3 DE septiembre DE 2026
Ignacio Fernández de Mesa Expresidente de Asaja Córdoba
Durante 24 años tuve el honor de presidir Asaja Córdoba. Cuando llegué, en el año 2000, la organización atravesaba enormes dificultades. Con esfuerzo y, sobre todo, gracias a que formamos un gran equipo, conseguimos convertirla en una entidad fuerte, respetada, presente en los grandes foros y al servicio de agricultores y ganaderos.
Por eso me resulta doloroso contemplar lo que está ocurriendo. Y debo empezar por reconocer que abrir paso a Fernando Adell para que me sucediera después de muchos años a mi lado fue un gran error.
Creí en su palabra cuando aseguró que mantendría una línea de continuidad y consenso. Pedí apoyos para él y animé a la mayoría de miembros de la Junta Directiva a acompañarlo. Me equivoqué. Nos equivocamos todos los que confiamos en él.
La realidad vista ahora es que nos engañó a todos. Lo que más me duele no es haber errado en una persona, sino comprobar cómo ésta, en tan poco tiempo, ha roto buena parte de lo construido durante décadas.
Donde había consenso, hoy hay enfrentamiento. Donde había diálogo, hay desprecios hacia quienes discrepan. Donde había respeto por el trabajo realizado, hay un empeño en desacreditar ese legado. Y donde Asaja Córdoba tenía una voz firme y reconocible, hoy veo una organización cada vez más ausente y desprestigiada.
Hay episodios que duelen especialmente. En la última Asamblea se impidió la entrada a socios que acudían con poderes. Entre ellos estaba mi propia hija, con un poder notarial de representación, porque yo me encontraba convaleciente. Después de tantos años dedicados a esta casa, ver a mi hija en la puerta sin poder entrar a la Asamblea de Asaja es una imagen que nunca pensé vivir.
Pérdida de pulso reivinicativo
Me preocupa también la pérdida de pulso reivindicativo. La reconocida afinidad de Fernando Adell con el ministro Luis Planas, con el que se reunió, al menos una vez que se sepa, sin haber informado jamás a la Junta Directiva de lo que hablaron y, al que después de esa reunión, curiosamente, nunca critica haga lo que haga, quedó patente cuando Adell decidió revocar unilateralmente el acuerdo unánime de la Junta Directiva que había declarado persona 'non grata' al titular de Agricultura. Y lo hizo sin siquiera tratar ni informar a la Junta Directiva de ello.
Con Fernando Adell, Asaja Córdoba ha dejado de ser crítico con las graves decisiones y gestiones del Gobierno central ante los problemas de campo. Ni siquiera informa de ello a la Junta Directiva.
Una organización agraria debe defender a sus socios con la misma firmeza gobierne quien gobierne y sin tener en cuenta los intereses personales de sus máximos directivos.
Otra de mis mayores tristezas es ver lo que ocurre con la plantilla. Durante 25 años forjamos un equipo profesional, comprometido y conocedor del campo cordobés. Era una familia. Hoy aparece dividido, castigado y sometido a una tensión que nunca debió existir.
Ha habido salidas y despidos de trabajadores honrados con muchos años de servicio. Convertir a los empleados en víctimas de su pésima gestión causa un daño grave a la organización y demuestra el talante de quien la dirige actualmente.
Llegados a este punto, hay que apelar al sentido común. Asaja Córdoba no puede vivir instalada permanentemente en el conflicto, los requerimientos notariales, los tribunales y las juntas imposibles a las que nos ha llevado Adell con su forma de actuar.
Asaja necesita recuperar el diálogo, el respeto y la normalidad institucional. Y hay una reflexión inevitable. No puede ser que estén equivocados cientos de asociados que han pedido explicaciones sin recibir respuesta alguna; miembros de la Junta Directiva y del Comité Ejecutivo que han discrepado o dimitido; quienes han pedido una Asamblea extraordinaria; y también la propia Junta de Andalucía al advertir de la grave situación institucional de la entidad, mientras el único que está en posesión de la verdad es el señor Adell. Y con muchos asuntos ya en los tribunales de justicia.
Transparencia en la gestión y responsabilidad
Y otra reflexión también inevitable. Es inexplicable cómo dos personas, junto a Fernando Adell, que ocupan dos puestos destacados en una entidad financiera con la que estrechamente colaborábamos, difaman en privado, cobarde y mentirosamente, a los que gestionábamos en mi presidencia y hablan de haber hecho “cosas raras” con los dineros de Asaja, a pesar de que se realizaban duras auditorías anuales externas que siempre reconocían la limpieza y transparencia ejemplar en la gestión. Cuentas que eran firmadas, por cierto, por Fernando Adell como vicepresidente y por su actual tesorero, que era secretario de actas bajo mi presidencia.
Lo que ocurre en Asaja Córdoba tiene un responsable político y orgánico principal: su presidente, Fernando Adell. Asumir una responsabilidad y respetar los acuerdos de la Junta Directiva y de la Asamblea no es una humillación.
Es el mayor servicio que se puede prestar a una institución si se la quiere y si se respeta a sus estatutos, a sus socios y a sus empleados. Todavía estamos a tiempo.
Quiero creer que, antes de que lo hagan los tribunales, pueda imponerse la sensatez, y convoque un nuevo proceso electoral de forman inmediata para devolver a los socios la palabra.
Asaja Córdoba es mucho más que cualquiera de nosotros. Así lo ha sido durante mis 24 años como presidente. Y lo acabará volviendo a ser caiga quien caiga. Quienes queremos a esta organización no buscamos destruirla. Queremos recuperarla.
Foto 2: Ignacio Fernández de Mesa relevado por Fernando Adell en la presidencia de ASAJA Córdoba
Qcom-es © 2026 | Todos los derechos reservados