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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

31 DE marzo DE 2022

REPowerEU. El sector agroalimentario productor de energía renovable

Ricardo Migueláñez. @Rmiguelanez

Parece que se ha olvidado un poco al sector agrario y agroalimentario, y al medio rural, como productores de energías renovables, que no son suficientemente valoradas a nivel institucional, como se desprende de la reciente Comunicación “REPowerEU: Acción europea conjunta por una energía más asequible, segura y sostenible” de la Comisión Europea, en su reacción a los problemas que estamos teniendo en este ámbito, tras la invasión de Ucrania por el ejército de Putin, e incluso ya mucho antes de que sucediera desgraciadamente la misma.

En los últimos meses, como reconoce Bruselas, Europa ha soportado unos precios de la energía elevados y volátiles. Tras el ataque militar, sin precedentes, perpetrado por Rusia contra Ucrania la preocupación por la seguridad del suministro ha agravado la situación y elevado los precios a niveles muy preocupantes.

La UE importa de Rusia el 40% del gas, el 27% del petróleo y el 46% del carbón que utiliza y la intención es reducir de manera drástica -en dos tercios del total actual- de aquí a antes de 2030 esa fuerte dependencia de los combustibles fósiles de ese país, bien reemplazándolos por otros orígenes alternativos -ahí la disposición de EE.UU. de proveer de hasta un 60% de las necesidades de la UE de gas natural licuado (GNL)-, pero sobre todo mediante la producción propia de más energía renovable para llegar al objetivo “ambicioso” de que un 40% proceda de fuentes no fósiles y menos contaminantes.

Sin embargo, el sector agrario y forestal comunitario de la UE, muy partidario de reducir esa dependencia mediante fuentes alternativas renovables, considera que la CE en su comunicación se centra casi exclusivamente en la producción de biogás y de biometano, olvidándose de otras formas de bioenergía, como los biocombustibles y la bioenergía sólida, así como en la energía eólica y solar para la producción de electricidad.

Para estos sectores, “aplicar un planteamiento uniforme al “mix” energético de la UE constituiría un error estratégico, dado que hoy por hoy los combustibles elaborados a partir de biomasa dan solución a muchos sectores que serían difíciles de electrificar”.

En su Comunicación, la CE pretende duplicar el objetivo de producción de biometano para alcanzar los 35.000 millones de metros cúbicos (bcm) para 2030, frente a los solo 3.000 millones que produce en la actualidad y los 17.000 millones que era el objetivo inicial para ese año, mediante el uso de fuentes de biomasa sostenibles, como los desechos y los residuos agrícolas.

Además, la digestión anaeróbica permite también producir más fertilizantes orgánicos a partir de los digestatos para la práctica agrícola, de acuerdo con las previsiones del Pacto Verde Europeo.

Para multiplicar prácticamente por más de 10 la producción en tan pocos años será necesario ser extremadamente ambiciosos y movilizar una cantidad ingente de materia prima de biomasa sostenible y certificada, procedente principalmente de los residuos agroalimentarios, así como construir miles de unidades nuevas.

Con el fin de acercarse a ese objetivo tan ambicioso, la CE ha decidido acortar los procedimientos de concesión de permisos administrativos para la presentación y realización de nuevos proyectos de energías renovables, que incluye también la energía solar, eólica, y otras, e introduciendo mejoras de la infraestructura de la red, lo que contribuirá también a su impulso.

En concreto, en el próximo mes de mayo, Bruselas tiene previsto publicar una recomendación sobre la concesión rápida de permisos para los proyectos de energía renovable y flexibilizará al máximo la legislación, eliminando todos los obstáculos que aún existan al respecto.

El sector agrario comunitario recalca que, “muy a menudo, los titulares de proyectos de fuentes de energía renovables (FER) de origen agrícola se enfrentan a trámites burocráticos que resultan más intolerables en las condiciones actuales.

Biomasa, principal renovable

El presidente del Grupo de Trabajo “Bionergía” del COPA-Cogeca, Alexander Bachler, señalaba en un reciente artículo de opinión que “los medios de comunicación suelen concentrar su atención en la energía eólica o solar, por lo que pocas personas conocen un hecho fundamental: que la biomasa es, hoy en día, la principal fuente de energía renovable en la UE (representa en sus diversas formas el 60% del consumo total de este tipo de energía y más del 20% del consumo energético total de la UE), ya se trate de biocarburantes para el transporte por carretera, de biogás para generar calefacción o electricidad, o de dendroenergía a partir de pellets o virutas de madera. Frente a esto, para la producción de energía eléctrica solo se utiliza en la actualidad aproximadamente un 35% de fuentes de energía renovables en la UE, con lo que el margen es aún bastante amplio.

En los últimos veinte años, afirmó Bachler, los biocombustibles sostenibles derivados de cultivos agrícolas han ayudado a reducir de manera efectiva las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el transporte por carretera y, hoy en día, los carburantes a partir de biomasa abastecen a muchos sectores que resultarían difíciles de electrificar. Por ejemplo, para la comunidad agrícola, la idea de los tractores eléctricos está todavía a años luz de hacerse realidad.

Hay que recordar que la Comisión Europea preveía ya que para alcanzar el objetivo de reducción de emisiones de GEI en un 55% hasta el año 2030 permitirá reducir el consumo de gas natural en la UE en un 30% (equivalente a 100.000 millones de metros cúbicos). Si se incluyen las medidas del plan REPowerEU, se añadirían algo más de 25.000 millones de metros cúbicos de disminución adicional cada año. El gas natural importado por la UE de Rusia fue de 155.000 millones de metros cúbicos en 2021.

Otros sectores productores de energía renovable, como la industria productora de etanol (ePure), expresaron también sus quejas en un sentido similar por la falta de referencia en la Comunicación de la Comisión Europea a otras formas de bioenergía, como los biocarburantes y la bioenergía sólida. Para ePure, “cuando la UE busca incrementar su independencia energética e intensifica sus ambiciones en materia de lucha contra el cambio climático, no debería ignorar el potencial del etanol renovable europeo”, recordando que “por cada tonelada de etanol renovable producido en la UE hay también una tonelada de alimentos para animales de alto valor metabólico, sin transgénicos, que contribuye a la seguridad alimentaria al reducir la necesidad de importaciones.”

Otra importante industria, como la azucarera (con capacidad también para producir etanol), incidió también en que no se pongan nuevos obstáculos al uso por parte de la industria molturadora del biogás producir a partir de residuos de la remolacha. Según el Comité Europeo de Fabricantes de Azúcar, los planes estratégicos nacionales de la PAC 2023-27 deberían permitir que se financiase a las industrias azucareras para producir y puedan auto-utilizar su propio biogás en el marco de la transición energética europea.

Problema y solución

Como ya sucedió con la crisis de la pandemia de Covid-19, el sector agrario y agroalimentario, además de constituir parte de la solución a los problemas energéticos (más tras la invasión rusa en Ucrania) de la UE, también es, como consumidor y usuario, víctima de los mismos. La agricultura, la ganadería, la horticultura de invernadero…etc., son también de los subsectores que se están viendo más afectados por los actuales incrementos desorbitados de precios de la energía, puesto que no tienen nada fácil trasladar ni siquiera parte de esos aumentos luego a la venta de sus productos en el mercado.

Por eso, también deben ser apoyados con desgravaciones fiscales o con ayudas directas, estatales o comunitarias, para poder afrontar las perturbaciones provocadas por la guerra en Ucrania en un contexto de aumentos inusitados de sus costes de producción, que afectan a la energía, al gasóleo, los fertilizantes y los piensos.

En el caso de los fertilizantes (con la urea y los nitrogenados directamente relacionados con el precio internacional del gas natural, y los fosfatos y potásicos con las importaciones de Bielorrusia y Rusia), los precios en el mercado europeo llevan prácticamente un año en niveles históricos, muy por encima de los 600 euros/tonelada para el más utilizado, sin que por ahora se hayan adoptado por parte de la CE medidas políticas efectivas a nivel europeo, que está esperando el sector productor agrícola comunitario.

Para afrontar la escalada de precios de la energía, la CE tiene intención de autorizar a los Estados miembros a que apliquen, con carácter excepcional, medidas fiscales destinadas a redistribuir entre los consumidores una parte de los beneficios que obtienen ciertos productores de electricidad, y calcula que de esta manera se podrían obtener hasta 200.000 millones de euros en 2022. Pero, aunque lo autorice, no se ve que sea difícil de aplicar según en qué países, como el nuestro, cuyo margen presupuestario (sobre la recaudación de impuestos) es mucho más limitado que en otros, como por ejemplo Alemania.

Lo mismo puede decirse del hecho de que la CE permita incrementar las ayudas de Estado para aliviar a corto plazo la factura de las empresas, agricultores, ganaderos o pescadores afectados por la fuerte subida del precio de la energía, así como para ayudar a la inversión en energías renovables. Aunque Bruselas, eleve la cuantía máxima de las ayudas que puede conceder cada Estado, el problema está luego en el margen que cada país tiene para poder concederlas bien a través de apoyos directos (subvenciones) o mediante créditos o préstamos bonificables para una financiación más asequible y barata que la existente en el mercado.

En suma, las intenciones de la CE en su Comunicación REPowerEU son consideradas positivas, pero, una vez más, se quedan algo cortas (más aún tras la invasión rusa en Ucrania) con relación a las ambiciones perseguidas para una mayor implantación de las energías renovables y reducir la dependencia de las energías fósiles de aquí a 2030.

Además, no contempla aprovechar todo el potencial con el que cuenta el sector agrario, agroalimentario y rural para la producción de energías alternativas, sobre todo las relacionadas con la biomasa sólida y los biocarburantes (bioetanol y biodiésel), que contribuyen también tanto a la producción de fertilizantes orgánicos, como a la de alimentos para el ganado, así como a reducir las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera.

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