 3,2 millones; Alemania, con un 17% y 2,42 millones; Italia, con un 10% y 1,4 millones; Reino Unido (6% y 765.000 tm); Portugal (5% y 741.000 tm); Francia (5% y 709.000 tm) y otros países (8% y más de un millón de toneladas). Todos estos países, salvo España, que disminuye sus compras algo más de un 4%, y Alemania (-1%), incrementaron sus importaciones en 2016/17 sobre la media del periodo 2011-2015, sobre todo Italia (+30%9), Francia (+19%) y Holanda (+12%).

En la última campaña 2016/17, Estados Unidos y Brasil fueron los primeros exportadores de haba de soja al mercado comunitario, con un 36% cada  uno, con 5,087 millones de toneladas y 5,073 millones, respectivamente. Las importaciones desde Estados Unidos se incrementaron desde un 28% de media en 2011-2015, hasta ese 36%, mientras que las de Brasil han cedido, ya que representaban en ese periodo un 45% del total. Otros países exportadores fueron Canadá (8% y 1,064 millones); Paraguay (7% y 908.000 tm); Uruguay (5% y 678.000 tm), llegando 1,17 millones desde otros orígenes.

Más repartidos fueron las importaciones en la UE de 18,3 millones de toneladas de tortas y harina de soja para alimentación en la campaña 2016/17. Un 15% y 2,81 millones de toneladas se destinaron a Países Bajos; un 13% y 2,37 millones a España, que aumentó sus compras un 24% sobre la media (1,91 millones) del periodo 2011-2015; un 11% y casi 2,11 millones, Polonia; otro 11% y casi 1,99 millones, Italia; otro 11% y 1,98 millones, Francia; un 9% y 1,67 millones, Alemania; otro 9% y 1,62 millones, Reino Unido; otro 5% y 887.000 toneladas, Dinamarca, etcétera.

El origen de la “soymeal” que entró en la UE  en la campaña 2016/2017 fue Argentina, con un 48% y  8,82 millones de toneladas; otro 37%, Brasil, con 6,8 millones; en un  7%, con 1,22 millones, Paraguay, y el 8% restante otros países terceros, con 1,5 millones de toneladas.

Desafío medioambiental

El segundo de los desafíos al que se enfrenta la UE es el medioambiental. Según el informe europarlamentario, la producción de proteínas vegetales, con el uso de nitrógeno, en forma de abono de síntesis, también presenta un impacto ambiental considerable al generar contaminación de los sistemas hídricos y gases de efecto invernadero durante su producción. Un mejora cierre del ciclo del nitrógeno comporta replantearse en profundidad la sostenibilidad de nuestros sistemas de producción agrícola y alimentaria.

Y añade que, “tenemos que repensar seriamente un sistema agroalimentario sostenible, en el que las proteínas encuentren el lugar que les corresponde, a fin de dotarnos de un mayor margen de maniobra y de acción posible para reducir nuestra dependencia en cuanto a las proteínas vegetales”.

La realidad es que el balance de proteínas para alimentación animal en la UE está desequilibrado. Cada año,  unos 477 millones de toneladas de materias primas entran en la alimentación animal, de los cuales la mitad proviene de la producción forrajera y el resto de grandes cultivos y de la importación. La demanda anual de proteínas vegetales, sin contar el forraje, se eleva a unos 45 millones de toneladas. Unas necesidades que quedan cubiertas en un  60% por los coproductos en forma de tortas y un 40% por cultivos de cereales, oleaginosas y proteaginosas en grano. El índice de autosuficiencia de la UE es de solo el 38% para el conjunto de sus proteínas en la alimentación animal y de solo el 5% para las tortas de soja, que representan alrededor de una tercera parte de estos abastecimientos proteínicos.

Buscar una mayor autonomía exige centrarse principalmente en cultivos ricos en proteínas, pero también en todos aquellos que, pese a contener menos proteínas, se cultivan en superficies importantes en todos los territorios de la Unión, como las leguminosas en grano para consumo humano y producción en pienso, oleaginosas, proteaginosas, etc. La producción de soja sigue siendo modesta en la UE, pero podría recibir más atención gracias a variedades mejor adaptadas, mejores rendimientos y un mayor interés económico con relación a los cereales.

El informe del Parlamento propone un plan estratégico ambicioso y amplio para el desarrollo sostenible de los cultivos proteínicos en  Europa, a través de mejoras en el marco de la actual PAC (ecologización, superficies de interés ecológico, ampliación de las ayudas asociadas para el desarrollo del cultivo de proteínas, medidas agroambientales…), de la reforma de la PAC (mayor diversificación de cultivos, rotación, pagos vinculados más flexibles, ayuda a los servicios ecosistémicos para los cultivos de leguminosas...) y del apoyo de otras políticas (de investigación, de vecindad, por ejemplo, con Ucrania, que podría abastecernos más de soja y menos de cereales, y de tipo comercial, con acuerdos que se adapten a la realidad de los retos mundiales para el medio ambiente y el cambio climático y que empujen a reconsiderar nuestros modos de producción y de consumo.

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