19 DE febrero DE 2026
La resistencia a los antimicrobianos (RAM) de bacterias habituales transmitidas por alimentos, como Salmonella y Campylobacter, sigue siendo un problema de salud pública en toda Europa, según el nuevo informe conjunto de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC).
Si bien la resistencia a los antimicrobianos de uso común sigue estando muy extendida en bacterias transmitidas por los alimentos, como Salmonella y Campylobacter, varios países han informado de avances en la reducción de los niveles de resistencia en humanos y en animales destinados a la producción de alimentos.
Dado que estas bacterias transmitidas por los alimentos pueden propagarse de los animales y los alimentos a los humanos, causando infecciones graves que pueden requerir tratamiento antimicrobiano, es fundamental seguir actuando bajo el enfoque "Una sola salud".
La resistencia a los antimicrobianos de las bacterias habituales transmitidas por alimentos sigue siendo elevada.
Una elevada proporción de Campylobacter y Salmonella, tanto en seres humanos como en animales destinados a la producción de alimentos, sigue mostrando resistencia al ciprofloxacino, un importante antimicrobiano utilizado para tratar infecciones graves en seres humanos.
Si bien la resistencia al ciprofloxacino de Salmonella en los animales destinados al consumo humano se ha mantenido constantemente alta, la resistencia en las infecciones por Salmonella en seres humanos ha aumentado en los últimos años.
Esta tendencia es preocupante, ya que la resistencia a la ciprofloxacina limita la eficacia de las opciones de tratamiento disponibles. En el caso de Campylobacter, la resistencia está tan extendida en Europa que la ciprofloxacina ya no se recomienda para el tratamiento de infecciones humanas. Para garantizar su eficacia continua en la medicina humana, se han impuesto restricciones a su uso en animales.
En toda Europa, una alta proporción de Salmonella y Campylobacter, tanto en seres humanos como en animales destinados a la producción de alimentos, también muestra resistencia a antimicrobianos de uso común, como ampicilina, tetraciclinas y sulfonamidas.
Además, la detección de bacterias E. coli productoras de carbapenemasas en animales destinados a la producción de alimentos y en carne en varios países requiere una atención especial.
Los carbapenémicos son antimicrobianos de último recurso para humanos y no están autorizados para su uso en animales destinados a la producción de alimentos.
El número de detecciones notificadas está aumentando y las fuentes de contaminación requieren mayor investigación.
A pesar de la preocupación persistente, existen señales alentadoras
Si bien una alta proporción de Salmonella y Campylobacter presentes en humanos y animales destinados a la producción de alimentos siguen siendo resistentes a los antimicrobianos de uso común, varios países han informado de una disminución de la resistencia a determinados antimicrobianos a lo largo del tiempo, lo que demuestra que las medidas específicas pueden marcar la diferencia.
En el caso de Salmonella, la resistencia de las bacterias presentes en humanos a la ampicilina y las tetraciclinas disminuyó significativamente en los últimos diez años en 19 y 14 países, respectivamente.
También se identificaron tendencias positivas en animales destinados a la producción de alimentos a nivel de la UE, con una disminución de la resistencia a las tetraciclinas en pollos de engorde y a la ampicilina y las tetraciclinas en pavos.
En el caso de Campylobacter, la resistencia a la eritromicina, un tratamiento de primera línea para las infecciones por Campylobacter en humanos, ha disminuido en varios países durante la última década, tanto en humanos como en algunos animales destinados a la producción de alimentos.
Además, la resistencia combinada a antimicrobianos de importancia crítica, es decir, la resistencia a más de uno de estos antimicrobianos simultáneamente, se mantiene generalmente baja en Salmonella, Campylobacter y E. coli.
Por último, las mejoras anteriores se han ralentizado en algunos ámbitos, en particular en el caso de E. coli, cuyos niveles de resistencia a algunas sustancias en las aves de corral se han estabilizado en lugar de seguir disminuyendo. Sin embargo, algunos países lograron reducir la resistencia a los antimicrobianos en los animales destinados al consumo humano, lo que contribuyó a una mejora general en la UE.
Por qué es esencial seguir actuando contra la resistencia a los antimicrobianos
La resistencia a los antimicrobianos nos afecta a todos. Cuando las bacterias se vuelven resistentes a los antimicrobianos, las infecciones son más difíciles de tratar y las opciones de tratamiento se limitan. Los patrones de resistencia varían ampliamente entre países, bacterias y antimicrobianos, lo que refleja las diferencias en el uso de los antimicrobianos, así como en las prácticas agrícolas, las medidas zoosanitarias y las estrategias de prevención de infecciones.
Estos hallazgos resaltan la importancia de un enfoque de "Una sola salud", que reconoce los estrechos vínculos entre la salud humana, la salud animal y la producción de alimentos.
Aunque se han logrado avances en algunos ámbitos, el uso responsable de los antibióticos en todos los sectores, junto con la prevención de infecciones y unas prácticas eficaces en materia de salud animal y seguridad alimentaria, sigue siendo esencial para frenar la aparición y propagación de bacterias resistentes a los antibióticos y proteger la salud pública en toda Europa.
Enlaces a los documentos científicos:
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