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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

23 DE diciembre DE 2019

Una Navidad sin desperdicios

Aproximadamente 1.300 millones de toneladas de alimentos aptos para el consumo humano se tiran cada año en el mundo, según datos de la FAO (Food and Agriculture Organitzation). Si hablamos de cifras, el coste de comida desperdiciada alcanza los 728 billones de euros al año.

El aumento previsto de la población de 7.000 a 9.000 millones de habitantes hasta 2050 requerirá un incremento mínimo del 70% del abastecimiento de alimentos. Lo que se traduce en que una cuarta parte de las pérdidas y el desperdicio de alimentos permitirían alimentar a 870 millones de personas. Sólo en Europa, las pérdidas y desperdicio permitirían alimentar a 200 millones de personas.

España se sitúa en el sexto lugar con 7,7 millones de toneladas de comida que se desperdicia, siendo el sexto país de la Comunidad Europea. De este desperdicio, el 40% de toda la comida que se tira a la basura proviene del consumo en el hogar, llegando a tirar hasta 76kg de comida al año.

“La gran cantidad de alimentos que acaban en la basura constituyen un grave problema medioambiental puesto que suponen un son 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero", afirma Ana Palencia, Directora de Comunicación y Sostenibilidad de Unilever España. "Debemos ser conscientes que 1.000 millones de personas en el mundo se acuestan sin haber comido, mientras que se tiran más de 7,7 millones de toneladas de alimentos, una cifra que se incrementa considerablemente en las fechas navideñas".

Pero entonces, ¿qué podemos hacer nosotros? Para poder reducir sustancialmente este desperdicio, Unilever lanzó la ‘Guía Práctica para Reducir los Desperdicios Alimentarios’. "Estamos ante un problema cada vez mayor, por lo que es indispensable la colaboración conjunta entre el sector público y el privado. En este sentido, desde Unilever contamos con la ‘Guía Práctica para Reducir los Desperdicios Alimentarios’ avalada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación bajo la estrategia ‘Más alimento, menos desperdicio’ a la vez que estamos estrechando alianzas con start ups como Too Good To Go, con la que estamos diseñando campañas de concienciación", explica Ana.

La Guía está estructurada en tres principales apartados que corresponden a momentos en los que tenemos oportunidad de ser más eficientes y, en consecuencia, de reducir la cantidad de residuos generados al cocinar en nuestras casas o ser conscientes de la comida que pedimos fuera de nuestros hogares: antes de cocinar (planificar), durante la elaboración de los platos (cocinar) y en la reutilización de los desperdicios alimentarios (reciclar/reutilizar). Estos tres pasos incluyen diferentes oportunidades de mejora y reducción de mermas como son planificar la compra, almacenar los alimentos, ajustar la cantidad de ingredientes, reutilizar las sobras y reciclar en casa.

Algunos puntos que aparecen en la Guía son:

1.- Planificar

·         Organizar la compra y planificar el menú semanal permite ahorrar, tener una dieta más variada, gestionar el gasto económico de forma eficiente y evitar generar mayor desperdicio alimentario.  Además, programar un menú semanal ayuda a conocer con mayor precisión cuáles son los productos que se necesitan, en qué cantidades, revisar qué productos tienes en casa y en la despensa, en la nevera o en el congelador para poder aprovecharlos y cuáles deberás comprar según las necesidades.

 ·         Distinguir entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente. Se tiende a desechar el producto si al ver que la fecha impresa en el producto supera el plazo de consumo. La diferencia entre ambos conceptos es que la fecha de caducidad es aquella que indica la fecha a partir de la cual el producto no se debe ingerir, ya que no es adecuado para el consumo. En cambio, la fecha de consumo preferente hace referencia al tiempo en el cual el producto sin abrir mantiene sus propiedades en condiciones adecuadas de conservación. Pasada esta fecha, la calidad del producto puede disminuir, pero en ningún caso conlleva problemas para la salud.

2.- Cocinar

Cocinar de más está bien si lo hacemos con la intención de congelar o mantener en el frigorífico las sobras y tener disponibilidad del plato preparado para los próximos días o semanas, pero hacerlo sin control o sin un propósito específico puede llevarnos a desperdiciar comida y, además, comer más de lo que nuestro cuerpo necesita favoreciendo el aumento de peso.

Los responsables de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas consideran que una alimentación saludable tiene que incorporar el factor ambiental para garantizar su acceso a toda la población presente y futura, además del componente de justicia social para un reparto equitativo de los recursos.

En este sentido, una alimentación saludable como la mediterránea también beneficia al medio ambiente. Así lo asegura un informe del Barilla Centre for Food & Nutrition (BCFN), en el que se analiza el impacto de los procesos de fabricación, transporte y distribución de los alimentos. Sus responsables proponen una doble pirámide: a la clásica que señala los alimentos y las proporciones en las que tienen que ingerirse para llevar una alimentación buena para la salud, se le une otra que tiene en cuenta también si es buena para el medio ambiente.

Según la Guía “Abra los ojos ante los desperdicios” editada por Unilever Food Solutions, negocio de alimentación destinado a la restauración, cada año se desperdician 63.000 toneladas de comida en España (datos avalados por la FEHR). Existen, igual que en casa, diversas oportunidades de reducir esta cantidad y algunas de ellas dependen de los clientes. Debemos tener en cuenta que toda la comida que se deja en el plato es desperdicio seguro. Las raciones demasiado grandes terminan en la basura.

3.- Reciclar/Reutilizar

·         En muchas ocasiones, acaban en la basura restos de comida perfectamente aprovechables. Para asegurar que no ponemos en riesgo nuestra salud cuando aprovechamos sobras, es importante mantener una buena higiene en la cocina y seguir los consejos de congelación y consumición apropiados y, sobre todo, nunca volver a congelar las sobras descongeladas.

 ·         Hay que destacar que las fiestas de final de año son una época en la que, debido a la tradición de reunirse en torno a una buena mesa, se produce un exceso de comida. Ello supone un importante riesgo de desperdicio alimentario. Por suerte, en nuestro país contamos con un amplio recetario de excelentes platos navideños que se preparan gracias a las mermas generadas por otras especialidades culinarias de estas fechas. Pueden verse ideas de recetas en la Guía Práctica para Reducir los Desperdicios Alimentarios.

 ·         Además, en la cocina se genera la mayor cantidad de residuos; la gran mayoría procedentes de envases y comida. Es por ello que se hace tan necesario que todos sigamos los pasos para tratar estos residuos y darles el uso y destino adecuados. Empieza por ubicar en el hogar un punto de reciclado estratégico. Debe ser un lugar que todos los integrantes de la familia puedan ver con facilidad. Colocar en este punto 4 recipientes diferentes, uno para cada tipo de desechos, ayudará a darles un segundo uso.

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