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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria
 

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

28 DE agosto DE 2026

Avellanas y trigo blando: intervención pública y riesgo logístico alteran el equilibrio de los mercados

José Vicente Mateos del Castillo. Country Manager Areté Iberia

Los fundamentos productivos siguen siendo importantes, pero ya no explican por sí solos la evolución de las cotizaciones. En Turquía, la actuación del TMO está frenando la presión ejercida por una cosecha abundante, mientras que en el trigo las restricciones a la navegación están separando cada vez más los precios internacionales de los valores en origen.

AVELLANAS

El 7 de agosto, el TMO (Turkish Grain Board, la Junta de Granos de Turquía o Oficina de Productos Agrícolas de Turquía) anunció los precios de compra de las avellanas con cáscara para la nueva campaña turca 2026/27, fijándolos en 255 TL/kg para las Giresun, 250 TL/kg para las Levant y 245 TL/kg para las Sivri, con aumentos de entre el 27,5% y el 29% respecto al año pasado.

Según los análisis de Areté, el incremento, aunque más moderado en dólares —un 10% interanual— debido a la persistente depreciación de la lira turca, pone de manifiesto la voluntad del Gobierno de sostener los precios y proporcionar un apoyo adecuado al mercado durante una campaña caracterizada por una mayor disponibilidad de producto.

La mayoría de las previsiones para la producción turca de 2026 apuntan, de hecho, a un aumento superior al 50%, con volúmenes por encima de las 800.000 toneladas, gracias a los rendimientos propios de un año de “carga”, favorecidos por unas condiciones meteorológicas óptimas durante la fase de floración.

Aunque estas perspectivas han alimentado, especialmente durante los últimos meses, la tendencia bajista de los precios turcos —desde enero de 2026, la cotización de la avellana sin cáscara 11/13 ha caído un 42%—, la intervención del TMO ha frenado el descenso durante las últimas semanas.

TRIGO BLANDO

El bloqueo casi simultáneo de los flujos de trigo ruso y ucraniano a través del mar Negro y el mar de Azov está transformando rápidamente un mercado que, hasta hace pocas semanas, estaba dominado por la abundancia de las cosechas.

Según destacan los analistas de Areté, las estimaciones indican que Rusia podría perder entre 1 y 2 millones de toneladas mensuales de exportaciones de trigo mientras las restricciones a la navegación sigan siendo severas. En el caso de Ucrania, la pérdida potencial se sitúa entre 1,5 y 2,5 millones de toneladas mensuales de cereales.

El problema no se limita a la disponibilidad física. Las rutas alternativas a través del Báltico, el Danubio, el ferrocarril y los puertos rumanos no tienen capacidad suficiente para sustituir al mar Negro y ya están mostrando fuertes tensiones.

En el Danubio, más de 50 buques se encontraban a la espera el 25 de agosto, con costes de demora de entre 5.000 y 8.000 dólares diarios, mientras que los fletes desde el mar Negro hacia Asia superaron los 80 $/t.

La reacción se está extendiendo a otros orígenes: los compradores asiáticos están aumentando su interés por el trigo australiano, mientras que los molinos turcos recurren en mayor medida a Rumanía, Bulgaria y la región del Báltico.

También en Europa están apareciendo efectos indirectos, con precios sostenidos en Polonia y dificultades logísticas en el tramo búlgaro del Danubio.

La tensión ya resulta evidente también en los mercados de futuros. El 26 de agosto, el contrato de diciembre del trigo en el CBOT alcanzó el límite máximo diario permitido, con una subida de 45 centavos por bushel, equivalente al 6,4%, hasta situarse en 7,48 $/bu y alcanzar sus niveles más altos de los últimos tres años. Respecto a los mínimos de finales de junio, el aumento se aproxima al 30%.

El MATIF también aceleró, con el contrato de diciembre subiendo 8,50 €/t durante la misma sesión, después de haber alcanzado ya los 242 €/t el 20 de agosto.

La paradoja es que, mientras las principales referencias internacionales incorporan una prima creciente por el riesgo logístico, los precios en origen en Rusia y Ucrania están cayendo, presionados por la cosecha y por la imposibilidad de exportar.

Esta divergencia podría afectar a las próximas siembras de invierno y convertir un problema logístico de corto plazo en un riesgo para la oferta de 2027.

Conclusión: en ambos mercados, las decisiones institucionales y las limitaciones operativas están modificando las señales procedentes de la oferta. El soporte introducido por el TMO y la creciente prima logística del trigo muestran cómo los precios pueden alejarse temporalmente de los fundamentos productivos, con posibles consecuencias que se extenderán a las próximas campañas.

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