11 DE septiembre DE 2026
Los precios del cereal han subido en torno a un 12% desde julio por la inestabilidad geopolítica, la sequía en Europa y la evolución de las producciones mundiales, pero ASAJA advierte de que no es una base fiable: el sector necesita estabilidad y, en un año de cosecha normal, precios por encima de los 300€/t para ser rentable.
Con el trigo en torno a 230 euros por tonelada y la cebada alrededor de los 220, el cereal sigue entre un 30% y un 40% por debajo de los 300 euros que marcan la rentabilidad en un año normal.
Esta organización agraria advierte de que la subida que registran las cotizaciones del cereal en las lonjas desde principios de julio no es, en sí misma, una buena noticia para el agricultor.
Responde sobre todo a la inestabilidad geopolítica, y un mercado que se mueve a golpe de conflictos no da al sector la certidumbre que necesita para planificar sus siembras, sus inversiones y sus costes.
Una subida coyuntural
Detrás del alza están los conflictos que dificultan las exportaciones de Rusia y Ucrania, la sequía en Europa —la Comisión Europea prevé 262,8 millones de toneladas de cereal en la UE, un 9,3% menos que en 2025— y la evolución de las producciones mundiales.
Para ASAJA, la inestabilidad geopolítica no es un factor fiable ni cómodo para asegurar un futuro rentable: lo que hoy sube los precios puede hundirlos mañana. El sector necesita estabilidad y tendencias constantes.
300 euros, el umbral de la rentabilidad
En un año de cosecha normal, sin caída de producción, el cereal solo es rentable por encima de los 300 euros por tonelada. Hoy el trigo ronda los 230 euros, la cebada no llega a 220 y el maíz se mueve en torno a 240: el trigo tendría que subir más de un 30% y la cebada, cerca de un 40%.
Ni con estos precios hay rentabilidad
Este año ni siquiera con estos precios se puede hablar de rentabilidad, porque la producción ha caído en torno a un 30%: El Ministerio de Agricultura estima 14.5 millones de toneladas de cereal de invierno, frente a más de 22 millones en 2025.
En Castilla y León la caída llega al 42%, con pérdidas de más de 300 millones de euros para los cerealistas. Una subida del 12% no compensa una merma del 30%: el ingreso por hectárea sigue en torno a un 20% por debajo del de una cosecha normal a precios de julio.
Incertidumbre sin respuesta
Tras cuatro campañas con graves problemas de rentabilidad y con la superficie sembrada en retroceso, el sector no puede vivir con esta incertidumbre.
ASAJA denuncia que el Gobierno no está haciendo nada para solucionar el problema de fondo y reclama control de las importaciones y cláusulas espejo, cumplimiento de la Ley de la Cadena para no vender por debajo de costes, rebaja del coste de fertilizantes y energía y módulo cero en el IRPF para el cereal.
El cereal es estratégico para la alimentación, la ganadería y el medio rural, y su futuro exige precios que cubran costes y un marco estable, concluye esta organización
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