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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

6 DE febrero DE 2023

Récord de gasto en la cesta de la compra alimentaria...¿récord de beneficios?

Ricardo Migueláñez. @Rmiguelanez

El reciente informe de la consultora NielsenIQ sobre “Tendencias del Consumidor 2022” fue bastante elocuente sobre cómo ha afectado el proceso inflacionario de los precios (en este caso, nos referimos solo a los de los alimentos y bebidas) en la demanda de consumo y en la estrategia y en los ingresos de las cadenas de la distribución comercial.

Según la firma, “aunque se venía de dos años anómalos por la pandemia, el pasado 2022 fue convulso e inédito para el gran consumo, que arrastraba ya las tensiones producidas a finales de 2021, con la subida de costes y las dificultades en la cadena de suministro, y que la irrupción del conflicto bélico en Ucrania ha agravado enormemente, llevándonos a una inflación global nunca vista.”

La mayoría de los titulares de los distintos medios generalistas y especializados del sector se detuvieron a destacar la cifra récord de gasto en la cesta de la compra que, por vez primera, superó los cien mil millones de euros, estimándose en 105.000 millones de euros en el pasado año, con un aumento del 9,1% sobre el anterior debido más que al volumen consumido, que resistió bajando un leve 0,7% ( -0,1% en los envasados), al incremento de los precios unitarios de los diferentes productos, que subieron prácticamente casi un 10% en promedio anual.

Este récord era, no obstante, bastante predecible, como consecuencia de la “inflación sin precedentes” en el conjunto de bienes básicos, sobre todo los de alimentos y bebidas con la mayor subida de los precios de consumo (PVP) al menos en lo que llevamos de siglo, tras los incrementos de precios de los costes de producción (contracción de la oferta, subida de precios de la energía y los combustibles…), transformación y logística por la salida de la pandemia de Covid-19 primero y por la invasión rusa de Ucrania después.

Según el informe, la alimentación envasada, las bebidas, los productos refrigerados y congelados vinieron a compensar la caída de la demanda de los productos frescos, que bajaron un 2,5% en volumen, pero con un aumento de su precio del 10,3% en 2022, principalmente las frutas y hortalizas y el pescado, que recortaron sus ventas un 5,5%, un 3% y un 9,1%, respectivamente, mientras que la carne bajó un 0,9%, en una tendencia de consumo que debería verse como bastante preocupante desde el punto de vista de la salud y la nutrición.

En cambio, el consumo de pan creció un 6,2%, pese a que su PVP subió de media un 9,4%; el de los huevos también vio crecer su demanda un 2,5%, pese a encarecerse un 26,6%.

Como apuntó el especialista de NielsenIQ, Ignacio Biedma, “se ha apreciado un cierto trasvase del producto fresco al envasado, sobre todo hacia refrigerados, congelados y conservas en frutas y pescados.”

Este récord de gasto suscitó también la reacción de algunos partidos políticos que, o bien insisten en que deberían imponerse precios máximos a una cesta de alimentos básicos, o bien gravarse adicionalmente las ganancias de la gran distribución.

En cambio, la decisión adoptada por el Gobierno de rebajar el IVA de algunos alimentos de primera necesidad, dejando a otros, que también son necesarios o esenciales en la dieta, sin dicha rebaja, como las carnes y los pescados (o los yogures en el caso de los lácteos), aunque positiva y que, según el propio Ejecutivo, se está por lo general cumpliendo, no creemos que sirva para que los consumidores se ahorren mucho en la cesta de la compra.

En otros términos: a la rebaja impositiva en el PVP de algunos productos (diluida en algunos casos por el alza precios en origen ante la escasez de oferta, como en el aceite de oliva o de algunas frutas), le ha seguido el aumento de precios de otros alimentos no rebajados.

Habrá que ver qué nos dice el Índice de Precios de Consumo (IPC) de enero, pero más bien se tendrá que esperar a la evolución de febrero y marzo para saber si se instala una tendencia inflacionista mucho más moderada que hasta ahora o sigue estando demasiado alta.

Entorno complejo y difícil

Como se tendrán también que conocer los resultados de las grandes cadenas de distribución ante este incremento considerable del gasto por parte de los consumidores y, por tanto, de sus ingresos. Pero, sobre todo, constatar cómo han evolucionado los márgenes de rentabilidad de estos grupos empresariales que, como los demás, han tenido que soportar un importante aumento de los costes de gestión de su negocio. Costes que pueden haber trasladado en todo o en parte a los PVP de sus productos.

Para Patricia Daimiel, directora general de NielsenIQ para el Sur de Europa, “estamos en un entorno complejo y difícil de explicar. Los altos niveles de inflación no parten de España, sino de los efectos derivados del conflicto de Ucrania. En tales circunstancias, que se registre un récord de gasto en la cesta de la compra, no significa, de forma automática, que las empresas estén ganando más dinero. Habrá que esperar a conocer los resultados anuales en las próximas semanas.”

Está claro que la actual situación inflacionista ha tenido y está teniendo un impacto bastante relevante en el gran consumo, según indica el estudio de la firma. Los consumidores han tomado mayor conciencia y 7 de cada 10 compradores se muestran sensibles al precio, con un 23% que declaró conocer el PVP de la mayoría de los productos que compran y otro 48% que afirmó conocer no solo esos precios, sino que, además, darse cuenta de cuándo cambian.

Tal situación afectó y sigue afectando a su comportamiento como consumidores (cambio de marcas para ahorrar, comprar productos con marca de la distribución, incrementar la frecuencia de visitas (+6% en España), adquirir los productos más baratos de la cesta habitual, dejar de comprar algunos productos, aprovechar más las promociones, etc.).

La MDD crece

Una de las principales consecuencias, como ha sucedido también en el resto de Europa, ha sido el aumento de la marca “blanca” o del distribuidor (MDD) en 2022, cuyo peso en la cesta de la compra en súper e hipermercados creció el pasado año un 16% respecto al anterior, situándose en una media del 46%, frente al 42% de 2020.

Suiza es el mercado en el que la MDD tiene mayor peso, con un 52% del total), seguido de España, que ha escalado varias posiciones con la crisis actual; Países Bajos (45%), Reino Unido (43%), Alemania (40%), Portugal (39%) y Bélgica (38%).

El crecimiento de las MDD ha coincidido con una menor iniciativa promocional por parte de los operadores, aunque no se ve que exista una relación directa. “La MDD sigue creciendo, la coyuntura ayuda a que se mantengan esos crecimientos y eso es algo que se ha dado en todas las crisis y en todos los países, y que responde más a un comportamiento de los consumidores que a un empuje de los propios distribuidores”, según Daimiel.

Otro de los resultados es que el canal online consolida la ganancia de clientes y de ventas, que experimentó ya durante la pandemia de Covid, pese a que su crecimiento ha sido inferior al de las ventas del canal físico en 2022 y a que representa apenas el 2,5% de las ventas totales, una décima menos que en 2021. Para los expertos de la consultora, es previsible que la evolución del canal online mejore en cuanto lo haga también la actual situación económica.

Los supermercados menores de 300 metros se anotaron 156 nuevos establecimientos más que en 2022, mientras que los súper grandes, de entre 800 y 2.499 m2 sumaron 102 establecimientos más que en el año anterior.

Por otro lado, la innovación en los productos sigue siendo importante para muchos compradores, a quienes les gusta experimentar con cosas nuevas y probar nuevos productos y marcas que no sean los habituales, aunque de forma limitada.

Para Daimiel, “el mercado de gran consumo seguirá mostrando su fortaleza habitual y serán otras partidas de gasto las que puedan sufrir en mayor medida los efectos de la incertidumbre financiera y laboral.”

La responsable de NielsenIQ en el Sur de España tiene claro que “la industria de gran consumo continuará con su extraordinario dinamismo, con el ritmo de apertura de nuevos establecimientos, la densidad de puntos de venta y el elevado número de operadores, que son la mejor garantía de la fortaleza y la competitividad de este sector.”

Cuota de mercado

En el Panel de Hogares de NielsenIQ, con relación a los operadores, la enseña Mercadona consolidó su liderazgo aún más en 2022, ganando un 0,5% de cuota, hasta el 27,4% del gasto total de los hogares, seguido de lejos de Carrefour que asciende 0,4 puntos, hasta el 7,6%, y LIDL, con un 6,1% tras subir en 0,2 puntos.

Estos tres operadores “controlan” la cesta de la compra del 41,1% de los hogares, mientras que poco menos del 60% restante se distribuyen principalmente entre cinco cadenas más y los supermercados regionales integrados en IFA (9,9%) y Euromadi (5,7%).

En cuarto lugar, se sitúa DIA, con una cuota del 5,3%, tras perder 0,2 puntos, por delante de Eroski, que con un 4,4% de cuota, perdió el mismo porcentaje en 2022.

La enseña Consum escaló 0,1 puntos y logró una cuota del 3,6%, lo mismo que bajó Alcampo, que se situó justo por detrás con un 2,9% de cuota, mientras que El Corte Inglés perdió 0,2 puntos y quedó con un 1,9% del total.

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