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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

23 DE octubre DE 2023

¿Qué piensan los europeos sobre el bienestar animal?

La problemática sobre el bienestar de los animales ha vuelto a la palestra de la actualidad informativa en estos últimos días. Por un lado, este asunto ya no figura en el programa de trabajo de la Comisión Europea para lo que resta de legislatura, hasta junio de 2024, debido a la celebración de las elecciones a la Eurocámara a principios de ese mes. Por otro, los resultados de una encuesta del Eurobarómetro sobre las “Actitudes de los europeos hacia el bienestar de los animales” reflejan las contradicciones que este polémico asunto produce en los ciudadanos y consumidores de la Unión Europea.

La Comisión Europea no va a presentar en lo que le resta de mandato una propuesta global de la reglamentación sobre bienestar animal (tampoco ningún proyecto sobre los Sistemas Alimentarios Sostenibles). Como mucho, está previsto que el próximo 6 de diciembre el nuevo vicepresidente de la CE y responsable del Pacto Verde Europeo, Maros Sefcovic, que sustituyó al neerlandés Frans Timmermans, presente un proyecto específico sobre la protección de los animales durante el transporte, que sí podría tener incidencia sobre la exportación de ganado para vida o sacrificio en un país periférico de la UE como el nuestro.

En cuanto a la encuesta especial del Eurobarómetro sobre bienestar animal, ésta se llevó a cabo entre el 2 y el 26 de marzo pasado, entrevistándose a 26.376 personas de los 27 Estados miembros, procedentes de diferentes grupos sociales y demográficos, y su objetivo la mayor parte de las veces es  argumentar o “justificar” algunas de las medidas que posteriormente son propuestas o adoptadas por la Comisión Europea, a pesar de que la gran mayoría de los encuestados dan una opinión más emocional que técnica o científica y casi siempre se dejan llevar más por lo que desearían, ya que la mayoría desconocen los actuales sistemas de producción ganadera y por tanto, no sé si están cualificados para opinar en un tema tan delicado que puede tener repercusión en el futuro de todo los ciudadanos europeos, “el precio de los alimentos”.

Es lo mismo que si se les preguntara a los ciudadanos sobre el tipo de interés que tiene que establecer el Banco Central Europeo, ¿qué van a decir? Pues que querrían que fuera el más bajo posible, “cero”.

Además, muchas de las cuestiones que plantea la encuesta europea llevan casi implícita la respuesta por simple sentido común, sin entrar en más detalles. Así, cuando se les cuestiona su opinión sobre hasta qué punto es importante proteger el bienestar de los animales de granja (por ejemplo, cerdos, ganado bovino, aves de corral) para garantizar unas condiciones de vida dignas, la gran mayoría (91%) de la UE lo considera muy importante (52%) o bastante importante (39%) y solo el 9% restante aduce que no es muy importante (7%) o nada importante o no sabe/no contesta (2%). En el caso español, el porcentaje es similar, con un 45% que lo considera muy importante y un 46% bastante importante.

Frente a la pregunta sobre si les gustaría tener más información sobre las condiciones en las que se crían los animales de granja un 32% en la UE responde que no, probablemente (22%) o seguro (10%) que no, frente a un 67% que señala que sí, seguro (31%) o sí, probablemente (36%), frente al 33% y 66%, respectivamente en España.

Cuando se le pregunta a la ciudadanía si en su vida diaria, suele estar en contacto con animales, casi la mitad en España (49%) responde que sí, con mis animales de compañía (como si tuvieran que ver éstos con los animales de granja, aunque muchos ganaderos los consideren también animales de compañía), frente al 44% de la UE, mientras que otro 39% en España y en la EU señala que no y apenas un 5% en nuestro país y un 6% en la UE dice que sí, con animales de granja.

Algo parecido sucede cuando se les hace una pregunta a los encuestados sobre un tema tan evidente como proteger mejor el bienestar de los animales. Y quién no, quién no desea proteger más y mejor su bienestar, pero también el de las personas (ganaderos o trabajadores) que se dedican a cuidar de esos animales, que son su sustento económico.

A la pregunta general sobre si piensa que el bienestar de los animales de granja debería estar mejor protegido (¿acaso conocen o se han interesado alguna vez de cómo está protegido?) de lo que está en la actualidad, un 41% en España y un 45% de media en la UE dice que sí, que en gran medida lo piensa que debería estar mejor protegido; un 39% en ambos casos señala que sí, probablemente; un13% en España y un 11% en la UE que no, probablemente no; y un 4% en España (2% en la UE) que no lo piensa en absoluto.

Estos porcentajes son incluso mayores que cuando se les pregunta lo mismo, pero en referencia a los animales de compañía (perros, gatos…), pues un 33% cree que sí, en gran medida y un 39% que sí, probablemente debería protegerse mejor su bienestar de lo que se hace actualmente, frente a un 36% y un 38% en la UE.

Prácticas criticadas

Respecto a algunas prácticas agrícolas actuales en la UE, una mayoría (57%) de los encuestados europeos dice que la cría de animales de peletería debería estar estrictamente prohibida en la UE (60% en España); un 32% que debería mantenerse, pero en condiciones de bienestar para estos animales a escala de toda la UE (30% en España) ; un 7% considera que las actuales condiciones de bienestar de estos animales peleteros son aceptables y, por tanto, no ve la necesidad de cambiar las prácticas actuales ( un 5% en España) y un 4% que no sabe/no contesta (5% en España).

Sobre la práctica de sacrificar los polluelos machos al nacer, se pregunta a los ciudadanos si es totalmente inaceptable y que, por tanto, no deberían sacrificarse, aunque esto pueda comportar un aumento del precio de los huevos, un 50% responde afirmativamente (44% en España); que es más bien inaceptable, a no ser que tuvieron un uso clara, por ejemplo alimentar aves rapaces, un 25% acepta esta respuesta (23% en España); es más bien aceptable, siempre que el método de sacrificio garantice que no sufren (16% en la UE y 19% en España), y es totalmente aceptable, ya que los animales de granja se acaban sacrificando (antes o después), un 5% en la UE y un 6% en España, frente al 6% y el 8%, respectivamente, que no sabe/no contesta dicha cuestión.

Con relación a las normas de la UE sobre práctica agrícolas relacionadas con el bienestar de los animales, se preguntó a los encuestados si creía que debería limitarse el tiempo de viaje para el transporte (con “fines comerciales”) de animales vivos dentro de la UE o desde la UE. Pues bien, un 47% en la UE contestó sí, seguro, afirmativamente (43% en España); un 36% en la UE, sí hasta cierto punto (36% en España; un 10% no, no realmente (9% en España) y un 3% no, seguro que no (2% en España), con un 7% que en la UE no sabe/no contesta (5% en España).

Sobre su opinión con respecto hasta qué punto es importante mejorar el bienestar de los animales en los mataderos, por ejemplo, aumentando los controles oficiales, incluso con el uso de videocámaras (algo que, por otro lado, ya se está haciendo) más de la mitad (51%) de los encuestados en la UE lo consideró muy importante (40% en España); otro 37% bastante importante (47% en España), un 8% en UE y España, poco importante, un 2%, respectivamente, nada importante, y un 2% en UE y 3% en España no tenía opinión.

Animales o productos importados

Una cuestión clave que se plantea es la de la reciprocidad y la aplicación de cláusulas “espejo” a las importaciones extra-comunitarias, ya que como hemos dicho otras veces en la UE hay bastantes que quieren ser “más papistas que el Papa”. Esta cuestión es la referida a que “hoy por hoy, las normas de la UE sobre bienestar de los animales de granja no se aplican a los alimentos importados de países de fuera de la UE y, teniendo esto en cuenta, ¿cuáles de los elementos se acerca más a su opinión?  En primer lugar, “esto debería cambiar, pues las normas de bienestar animal de la UE deberían aplicarse a los alimentos importados”, un 62% considera válida esta respuesta en la UE-27 y un 68% en España.

“No es necesario que las normas de bienestar animal de la UE se apliquen a los alimentos importados, pero todos los productos alimenticios de cualquier origen deberían llevar etiquetas que informen a los consumidores de la UE sobre las normas de bienestar aplicadas”. Un 22% en la UE y apenas un 15% en España de los encuestados aceptan esta opinión.

“No es necesario que las normas de bienestar animal de la UE se apliquen a los alimentos importados y no hay necesidad de cambiar la situación actual”. Esta respuesta es válida para un 11% de los ciudadanos encuestados de la UE y un 10% de los españoles., a lo que se suma que un 5% en la UE y un 7% en España no tienen idea (ns/nc) de lo que se les pregunta.

A continuación, se les pregunta sobre el grado de importancia de una serie de elementos a la hora de garantizar que las prácticas agrícolas y de cría (tanto para animales de granja, como para la cría de animales domésticos con fines comerciales, cumplen nuestras “responsabilidades éticas” hacia los animales.

Garantizar que los animales de granja dispongan de alimento suficiente y de un entorno adaptado que satisfaga sus necesidades básicas (p.ej., barro, paja…etc., según la especie) es muy importante (67%) o bastante importante (27%) en la UE (63% y 34%, respectivamente en España) o poco importante (4%) o nada importante (1%) en la UE (2% y 1% en España, respectivamente.

Proporcionar a los animales de granja espacio suficiente para poder moverse, estirarse o levantarse es muy importante (65%) o bastante importante (29%) en la UE-27 (60% y36%, respectivamente en España, frente a los que lo consideran poco (4%) o nada (1%) importante (3% y 1%, respectivamente en España).

Garantizar buenas condiciones de bienestar de los caballos criados con fines comerciales es muy importante (61%) o bastante (32%) y 4% que poco y un 1% que nada importante en la UE y un 60% y un 2%, respectivamente en España.

Garantizar que las personas que manipulan animales tengan habilidades y formación suficientes es muy (61%) o bastante importante (32%) en la UE, un 57% y un 35%, respectivamente en España.

Prohibir cortar determinadas partes del cuerpo de los animales (colas, orejas, picos, testículos, dientes, etc.) a menos que sea necesario para proteger la seguridad de los trabajadores/agricultores (en cuyo caso se utilizará anestesia), es visto como muy (60%) o bastante importante (29%) en la UE, y un 59% y un 28% en España, frente a los que lo consideran poco (6%) o nada importante (2%), un 8% y un 2% en España, respectivamente, y con un 3% en ambos casos que no sabe/no contesta.

Asegurarse de que los animales no se tengan en jaulas individuales, es muy (56%) o bastante importante (33%) en la UE-27, frente al 51% y 34% en España, respectivamente, mientras que lo es poco (7%) o nada importante (1%) y en España, un 9% y un 2%, respectivamente y un 3% en UE y en 4% en España no sabe/no contesta.

Garantizar buenas condiciones de bienestar de gastos y perros criados con fines comerciales es muy importante (60%) o bastante (32%), con un 56% y 38% en España, respectivamente, mientras que es poco (5%) o nada importante (1%) en UE y un 3% y un 1%, respectivamente en España, con un 2% que se desmarca de responder.

¿Quién paga el mayor coste?

Un último apartado de la encuesta del Eurobarómetro está referido a los productos respetuosos con el bienestar animal. A los ciudadanos encuestados se les pregunta un aspecto clave, como es si estarían dispuestos a pagar más por productos que proceden de sistemas de cría respetuosos con el bienestar de los animales.

Pues bien, un mayoritario 37% de media en la UE-27 contestó que no, no estaría dispuesto a pagar más, frente a un 48% de los ciudadanos españoles que tampoco lo estarían. Otro 26% en la UE estaría dispuesto a pagar hasta un 5% más (30% en España), otro 20% hasta un 10% más (13% en España; un 8% pagaría hasta un 20% más (3% en España); un 6%, más de un 20% más (2% en España) y depende del precio del producto, un 2% en la UE y en España estaría dispuesto a pagar más, pero sin decir qué porcentaje más. Otro 1% en la UE y un 2% en España no sabe/no contesta. Es decir, un 63% en la UE-27 no pagaría más o como mucho hasta un 5% más y un 78% no pagaría más o hasta un 5% más en España.

Para terminar dos cuestiones más: los productos procedentes de sistemas de cría respetuosos con el bienestar de los animales pueden llevar una etiqueta identificativa y si les pregunta a los encuestados si busca esas etiquetas cuando compra productos de este tipo. Pues bien, un 28% en la UE y un 18% en España, contesta que sí, la mayor parte de las veces; otro 32% y un 29%, respectivamente que sí, pero que de vez en cuando, un 18% en UE y un 23% en España, que no, o muy raramente, y un 19% y un 27%, respectivamente que no, nunca. También queda un 2% en la UE y España que no sabía que existían etiquetas y un 1% que ni sabe/ni contesta.

Por último, se les cuestionó sobre si actualmente creen que hay suficiente variedad de productos alimentarios respetuosos con el bienestar de los animales en las tiendas y supermercados, pues un 12% en UE (11% en España) creen que sí, seguro; otro 36% en UE (28% en España) que es probable que sí; un 31% en UE (29% en España) que no, probablemente no, y un 12% en UE (19%) en España que no, seguro que no, junto a un elevado 9% en UE y un más elevado 13% en España, que no sabe/ni contesta.

En suma, los ciudadanos por lo general apoyan que el bienestar de los animales sea cuanto más mejor, lo que tiene su lógica porque nosotros también somos animales, a veces racionales, las más veces emocionales. Pero todas estas mejoras tienen un indudable coste de producción que los encuestados no parecen mayoritariamente querer asumir en los precios que luego pagan por estos productos cuando hacen la compra o, como mucho, lo asumen arrastras (hasta un 5%, un 10%...etc.). Están a favor de que los animales mejoren su bienestar, pero la encuesta cojea al no preguntar también por el bienestar de los ganaderos que los crían y que debería reflejarse en una actividad y en un modo de vida vocacional atractivo y rentable.

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