17 DE julio DE 2024
Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez
El Comité Económico y Social Europeo (CESE) emitió recientemente un interesante dictamen en el que aboga por mejorar no solo los marcos de gobernanza y las evaluaciones anuales, sino también la financiación del Pacto Rural y su Plan de Acción para cumplir los objetivos que se plantean a medio y largo plazo (de aquí a 2040) en las áreas rurales europeas.
Como hemos señalado en tantas otras ocasiones, está bien realizar análisis, estudios, planes o estrategias que sobre el papel aguantan todo lo que se les eche (fines, objetivos, previsiones…), pero que, pasado un tiempo, quedan mayormente en nada o en casi nada, en papel mojado si no cuentan con la financiación suficiente o adecuada para implementar y cumplir su cometido.
Es cierto que existen ya partidas financieras destinadas a las áreas rurales de la UE tanto dentro del Fondo Europeo Agrario de Desarrollo Rural (FEADER) de la PAC 2023-27, que los Estados y las distintas regiones tienen que complementar con sus propios fondos.
Además, hay otros fondos europeos (FSE, FEDER, fondo de cohesión, Next Generation…) que se destinan o pueden destinarse también a inversiones en el medio rural comunitario. Pero, en todo caso, ¿son adecuados a la vez que suficientes para cumplir no solo ya con las ambiciones del Plan de Acción Rural, sino para resolver mínimamente los muchos problemas existentes hoy en día en las zonas rurales de la UE, en unas más que en otras?
Como se sabe, la Comisión Europea hizo balance en el pasado mes de abril de la denominada Estrategia “Una visión a largo plazo para las áreas rurales europeas en 2040”, unos 30 meses después de su puesta en marcha para lograr, dijo, unas “zonas rurales más fuertes, conectadas, resilientes y prósperas antes de 2040.”
Para cumplir con estas ambiciones, implementó de inicio un Pacto Rural, cuyo objetivo era y es movilizar a las distintas Administraciones públicas y a las partes privadas con intereses en el medio rural. Y, poco después, un Plan de Acción Rural, que incluye una treintena de acciones que la Comisión Europea se comprometía a aplicar desde diversos ámbitos de la UE.
Como la Comisión no es propensa a tirarse piedras sobre su propio tejado, el balance realizado en todo este (no demasiado) tiempo en las áreas rurales de la UE fue valorado como positivo (aun con algunos reparos).
En primer lugar, el informe de balance de la CE analizó de manera pormenorizada indicadores y datos relativos a las zonas rurales para luego profundizar en las tareas llevadas a cabo en esos 30 meses, desde junio de 2021, resumiendo los pasos dados y extrayendo algunas lecciones desde entonces. Un capítulo final de ese informe describía también una serie de ideas y cuestiones recabadas de las instituciones y las partes interesadas de la UE para afinar aún más el Plan de Acción Rural de la UE y el Pacto Rural.
Las 30 acciones del Plan de Acción Rural puestas en marcha por 14 departamentos de la Comisión Europea que, al parecer, han venido trabajando conjuntamente en estrecha cooperación, se organizaron en torno a cuatro ejes o pilares básicos de la “Visión Rural”: resiliencia, prosperidad, conexiones y fortaleza.
Según Bruselas, de las 30 acciones previstas sobre la “Visión Rural a largo plazo”, se han cumplido ya nueve, que son las que siguen:
1)Puesta en marcha de la Plataforma de Revitalización Rural para las zonas que se enfrentan a retos demográficos y económicos.
2)Desarrollo de 60 proyectos de investigación e innovación rurales.
3)Enfoque LEADER, desde el cual se ha orientado a 150 comunidades rurales hacia la creación de pueblos inteligentes (“smart villages”).
4)Subvenciones y préstamos para zonas insuficientemente atendidas, así como ayudas estatales para mejorar la conectividad rural (5G).
5)Mejorar la movilidad rural y sus conexiones través de una Red Europea de Movilidad Rural.
6)Creación del Centro de Asesoramiento de la Comunidad de Energía Rural, asesorando ya a 27 comunidades rurales.
7)Apoyo a cuatro proyectos específicos para contribuir al desarrollo de la economía social en las zonas rurales.
8)Puesta en marcha el Observatorio Rural de la UE y la nueva publicación “Europa rural”, para el acceso a los datos y análisis rurales.
9)Lanzamiento del “Kit rural” o conjunto de herramientas rurales para facilitar el acceso a todas las posibilidades de financiación que existen en la UE para las zonas rurales.
En su informe de balance, la Comisión reconoce el papel de la PAC 2023-2027 en el desarrollo de las zonas rurales de la UE, puesto que proporciona a los Estados miembros un marco jurídico flexible con los que apoyar a éstas, a través de los Planes Estratégicos de la PAC y mediante tres tipos de intervenciones: las inversiones (externas a la explotación e infraestructuras agrarias), la cooperación: enfoque LEADER, y la creación de empresas rurales como parte de las ayudas para el establecimiento.
Y recalcaba que la financiación asignada a estos tres instrumentos ascendía a 24.600 millones de euros (media de 4.920 M€ de media anual para los 27 países de la UE), es decir, un 8 % de la asignación financiera total de la PAC (incluyendo la cofinanciación nacional y los complementos), como contribución directa al desarrollo rural más allá de la agricultura.
Se trata de una cifra financiera nada desdeñable, no cabe duda, pero ¿suficiente para cumplir con la ambición deseada para la mejora y el desarrollo de las zonas rurales de la UE? Aquí es donde surge un montón de interrogantes.
Sea como fuere, en el informe de balance de 30 meses (2 años y medio tan solo), la Comisión fija los próximos pasos con los que pretende apuntalar el Plan de Acción Rural de la UE. A nivel temático, se trataría de reforzar las áreas rurales mediante nuevas funciones y recursos para la denominada Plataforma de Revitalización Rural, más proyectos de innovación e investigación a través del programa Horizonte Europa, un Foro Europeo de aldeas emergentes (2024) y la participación de los jóvenes rurales en programa Erasmus +.
En segundo lugar, mediante la mejora de la conexión de las áreas rurales: Proyecto SMARTA-NET (otoño 2024) y a través de la continuación de las inversiones en transformación digital.
El tercer paso es potenciar la resiliencia de las áreas rurales, a través del Mecanismo de las comunidades rurales de la energía, más convocatorias del proyecto “Misión Suelo” de la UE, y la rehumidificación de turberas.
Por último, se trataría de aumentar la prosperidad de las áreas rurales, mediante la continuidad de los trabajos en economía social y el Espacio Europeo de la Educación, que en 2025 abordará los obstáculos que se interponen entre zonas rurales y urbanas.
Además, la CE propone continuidad en el Observatorio Rural para seguir mejorando estadísticas rurales y sacar nuevos censos sobre la vivienda, e integrando indicadores sobre todos los ámbitos de actuación de la Estrategia; en el Mecanismo de Verificación Rural (“Rural Proofing”), con el que pretende seguir desarrollando mecanismos para integrar las políticas rurales en las políticas europeas, y en el Pacto Rural, con la mejora de su Plataforma interactiva; una mayor incorporación de los Estados miembros; la creación de un laboratorio político para acciones a nivel local (otoño 2024) y la celebración en 2025 de la primera Conferencia sobre el Pacto Rural.
Alcanzar los 10 objetivos comunes de la “Visión Rural de aquí a 2040”, concluye el informe de la CE, es un esfuerzo a largo plazo, que requiere acciones y políticas sostenidas a lo largo de los períodos de programación en todos los niveles de gobernanza.
Apoyo y mejoras
Precisamente, tras esta sucinta primera evaluación realizada por la UE del Pacto Rural y del Plan de Acción Rural Después, el Comité Económico y Social Europeo (CESE), el órgano consultivo que representa a la sociedad civil, emitió su dictamen sobre lo realizado hasta ahora en la “Visión a largo plazo para las áreas rurales europeas”.
Vaya por delante, el apoyo que el CESE da a la “Visión” y al Pacto Rural, pero tras esto, propone una serie de mejoras en su Plan de Acción, con el fin de que éste sea efectivo y se haga permanente a largo plazo.
En líneas generales, el CESE plantea mejorar los marcos de gobernanza, de las evaluaciones anuales y de las intervenciones específicas del Plan de Acción Rural, así como también una financiación adecuada que lo respalde. Es decir, al CESE no le parece que esa financiación sea suficiente ahora mismo para las ambiciones que contiene dicho Plan de aquí a 2040.
La reciente resolución emitida por el CESE destaca una serie de puntos de mejora. En primer lugar, pide evaluaciones periódicas del Plan de Acción Rural para responder eficazmente a las necesidades del entorno rural.
En segundo término, destaca la importancia del enfoque de gobernanza multinivel, es decir, que todas las partes interesadas, públicas y privadas, participen en todos los niveles para garantizar el éxito de la “Visión”.
Además, propone adoptar una Carta Europea de derechos y responsabilidades rurales y pide a la Comisión que establezca una política de Desarrollo Rural posterior a 2027, ligada directamente a la aplicación del Plan de Acción Rural y, sobre todo, con financiación suficiente para garantizar el cumplimiento de todos los objetivos de la “Visión”.
El CESE señalan a las estructuras familiares, a las pequeñas y medianas empresas (PYME) y a las actividades colectivas como prioritarias en la futura política de Desarrollo Rural.
A su vez, destaca el papel del Observatorio Europeo del Desarrollo Rural como entidad creada para recopila y difundir los datos relacionados con las zonas rurales de la UE. Datos que luego han de servir para desarrollar políticas rurales concretas y para evaluar su impacto en diversos campos políticos (lo que se denomina “Rural Proofing”), así como para realizar un seguimiento de los avances en el Plan de Acción Rural y en el Pacto Rural.
El CESE puntualiza que es necesario un refuerzo en los fondos de la UE destinados al Desarrollo Rural y medidas de simplificación para facilitar el acceso a éstos y, además, hace hincapié en el protagonismo de las entidades locales y regionales para apoyar a los agentes rurales como facilitadores de creación de redes en el ámbito local. De ahí que reclame reforzar las iniciativas conjuntas.
Por último, el CESE considera necesario que se comunique más y mejor la “Visión a largo plazo a las áreas rurales”.
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