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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

23 DE junio DE 2022

Saborear Cataluña. Es una delicia

Ángel Marqués Ávila. Periodista

Una de las cocina más ricas, diversas y completas de todo el territorio nacional, está ubicada en Cataluña, después de siglos de evolución, de la transferencia de conocimientos culinarios de una generación a otra y de la influencia de los pueblos que por esta comunidad autónoma han desfilado a lo largo de la historia. Es una cocina de Mediterráneo con distintivo propio, y con un ADN, que ha sido su carta de presentación a lo largo de los años.

En las últimas décadas la cocina catalana ha sufrido un empuje espectacular al unirse tradición con modernidad. Nuevas generaciones de chefs que han sido auténticos embajadores a todos los niveles nacionales e internaciones de esta cocina  considerada una de las mejores del mundo.

Cataluña es un territorio de unos 32 000 km 2, con más de 500 kilómetros de costa mediterránea que alterna con diferentes paisajes de norte a sur, y que culmina en el delta del Ebro. También el interior es un territorio de cultivos diversos y ganadería, con una tradición muy vinculada a estos productos.

Esta diversidad de paisajes da como resultado una gran diversidad de ingredientes: pescados y mariscos excelentes, frutas, verduras y hortalizas exquisitas, carnes de primera calidad y aguas de boca que merecen el reconocimiento internacional. Además de todos estos productos, existe una verdadera tradición cocinera catalana, con protagonistas remarcables, famosos ya desde época medieval. En los últimos años del s. XX los cocineros catalanes, dando valor añadido a las materias primas, consiguieron el reconocimiento en todo el mundo. Los hermanos Roca, Ferran Adrià o Carme Ruscalleda son nombres grabados a fuego en el universo de la alta gastronomía.

Recorrer Cataluña es un deleite, pues en esta Comunidad autónoma, tienes rutas para pasear mientras conoces su cara más gastronómica. Desde la época de los primeros asentamientos griegos y romanos, Cataluña ha sentido fascinación por la gastronomía. Ha cuidado de la materia prima y de la manera de cocinarla para obtener los mejores resultados. Es un elemento fundamental de la cultura catalana y eso ayuda a que la carta de rutas gastronómicas sea muy variada: algunas te abren las puertas de la cultura de la tapa, de la gastronomía tradicional, de vanguardia o del universo que esconden los mercados, y con otras podrás visitar museos gastronómicos.

DE TAPAS

Las tapas constituyen, sin lugar a dudas, una parte indispensable de la identidad culinaria de España y también de Cataluña y de hecho, si estas por la ciudad condal  no tienes que perderte sus buenas tapas como las bombas, bravas, ensaladilla, pero también otras especialidades  como hamburguesas de primer nivel, o bocadillos, acompañadas de cava o vermut o Vino o cerveza.

Un bar que no hay que dejar de visitar es "El Plata", probar el pescado azul frito, la ensalada de tomate, cebolla y aceitunas y el pincho de morcilla. Empezaron a freír pescado en 1945, o sea que son unos grandes especialistas. Buen trato, buena comida y buen vino.

Otro lugar que hay que apuntar en la agenda es " Quimet y Quimet",  en esta taberna del 1914 –son la cuarta generación– tienen cerveza propia, sirven un excelente vermut de grifo y ofrecen una amplia variedad de vinos, para maridar con un montadito de salmón, yogur y miel trufada, su gran clásico, o los más vendidos, los de alcachofa, cremoso Brillante-Savarin y tomate confitado.

Si nos acercamos a la zona de la Barceloneta, "La Cova Fumada", es un sitio muy digno, lo lleva la tercera generación de un establecimiento donde hace 61 años su abuela, María Pla, inventó la famosa bomba de la Barceloneta, mezcla magistral de patata y carne con salsa picante y alioli. Liviana, no molesta. También es muy recomendable la tapa de garbanzos con calamares, el capipota (tripa cocida de ternera, con morro,  muy parecido a los callos a la madrileña), y las sardinas... Se compartes mesa con desconocidos y hay buen ambiente, como en las mejores tabernas.

PLATOS OBLIGADOS

Cuando llega el calor, buscamos platos refrescantes y ligeros. Si te encuentras por la zona del Garraf y el Penedés hay que probar el "xató", en las localidades de  Vilanova y Sitges, se trata de una ensalada de  escarola acompañada de aceitunas, bacalao y, sobre todo, la famosa salsa romesco, hecha a base de tomate, ajo, aceite de oliva y frutos secos. Es una especie de mezcolanza, muy sabrosa y potente, que es casi un fijo en estas zonas y que lo han convertido en uno de os platos más típicos de Cataluña.

Esta vez viajamos hasta la zona de los Pirineos y Pre-Pirineos, donde aparece de nuevo uno de los platos más populares de Cataluña, el "trinxat". Este plato ya es un principal, hecho a base de col, patata, puerro, ajo y bacón.

La "coca de recapte" es uno de los platos más famosos en las provincias de Lleida y algunas partes de Tarragona y, aunque con estilos diferentes, ambas gustan mucho a los comensales.

Es una especie de pizza, con una masa muy fina y pasada por el horno. Aunque las hay de muchísimos tipos, las más famosas son las de verduras asadas y están riquísimas.

Tradicionalmente esta coca se preparaba en el horno de pan del pueblo, ya que no todo el mundo disponía de horno en su casa. Lo que hacía el encargado del horno del pueblo era pasar puerta a puerta por las casas para recoger los productos que cada uno quisiera aportar, una especie de colecta (en catalán es recapte, y de ahí su nombre) de alimentos con las que el panadero hacía las cocas que luego repartía entre los habitantes.

Si piensas, por ejemplo, en visitar el famoso Monasterio de Poblet, muy cerca encontrarás varios sitios dónde preparan este plato de manera correcta.

"El empedrat" es una de las opciones estivales más celebradas, se trata de  una ensalada que se elabora mezclando judías blancas con bacalao, al que se le suele añadir tomate, pimiento rojo y verde, aceitunas y cebolla, todo ello aliñado con un buen aceite de oliva y un chorrito de vinagre. Este plato se come prácticamente en toda Cataluña y es ideal para el verano, un plato fresquito para aliviar el calor.

PESCADO Y MARISCO

Para aquellos que les guste el arroz, no deben dejar pasar la oportunidad de acercarse a la zona del Delta del Ebro para disfrutar del mejor arroz y marisco de este lugar privilegiado en la provincia de Tarragona, cocinado por el Colectivo de Cocina de la Ràpita – Delta de l’Ebre.

Saborear unas gambas de Palamós es una delicia que no hay que perderse si uno se acerca  a la Costa Brava, en el que hay algo mejor: pescarlas tú mismo y degustarlas en el barco. El ambiente impregnado del aroma de mar que respiras potencia el sabor de las gambas. En ningún otro lugar volverás a sentir esa explosión de aromas marinos en el paladar.
¿Te han gustado las gambas y quieres saber más sobre el crustáceo y sobre los sistemas de pesca? Muy fácil. Acércate al Museu de la Pesca de Palamós. La exposición permanente y las actividades que organizan, te ayudarán a profundizar tus conocimientos sobre el mundo marinero de la Costa Brava.

Pero no sólo vas a comer gambas. Cataluña te propone una variedad de experiencias gastronómicas extensa. Puedes descubrir los orígenes del aceite, ingrediente fundamental de la cocina tradicional catalana, participando en la recogida de la aceituna; ponerte el delantal y preparar algún plato típico catalán en las aulas de cocina que hay por todo el territorio; degustar los embutidos de Vic en el obrador o viajar al pasado de la gastronomía catalana, para desvelar los secretos de la cocina del antiguo imperio romano elaborando tu mismo una receta milenaria. La cata final es casi obligatoria.

La ventaja es que en cualquier rincón de Cataluña, tienes garantizada una experiencia gastronómica.

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